arabesque

 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


arabesque
Facebook

English French German Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Facebook

ENLACES A LOS ARTÍCULOS DE ESTA PÁGINA:

LO QUE PREFIERO

EL TEATRO MADRID Y LAS URGENCIAS ELECTORALES

Le Corsaire del English National Ballet

EL BOOM TURÍSTICO EXCLUYE A LAS ARTES ESCÉNICAS

LOS INTERESADOS Y AMNÉSICOS CANTOS A LA JUVENTUD

UN RESUMIDO REPASO

Presupuestos del INAEM 2014 - Proyecto PLATEA y ley de mecenazgo

DE LOS INTERESES CREADOS EMANA LA MALA EDUCACIÓN

Un cambio axiológico civilizador ha comenzado

¿A quién beneficia la desigualdad laboral imperante?

Comentarios sobre las “Conversaciones en el Galileo”

Un conflicto entre campos de Bourdieu

El riesgo de bailar con tintoreras

Los teatros deshabitados de España

UN DÍA DE DANZA EN 2013

NICOLAS LE RICHE

La popularización como revulsivo para el arte de danzar

Una paradoja complicada, el IVA y el Circo del Sol

EL HARTAZGO CIUDADANO EXIGE EJEMPLARIDAD

DESBROZANDO LA HOJARASCA

Urgen fórmulas adecuadas a la realidad de Internet

COREÓGRAFOS: ADAPTARSE O MORIR, ESTA ES LA CUESTIÓN

LO QUE PREFIERO

Respuesta al “¿Tu que prefieres? publicada por Javiér Gomá Lanzón

   P. R. Barreno 14/07/2014

   

En un artículo titulado “¿Tu que prefieres? firmado por el filósofo, ensayista, director de Fundación J. March desde el 2003 y fundador del Partido de la Mayoría Selecta; Javiér Gomá Lanzón, publicado la sección cultural Babelia del diario El Pais el pasado 12 de julio de 2014, (en la imagen de la izquierda al no hallarlo en la web de El País) parecería, si infiriéramos que D. Javiér utiliza la mayéutica, que con su pregunta pretende que entre todos encontremos la verdad.

Encomiable propósito si no fuera porque, como es perceptible tras la lectura del artículo, D. Javiér reivindica el monopolio del estado envolviéndolo y asociándolo al relato bienpensante; el verdadero mecenas es el probo ciudadano que paga impuestos sin rechistar y el único que debe redistribuir ese mecenazgo es el llamado estado del bienestar. Con ello, D. Javier niega apriorísticamente, cualquier virtud a la filantropía y a los mecenas.

Aun dejando a un lado la peliaguda cuestión sobre hasta donde la cultura y las artes son servicios públicos que el estado debe garantizar, reducir el mecenazgo a: «… una deducción de la cuota del IRPF o del impuesto de sociedades aplicable a algunos donativos» es tan simple como inexacto pues se basa en un prejuicio que descubre con su tendenciosa sentencia describiendo al; «sedicente mecenas, ansioso de desgravación, a veces sólo aspira a ser un contribuyente privilegiado».

Es evidente que las conclusiones del Sr. Gomá implican una confianza total sobre la capacidad del estado español en recaudar impuestos con justicia y redistribuirlos con mayor justicia y eficacia. El problema es que esa fe es desmentida a diario hasta el desespero, por la experiencia de una política clientelar planificada y la incautación de lo que no es suyo por las bandas burocráticas y plutocráticas que asolan el país. ¡Como si esos dignísimos contribuyentes anónimos que alude, no estuviéramos hasta el gorro de cargar con el agujero negro de las cajas de ahorros y demás deudas generadas por el intercambio de favores y demás franquicias de la cleptocracia!.

Apelar al sistema fiscal de EEUU para condenar la filantropía parece una frivolidad cuando, el pregón nuestro de cada día da cuenta de la evasión fiscal de las Sicav, las sociedades patrimoniales, las fundaciones y demás golferías fiscales de partidos y sindicatos que, junto con esos seis millones de sumergidos y semisumergidos, sitúa a España como campeona del fraude fiscal y reserva prosaica de la próxima burbuja.

Pero admitiendo que la pregunta del Sr. Gomá no sea del todo retórica, aunque su escrito y su estatus funcionarial le mermen objetividad, ahora que estamos juntos, le diré lo que Usted y yo sabemos y que a menudo olvidamos; hemos visto que la ineficacia solo era superada por la corruptela, el clientelismo y la opacidad de las cuentas y subvenciones. Sabemos que los recursos actuales y futuros del estado español tienen y tendrán dificultades para cubrir la sanidad, la educación y las pensiones.

Si estas contrastadas taras y limitaciones obstaculizan el cumplimiento por parte del estado español del mandato constitucional como garante del acceso de los ciudadanos a la cultura y las artes, apostar por la continuidad de semejante modelo, además de constituir un voluntarismo ideológico supone prolongar la decadencia actual hasta el definitivo desastre.

Comprobada la experiencia positiva, tanto en el aspecto financiero como por el aumento de la participación de la sociedad civil en la financiación y el desarrollo de las artes, mediante leyes estimuladoras de la filantropía como coadyuvante del desarrollo de la cultura y las artes en países tan diversos como Francia, Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca, etc. prefiero que las cortes españolas aprueben urgentemente una ley que incentive el mecenazgo de la cultura y las artes, mediante incentivos fiscales basados en la equidad y promotores de la excelencia. Quizá esa ley no sea el bálsamo de Fierabrás pero si el impulso urgente que la cultura y el arte necesitan en España.


EL TEATRO MADRID Y LAS URGENCIAS ELECTORALES

   P. R. Barreno 12/05/2014

Cuando rememoramos momentos magníficos pasados en un lugar concreto, sobre todo cuando ese lugar ahora es un teatro inactivo y semiderruido, nos suele invadir una nostalgia picada con disgusto, al menos ese es mi sentimiento respecto al Teatro Albéniz y al Teatro Madrid.

El conocido dicho de lo que mal empieza mal acaba parece acomodarse a la historia del Teatro Madrid. Su génesis se remonta a las batallas urbanísticas de la transición que, en el barrio del Pilar madrileño, tuvieron especial virulencia por la oposición de la Asociación La Vaguada es Nuestra, al proyecto urbanístico cuyo eje fundamental era el Centro Comercial Madrid2 La Vaguada.

Teatro Madrid en mayo de 2014

Pero como el gobierno municipal del ínclito Tierno Galván aprobó susodicho centro comercial y las avenidas-autopistas que lo rodean, para reducir la crítica de sus propias bases, los munícipes de la coalición de izquierdas a la sazón, ampliaron en 1981 el proyecto urbanístico contestado por los rebeldes vecinos, aprobando un centro cívico con su auditorio y su parque pegado al centro comercial de marras. El caso es que el Centro Comercial La Vaguada fue inaugurado con gran boato por Tierno Galván en 1983 con más de 85.500 m2 construidos. Sin embargo, mientras que el primer mall madrileño marchaba viento en popa a toda vela, ni el viejo profesor ni su sucesor; Juan Barranco con su pomposo proyecto PROMADRID lograron terminar el Centro Cívico, de hecho, todavía faltan equipamientos por terminar.

Tras varios concursos y sus correspondientes revisiones, fue con el nombramiento de Madrid Capital Europea de la Cultura en 1992 cuando el ayuntamiento de Madrid dispuso, en 1988, del presupuesto suficiente para aprobar un nuevo plan de ordenación urbana, que incluía un teatro más grande que el pequeño auditorio del primer proyecto de centro cívico.

Las pompas de la capital de la cultura incluía la reinauguración del Teatro Real pero, a pesar de que se realizó una serie filatélica para el evento, las obras no avanzaban y la perene batuta de Barenboim o el Centro Cultural Conde Duque con andamios carecía del suficiente glamour, por lo que las potestades municipales de la época profirieron el conjuro habitual; «Acabarlo como sea» y, con seis meses de retraso y fuerte olor a pintura, el Teatro Madrid fue inaugurado en junio de 1992 con una función de zarzuela.

Aunque los cambios sobre el proyecto original y las prisas para inaugurarlo como sea puedan servir de pretexto para explicar la incongruencia de edificar un teatro con apenas 840 butacas -100 menos cuando se abre el foso de orquesta e inútilmente vertiginosas las de la terraza superior- sin una sola conexión directa al gran centro comercial colindante que, desde su inauguración, supera los 25 millones de visitantes al año y tiene varias salas de cine y restaurantes, lo evidente es que estos fallos de base y la falta de estrategia teatral han pesado como una losa durante sus 19 años de actividad. Es espeluznante comprobar que, mientras desde principios de los sesenta del siglo pasado los espacios culturales en los malls que incluyen teatros, museos, cines, galerías, etc. se han expandido en todo el mundo, en España, con solo mencionarlo, te ganas el dicterio. Hay decenas de ejemplos de éxitos de integrar consumo-ocio y cultura pero el más significativo por precursor y bien diseñado es el magnífico Place des Arts de Montreal inaugurado en 1963 -ENLACE A LA VISIÓN DEL TEATRO WILFRID-PELLETIER- Place des Arts.

Por supuesto, por estos lares somos más puros y listos, por lo que preferimos el glamour del fumadero de cannabis y los botellones adolescentes en la oscura entrada de un teatro aislado entre dos avenidas-autopistas, que ser tentados por el consumismo capitalista de los grandes centros comerciales.

Pronto el Ayuntamiento de Madrid cedió la administración del Teatro Madrid a empresarios privados, algunos como el entonces joven Enrique Salabaría obtuvo grandes éxitos. El más sonado y que recuerdo con placer fue el ballet Giselle bailado por la joven compañía de Víctor Ullate que aun hoy mantiene el record de permanencia en cartel y taquilla en danza, con llenos absolutos en las setenta y seis representaciones entre diciembre de 1995 hasta mayo de 1996.

Giselle de Ullate

En 1998 el Ayuntamiento de Madrid adjudica una concesión para su explotación del teatro a la empresa Artibus S.L. propiedad de José Manuel Garrido, a la sazón el primer Director General del INAEM, que incluía una subvención anual. Tras varias renovaciones a la concesión, la concesión a Artibus S.L terminó en junio de 2011 y, desde entonces, a las ya deterioradas instalaciones mantenidas al mínimo, se ha añadido un abandono irresponsable que hace impensable su puesta en servicio sin una renovación importante.

Nada más tomar posesión la Alcaldesa Botella nombró a su amigo Fernando Villalonga, por entonces cónsul en Nueva York, delegado del Área de las Artes de Madrid, en sustitución de Alicia Moreno. Trascurridos tres años, una sentencia del tribunal constitucional contra este nombramiento y algún fichaje fallido como el de Natalio Grueso, evidencian que una estrategia errática cultural solo puede cosechar frutos raquíticos.

Con las elecciones municipales a tiro de piedra, desde el ayuntamiento madrileño se ha lanzado un globo sonda cantarín anunciando una negociación en marcha entre el Ayuntamiento y el INAEM, con objeto de reabrir el Teatro Madrid como sede estable de la Compañía Nacional de Danza (CND) y el Ballet Nacional de España (BNE). Algunos medios sazonan la noticia preguntándose quien financiará las obras de reacondicionamiento que el teatro necesita. Sin embargo, creo que el fondo del asunto no es saber quién pagará al pintor y al guardicionero sino determinar si el Teatro Madrid, tal y como es hoy, puede ser la sede que conviene a las dos compañías nacionales de danza de titularidad pública. Personalmente lo dudo por los siguientes fundamentos:

Teatro Madrid en mayo de 2014

Con el Teatro de la Zarzuela y el Teatro Real infrautilizados respecto a la danza, tener una sede en un teatro con poco aforo y con una única entrada a trasmano del público, no parece lógico ni artística ni comercialmente.

Sin un acceso funcional e integrador entre el Teatro Madrid y el Centro Comercial la Vaguada la viabilidad operativa del teatro es peliaguda.

Su aforo actual es insuficiente para un proyecto a medio plazo donde se deberían realizar temporadas de danza estables con un formato decente, es decir, con música en directo. No obstante, la necesidad de realizar intensos trabajos civiles para poder reabrirse podría ser la ocasión para ampliar su aforo en, al menos, 250 localidades.

Reabrir el Teatro Madrid es una obligación de las autoridades municipales y dedicarlo a la danza una buena opción, pero abrirlo como sea, será otra equivocación.

Sabedor de las repentinas prisas de la Alcaldesa Botella por reabrir el Teatro Madrid y del portavoz de la oposición Sr. Lissavetzky en señalarla por esta negligencia, desde aquí les ruego a los dos y a los demás políticos municipales madrileños que no se dejen llevar por prisas electorales. Por favor, consulten a profesionales experimentados en artes escénicas de aquí y de allá cual es la mejor solución para reabrir el Teatro Madrid.


Le Corsaire del English National Ballet

   Jesús González Alonso
25/04/2014

LE CORSAIRE EN LOS TEATROS DEL CANAL DE MADRID

La presencia del ENB en los teatros del Canal en Madrid, revoluciona el panorama de la danza en la capital. Con un auditorio lleno y entradas agotadas desde hace varios meses, la presencia de la compañía inglesa, es un aire fresco para un público cada vez más conocer, que reclama con ansias la presencia de la “Danza Clásica” en la programación de los teatros públicos.

La nueva versión del El Corsario, con coreografía de Anna-Marie Homes, se distancia considerablemente de sus anteriores ediciones. La dinámica y la acción se llevan de la mano, despojándose así de números bailables o escenas innecesarias, dando como resultado una obra que se hace amena, dinámica y sobre todo coherente en lo escénico, sin con ello renunciar a los momentos brillantes que el gran público espera del ya conocido ballet.

Con un elenco de lujo, pocos ballet del repertorio clásico precisan de cinco solitas en una misma función, la noche de estreno contó con la presencia de la española Tamara Rojo como Medora. En su doble condición de primera bailarina de la compañía inglesa y directora artística, Rojo modela Medora desde la elegancia y el buen gusto, acentuado la brillante técnica que requiere el personaje. Su cuádruple giros en su primera variación levanto exclamaciones de un público deseoso de ver y aplaudir, con una técnica depurada, siempre al servicio del argumento, sus equilibrios históricos en el acto tercero son llevados con naturalidad, no hay en ellos esfuerzos ni sobre alardes, como tampoco lo hay en sus 32 fouettes del famoso Pas de Trois del segundo acto, donde se alternaron múltiples piruetas siendo la apoteosis de una noche mágica, en donde todos brillaron con luz propia. Pero fue quizás en el pas de deux romántico donde más lució su línea, grandes developpes y su sobrada musicalidad.

Tamara Rojo y Fernando Bufala en Le Corsaire

Vadim Muntagirov como Conrad es atento, elegante y virtuoso. Su regia presencia escénica, marcada por una buena interpretación y una línea envidiable, nos permite apreciar uno de los mejores bailarines del mundo. Atleta, artista y enérgico es Yonah Acosta como Alí; poderoso en sus saltos y giros fue uno de los más ovacionado en una noche en la que también destacaron por méritos propios la Gulnare Shiori Kase quién desde su primera variación del pas de exclavo del primer acto ejecuto con elegancia y precisión tan temida diagonal de piruettas en dedans y fuettes sin denotar el más mínimo error. Junor Souzza como Lankende y Fernando Bufalá como Birbanto completan el quinteto. Souza tiene unas condiciones únicas para la danza, sus equilibrios en arabesque y sus jete manege destacan por la amplitud de su línea y elevación. Por su parte Bufalá doto a su personaje de una gran interpretación, precisa musicalidad y un control fuera de lo normal en los giros. Quedará en la retina esas secuencias de piruettas de retire a cou de pied y regreso a retire. En fin, un quinteto de bailarines que fueron arropados de forma magistral por la dirección musical de Gavin Sutherland quien hizo vibrar a la Orquesta Sinfónica Verum en una interpretación llena de matices.

En los momentos actuales del panorama dancístico, en las incoherencias coreográficas que cada vez se hacen más hueco en nuestros escenarios, y en las producciones minimalista, marcadas o no por la crisis en que vivimos, se agradece tan exquisita versión. Desde los vestuarios y decorados de Bob Ringwood que nos acercan al oriente más colorista y exótico a la iluminación de Neil Austin que nos permiten apreciar volúmenes escenográficos donde solo hay magistrales telones pintados, este Corsario navega por las aguas del éxito y sitúa al English National Ballet entre las grandes compañías del mundo.


EL BOOM TURÍSTICO EXCLUYE A LAS ARTES ESCÉNICAS

P. R. Barreno - 23 de enero de 2014

Al parecer, 60,6 millones de turistas que visitaron España durante el año 2013, lo que supone un 5,6% más respecto al ejercicio anterior y representa un récord histórico. Según los datos oficiales, 17% de nuestros visitantes son turistas culturales, lo que supone 10,3 millones de turistas.

Además de suponer un sector fundamental para nuestra economía, el turismo, tanto el internacional como el interno, constituye un motor de intercambio cultural. El lema gubernamental: "El turismo, sector clave para reforzar la marca país" sirve de frontispicio de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que se celebra durante estos días en Madrid. En la 34º edición de FITUR participan 8.937 empresas, 6.971 son firmas españolas que incluyen miles de instituciones del estado, prácticamente todos los ayuntamientos (los grandes tienen stands separados de concejalías de turismo o cultura) comunidades autónomas, diputaciones, empresas públicas y consorcios de todo tipo llenan los stands de los pabellones 3, 5, 7, 9 y 10.

Tras repasar los stands, las áreas monográficas especializadas, los encuentros sectoriales y demás actividades de FITUR, se evidencia que los sectores culturales más promocionados por nuestras instituciones y empresas privadas son los monumentos históricos y los museos. ¿Y las artes escénicas? Prácticamente nada, la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de CyL, el Auditorio Manuel de Falla, el Teatro Real y, la italiana Arena di Verona Opera. Ni el INAEM ni otras instituciones han considerado importante presentar un stand, pero lo más decepcionante es que a excepción de Arriva Esfera, la filial española especializada en transporte escolar, profesional y turístico de la multinacional británico-alemana ARRIVA, que presenta Teatro Bus, ningún grupo privado ni organización corporativa ha tenido a bien participar en FITUR 2014.

Entre el sol y playa, la borrachera y la sicalíptica se escurren los eslóganes voluntaristas de «promocionar el turismo cultural y gastronómico». Del gastronómico ya se encargan los restaurantes pero del cultural ¿Quién?

Teniendo en cuenta que la Organización Mundial del Turismo y otras agencias como INTOURISM señalan al turismo cultural como el de mayor crecimiento, conociendo el enorme potencial que constituyen 60 millones de turistas y sufriendo la debacle de nuestras artes escénicas, me pregunto: ¿Cómo es posible que ni el sector público ni el privado de las artes escénicas de España apuesten por una estrategia de atracción turística?


LOS INTERESADOS Y AMNÉSICOS CANTOS A LA JUVENTUD

   P. R. Barreno 03/06/2014

Aviso a los lectores que este suelto no tiene que ver directamente con la danza ni las artes escénicas, aunque considero que el valor intrínseco de la cultura: su contribución a la sociedad, la definición de nuestra identidad personal y nacional y, por supuesto, los beneficios sociales y educativos que nos preocupan, también tienen que ver con la, sin duda histórica abdicación, que en función de cómo madure, condicionara nuestro futuro.

Al principio creí que era una maniobra de aparcamiento, luego pensé en problemas de la caja de cambios o, vaya Usted a saber, con el embrague. Tras el discurso y las diversas valoraciones de los medios y posteriores manifestaciones, deduje que si consideramos la evidencia de que cada cambio de Monarca ha condicionado nuestra historia, sería lógico pensar que el tras-juancarlismo puede suponer una oportunidad de mejora generalizada, no tanto por la personalidad del nuevo Monarca, sino por la racionalidad de las decisiones de los ciudadanos que en democracia representativa, por imperfecta que esta sea, influye en la gobernanza.

Sin embargo, tengo la impresión de que esta oportunidad de mejora, comienza viciada por la nada casual coincidencia entre el discurso oficial y el, llamémosle “alternativo”. Me refiero a que con la arenga que proclama: «otorgar el protagonismo a las nuevas generaciones en las futuras reformas que estos tiempos requieren» se cumple con el primer mandamiento del marketing posmoderno que incluyen las abracadabras de rigor: nuevo, protagonismo, generaciones, jóvenes y demás referencias del calculado culto a la juventud. El caso es que, como estipula el manual Marketing para Dummies, los guiños a los jóvenes y púberes no fallan, tanto para vender cachivaches como humos doctrinales. Obviamente, tras ese canto interesado al divino tesoro que se va para no volver, suelen disfrazarse intereses, ideologías y formas de ver el mundo.

Además de constatar que esta táctica lisonjera multiuso es utilizada por tirios y troyanos, evidencio que, en el caso que nos ocupa, su utilización responde al logro de diferentes objetivos. Así, tengo la impresión de que el establishment lo usa como tinta de calamar de la táctica de Lampedusa mientras que, los sedicentes alternativos del «rebelarse vende» lo emplean como cebo de pesca de outsiders, undergrounds y demás tribus contraculturales, incluyendo, por el momento, a los llamados ahora marginales que K. Marx y muchos de sus seguidores llaman, con repulsa, lumpeproletariat.

El motin de Esquilache

Ya lo advirtió Gracián en El Criticón cuando señaló como «portentoso es el estar el engaño en la entrada del mundo y el desengaño a la salida» pero aun resistiéndome a caer en el escepticismo cínico del que presume estar de vuelta, creo que a estas alturas es necesario denunciar el funambulismo político electoralista que prefiere recetar analgésicos contra la gangrena gaseosa que coger el serrucho y extirpar el tejido muerto. Por supuesto, es mucho más expuesto y ni genera buena conciencia ni otorga votos, estudiar y debatir con profundidad, sosiego y rigor, con objeto de hallar soluciones racionales y justas, los problemas laborales, educativos, demográficos, migratorios, energéticos, ambientales, distributivos, burocráticos, éticos y culturales de nuestra sociedad.

Si preocupante es el cortoplacismo de los que dirigen, no lo es menos la endeblez ontológica de quienes se presentan como alternativa. El dar respuestas simples a problemas complejos resume la empanada de neoludistas, plutócratas proteccionistas, cantonalistas mezclados con milenaristas secularizados en salmuera y salsa blanquista reducida con una pizca de erario.

Así las cosas, entre el inmovilismo del virgencita que me quede como estoy y las soluciones mágicas a todos los problemas, mediante el retorno de una imaginada arcadia republicana o la escisión y montaje del soñado nuevo estado que incluya la reencarnación simbiótica de Boquica con Roque Barcia, creo que es imprescindible recordar algunos detalles.

Recordar, por ejemplo; que la historia demuestra que adjetivar o etiquetar una república es el requisito previo para enterrarla.

Tianamen

Recordar, por ejemplo; que las repúblicas o las monarquías parlamentarias solo son democráticas cuando se asientan en el acuerdo y participación de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Recordemos también que, en este país siempre de otoño, los “trágala perro”, las imposiciones sectarias y la falta de democracia y respeto a las leyes, fueron las causas fundamentales que hicieron fracasar a los liberales y a las dos repúblicas españolas. Convencer en vez de imponer, esa es la cuestión.

Recordar, por ejemplo; que hace 100 años comenzó la sanguinaria hecatombe de grandes guerras entre estados y pueblos que abarcó más de la mitad del siglo XX donde, enarbolando todo tipo de banderas e ideologías, en Verdún, Guernica, El Ebro, Stalingrado, Auschwitz, Hiroshima y Nagasaki, Corea, Dien Bien Phu, Hue, etc. en los bombardeos masivos a las poblaciones, en los cientos de campos de exterminio y por hambrunas, se calcula que murieron más de doscientos, si 200, millones de personas.

Recordar, en fin, al gran ciudadano del mundo y extraordinario poeta Lawrence Durrell y su memorable frase contra las tablas rasas amnésicas: «Porque los vivos tienen que recordar siempre lo que los muertos no pueden olvidar nunca».




UN RESUMIDO REPASO

P.R. Barreno, 8 de diciembre de 2013

En la edición de papel de El Cultural de esta semana, Ignacio García May, en su sección de opinión “Portulanos”, pegaba un repaso a las “plataformas” para la defensa de la cultura y las artes que proliferan por doquier. Con la franqueza e insólito coraje que le caracteriza, el dramaturgo madrileño señala: «El conflicto empieza cuando nos dejamos de vaguedades y empezamos a concretar». Así, García May inicia un atisbo de concreción diferenciando el grano de la paja y rematando con una frase que ha sido recibida por la congregación oficial y el Ministerio del Amor con fastidio: «Si de lo que se trata es de seguir regalándole dinero público a cualquier prójimo que pase por allí que le den a la cultura». (Quizá sea solo casual, pero en el momento de insertar este escrito El Cultural no ha publicado el artículo de García May en su web.)

En un país lastrado por la demagogia, el populismo y la corrupción más que por la economía, denunciar los intereses espurios de los zánganos, sin contar con tribunales imparciales y avispados jueces, como sucede en la fábula de La Fontaine, suele zanjarse con el banquete de los zánganos. Sin embargo, me parece reduccionista achacar el declive que sufrimos exclusivamente al juego de la oca clientelar. A fuer de pesado, reitero mi convencimiento sobre la conveniencia de no confundir la parte con el todo, en realidad, el paquidermo se mueve. El problema no es tanto su exasperante pachorra sino su rumbo, mejor dicho, verificar que a pesar de los cambios de domines, la nomenclatura instalada desde hace décadas impone sus ensoñaciones, su proclamación ideológico-estética totalitaria, máxime su demonización obsesiva hacia los aspectos divulgativos y comerciales de las artes escénicas.

Uno de los mantras correctísimos más difundidos durante, al menos, el último decenio, es la “dinamización de prácticas artísticas innovadoras y el desarrollo de nuevos públicos. Algunos, llevados por la obsesión neoromántica hablan de “creación” de nuevos públicos. Así, no son pocos los teatros de titularidad pública y compañías que, desde hace décadas, incluyen ciclos y programas didácticos de introducción al teatro y la danza a niños y jóvenes, todos ellos estimulados con tarifas reducidas o incluso entradas gratuitas. Sin embargo, estas consignas y presupuestos nunca están configurados en planes con objetivos en plazos y cifras, por lo que sus responsables nunca rinden cuentas. De esta suerte, se puede seguir desarrollando estrategias comunes en busca del nuevo público y bla bla, bla, in saecula saeculorum o hasta que el presupuesto aguante.

Otra letanía socorrida es culpar al modelo educativo de la falta de interés de los jóvenes. Por supuesto, ni los modelos caducados ni la LOMCE que se avecina son ejemplos de agudeza al respecto. Pero conviene no cargar demasiado en las alforjas de la acémila cuando no se sabe si quien debe ir montado en ella es el viejo o el niño. Esperemos, por el bien de nuestros jóvenes, que un día no lejano, la neosofística sistémica sea por fin destronada.

Mientras que las consignas “holísticas” intentan camuflar una realidad mediocre, creo conveniente que para evitar caer en la melancolía, además de avistar el extrarradio del paisito, echemos un vistazo a la cartelera de espectáculos de danza de estos lares que, un año más, en navidades se presenta elocuente. Tras la gira del Ballet Nacional de Cuba, son los Lagos y Cascanueces bailados por compañías medianas procedentes de Rusia y Europa del este, los que copan la programación de los teatros activos y, lo más significativo, endulzarán las estadísticas respecto a representaciones, público y recaudación en taquilla.

Para el año a punto de empezar queda por comprobar el alcance del programa Platea del INAEM, cuyo objetivo es incrementar funciones de artes escénicas en los espacios teatrales municipales de titularidad pública, alicaídos por falta de presupuesto. Teniendo en cuenta que este programa no ha articulado incentivos para incrementar la asistencia, es probable que el aumento de representaciones –para danza se estima alrededor de 90- no tenga su correspondencia en aumento de público. Otra cosa es el aumento de contratación, tras el filtro de secreto “Comité Asesor del INAEM, puede suponer un respiro para una decena de compañías que suelen dominar en el circuito Danza a Escena.

Mientras tanto, debido al “razonable” ritmo con que avanza la elaboración de la prometida Ley de Mecenazgo, en el proyecto de ley de presupuestos de 2014 se han incluido como actividades prioritarias de mecenazgo a las Artes Escénicas, lo que supone un incremento de las desgravaciones del 5%. Espero que la futura ley aparezca un día y responda a las necesidades reales de las industrias creativas donde se encuadran las artes escénicas.

Presupuestos del INAEM 2014 - Proyecto PLATEA y ley de mecenazgo

ACADT - 03/11/2013.

Secretario de cultura Lassalle

Durante la celebración de la sesión informativa sobre los presupuestos generales del estado de 2014, de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados celebrada el martes 8 de octubre de 2013, el Secretario de Cultura J. M. Lasalle aclaró que los presupuestos del INAEM para 2014 incorporan por primera vez las operaciones comerciales, en consecuencia, la magnitud bruta que se refleja en los presupuestos generales de 146.133.240 euros para el ejercicio 2014 no puede ser comparada con la de 2013, que supone 36,5 millones de euros menos.

Al descontar el efecto derivado de las operaciones comerciales, esos crecimientos se quedan en un aumento del 0,6% para el programa 335A de música y danza y del 9,5% para el 335B de teatro. Dentro de las operaciones comerciales se financiarán, con cargo a las partidas presupuestarias 18.201.335A.280 y 18.201.335B.280 el nuevo programa PLATEA.

PLATEA es, según el director general del INAEM Miguel Ángel Recio «un programa para compartir riesgos» con el objetivo de incrementar funciones de artes escénicas en los espacios teatrales municipales de titularidad pública. PLATEA fue formalizado el 8 de octubre de 2013 mediante la firma de un protocolo de colaboración entre el INAEM y la Federación Española de Municipios y Provincias. Los contratos artísticos derivados de la ejecución del programa PLATEA tienen un presupuesto máximo de seis millones de euros.

El fundamento de PLATEA se instaura mediante un catálogo de espectáculos seleccionados por el propio INAEM a través de un «comité asesor formado por expertos independientes de reconocido prestigio y representantes de las entidades locales» Enlace a la documentación oficial

Requisitos y limitaciones

Recio-INAEM

Entre los requisitos para adherirse al plan nos llaman la atención algunas limitaciones: Un espacio escénico por municipio, un mínimo de cuatro y un máximo de quince funciones (teatro 65%, danza 25% y circo 10%) en el espacio escénico adherido, un único espectáculo por cada compañía o empresa productora y que un mismo espectáculo no tenga más de doce funciones en el conjunto del programa. Además, ninguna de las funciones podrá haber percibido subvención del INAEM ni de cualquier otra administración Pública a través de circuitos o ayudas a giras. Asimismo se exige a los municipios adherentes al plan la acreditación, mediante certificado del interventor local, de estar al corriente del pago de todas las obligaciones contraídas por la programación de espectáculos de artes escénicas y musicales con vencimiento transcurrido de más de seis meses, y no tener deudas pendientes.

Una vez conformado el catálogo de espectáculos-compañías, los municipios adheridos a PLATEA comunicarán al INAEM los espectáculos elegidos. Tras consultar al Comité Asesor, el INAEM autorizará o desestimará la propuesta del municipio. Una vez aprobado el espectáculo, las compañías escogidas deberán firmar dos contratos diferentes, uno con el municipio o el teatro y otro con el INAEM. En el primer contrato la compañía percibirá el 80% de la recaudación de taquilla (el 15% irá para el Ayuntamiento y el 5% para el INAEM). El segundo contrato actuará como colchón o seguro: la compañía se asegura cobrar hasta el 65% del caché fijado o 12.000 euros -en cualquier caso, será la menor cantidad.

Platea-INAEM

Es evidente que los requisitos establecidos en el programa PLATEA limitan la cantidad de municipios que podrán adherirse, los más optimistas estiman alrededor de doscientos. Sin embargo, si los condicionantes financieros son comprensibles, otros no lo parecen tanto. Así, en el mejor de los casos, una compañía logrará doce funciones con un caché máximo garantizado de 12.000 euros. Es evidente que estas limitaciones penalizan a las compañías medianas, puesto que transportar, hospedar y alimentar a, por ejemplo: veinte bailarines y otras doce personas más entre maestros, técnicos y dirección, supera con creces el caché máximo estipulado. No hablemos ya del absurdo del programa en el caso de que en España hubiera grandes compañías. En España no las tenemos y programas como PLATEA pueden explicar por qué.

Evitar los agravios comparativos

Un punto peliagudo de la confección del catálogo es la valoración de cada presupuesto “a precio de mercado” que incluye información artística y técnica de los espectáculos, así como el presupuesto y caché de los mismos, teniendo en cuenta que cada compañía o empresa productora sólo podrá optar a la inclusión de un único espectáculo. Es evidente que la divulgación de estos datos puede generar conflictos y agravios comparativos. ¿No sería más lógico que, cumpliendo los requisitos del programa, cada teatro contrate directamente con cada compañía? Además, si la composición del Comité Asesor no es objetivamente neutral respecto a las compañías que deben evaluar, los conflictos de interés están servidos.

Entre los elementos positivos de PLATEA destaca la fórmula de pago a la compañía productora del espectáculo en un plazo máximo de 30 días naturales. También nos parece positiva la constitución de una tarifa de precios mínima entre 6 a 12 euros, para evitar la devaluación demagógica de las AAEE.

Aumentar la oferta para incrementar espectadores y aficionados

Es un dato objetivo que, incluso antes de la crisis, la mayoría de los teatros públicos municipales estaban infrautilizados. La crisis redujo la oferta aún más pero, mientras que en el teatro, que acapara el 92,8% de las funciones de las AAEE, la reducción de funciones desde el 2008 ha sido del 25,9% y la de asistencia se redujo en el 30,7%, mientras que en la danza, cuya cuota de funciones es del 4,8%, la caída de las funciones durante el mismo periodo ha sido del 43,4% y la de asistencia es un 34,5% (Anuarios SGAE). Estas diferencias indican que el aumento de la oferta no generará automáticamente la asistencia y, por lo tanto, lo lógico sería implantar mecanismos incentivadores de la concurrencia del público. Con la doble contratación, PLATEA reduce riesgos de cobro, pero un 15% de la taquilla parece poco estímulo para los teatros, sobre todo si gestionando por reparto obtendrían hasta el 50% con el mismo riesgo y menos obligaciones.

Nueva ley de mecenazgo

Tanto el Secretario de Estado de Cultura como el Ministro Wert han confirmado que la negociación de la Ley de Mecenazgo avanza a un ritmo «razonable». Así, el Ministro ha prometido que el borrador de la nueva ley será presentado a finales de 2013. Por otro lado, el Consejero de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía D. Luciano Alonso, también ha prometido una ley de mecenazgo para Andalucía, por considerar que el modelo actual está superado.

Celebramos que las promesas electorales salgan del cajón del olvido y celebraremos mucho más que, mediante las incentivaciones fiscales y de participación, los ciudadanos y empresas puedan contribuir en un desarrollo más armónico y eficaz de la cultura y las artes de nuestro país. No se trata solamente de incentivar fiscalmente las donaciones, aunque la experiencia en países como Austria, Reino Unido y EEUU demuestre que debería deducirse el 100% de la donación. También es indispensable favorecer el desarrollo de estructuras mancomunadas artísticas y culturales sin ánimo de lucro y plenamente transparentes, en el seno de la sociedad civil.




DE LOS INTERESES CREADOS EMANA LA MALA EDUCACIÓN

P. R. Barreno. 27/10/2013

Estrenada en 1907, “Los intereses creados” fue considerada obra “progresista” hasta que el Benavente de 81 años acudió a una manifestación en la Plaza de Oriente, con el único objetivo de que el régimen le reconociera sus derechos de autor. Desde entonces, se le adjudicaron las etiquetas de autor burgués y convencional. Sin embargo, el teatro de fantoches es tan clásico como la tragedia o las danzas dionísiacas. Su itinerario pasa por el Cervantes de “El Retablo de las Maravillas” y “El Coloquio de los perros”, la Comedia del Arte, el esperpento Valleinclanesco y Els Joglars de Boadella. El impulso catártico que engrana este modelo de representación teatral, es la farsa ridiculizadora de los fantoches del poder.

Hoy gozan de popularidad las trapisondas conspiparanóicas, esas ficciones sobre omnipotentes asociados en el Club de Bilderberg, las teorías de Zeitgeist y demás elucubraciones sobre poderes ocultos que controlan el mundo. Semejantes sandeces generan a quienes las creen la impresión de vivir dentro del gran teatro del mundo cuan marionetas manipuladas. Nada nuevo bajo el sol, hace no tanto, los conspiradores eran los judíos o los masones. Sin embargo, creer, porque se trata de creencias místicas, que la partida está echada ya que estamos en manos de poderes ocultos que determinan nuestra vida, produce esterilización crítica y analítica.

Algo parecido ocurre con el llamado “estado del bienestar”. Con tan complaciente denominación se formula una Arcadia que sobrepasa, siempre y en cualquier lugar, las capacidades de los presupuestos estatales para redistribuir, ayudar y procurar la salud, la educación y la justicia de todos los ciudadanos de la nación. La experiencia, aquí y allá, evidencia infinitas contradicciones e ineficiencias entre el discurso paternalista y los choques de intereses entre burocracias, corporaciones y partidas. Mientras la coherencia y la justicia indican que la función social del estado moderno, en una sociedad abierta, es cubrir los riesgos de exclusión, la demagogia rampante proclama garantizar el acceso a la vivienda, salud pública, educación, seguridad jurídica y empleo. ¡Ahí es nada! Y sin embargo, a pesar del notorio incumplimiento, la tabarra continua abanderada en el “principio de subsidiariedad”, interviniendo en todo menos en lo sustancial. Así se logra “el bienestar del estado” cuyo ejemplo de apoteosis falsaria es el delirante y cursi “Viceministerio para la Suprema Felicidad Social” de Venezuela.

Els Joglars Ubu President

Aunque los gobernantes de estos lares no se atreven todavía a prometernos la suprema felicidad –rectifico, en algunas autonosuyas afirman que llegará a todos con la independencia- hace tiempo que los intereses creados alrededor del bienestar del estado se han enrocado en su bunker burocrático, mientras vocean que el que se mueva no sale en la foto. No hay más verdad ni realidad que sus intereses que se sintetizan en la famosa frase de John D. Rockefeller: “Yo no quiero ser dueño de nada sino tener el control de todo”.

La educación es una inversión en capital humano cuyo plazo de amortización está determinado en cada generación, por lo tanto, cada persona instruida gracias a la aportación pecuniaria de los ciudadanos al erario, tiene la obligación de devolver a sus compatriotas el capital que le anticiparon. Solo con el atracón de dopamina que otorga el discurso de los viceministerios de la suprema felicidad social, se pueden admitir consignas como Sanidad, Educación y Cultura gratuitas. El gratis total es el culmen de la mentira y su proclamación subliminal o descarada debería constituir crimen de lesa ciudadanía, sobre todo para quienes, tras proclamarlo y abanderarlo, llevan a sus retoños a colegios y universidades privadas y les operan sus averías en clínicas privadas.

Igual trato deberían sufrir los promotores de la mediocridad que hacen verosímil la diatriba de Bill Keller: Those who can, do. Those who can’t, teach. And those who can’t teach, teach teaching. «Los que saben, hacen. Los que no saben, enseñan. Y los que no saben enseñar, enseñan a enseñar».

Por mucho que nos indigne la brutalidad de quienes imponen a sus alumnos ser analfabetos en la lengua franca o inglés. Por mucho que las acémilas demagogas ignoren los estudios de Michael Young sobre la meritocracia y escupan igualdad cuando quieren decir que hay de lo mío. Por mucho que comprobemos cada día esa necia pretensión de modificar la realidad sin tener en cuenta la realidad, creo que no es sensato generalizar ni caer en la trampa de abanderarnos en esta lucha entre hienas, donde los Tirios renuncian al espacio español de educación obligatoria y a unas enseñanzas artísticas rigurosas y dignificadoras, mientras los Troyanos solo inciden en conservar las vetustas regalías del lobby pedagógico-sindical.

Son los intereses creados los principales causantes de nuestras crisis y del negro panorama para nuestra manipulada juventud. Por ello me alegran las iniciativas derivadas del análisis de la realidad y la razón, por ejemplo la de los alumnos del Conservatorio Superior de Danza de Málaga, constituyéndose como Asociación para pedir la adscripción de estas enseñanzas a la Universidad de Málaga. De esta forma, se unen a las acciones ya emprendidas por el Claustro de profesores y, el Consejo Escolar de dicho centro. ¡Que su ejemplo cunda!.



Un cambio axiológico civilizador ha comenzado

P. R. Barreno 27/05/2013

Por fortuna, la “Estetocracia” parece tener los días contados.

Ayer, por casualidad, escuché y contemple los asertos de uno de los jueces más famosos del país al que no le gusta que le que le titulen como estrella. ¡Quién lo diría!
Me refiero, nada menos, que a su Señoría D. Javier Gómez Bermúdez, titular del Juzgado Central de Instrucción Número 3 de la misma Audiencia Nacional, quien contestó en la tele a varias preguntas sobre cómo entiende que se debe impartir justicia en este país. Sin duda, la prestancia y rotundidad con que se expresa este juez, predispone a quien le escucha a darle la razón. Sin embargo, si me abstraigo de esa estampa de juez implacable y me atengo a lo que dijo, descubro que la lógica y justeza de sus argumentos dejan mucho que desear.

Dejo a un de lado, que es mucho dejar, su aseveración respecto a que «pese a todo ello, la Audiencia Nacional funciona» para centrarme sobre una de sus contundentes declaraciones. Me refiero a la que asegura «que la financiación ilegal no es delito, es una infracción administrativa». ¿Cómo? Perdone su señoría pero aún sin poner en duda que nuestro voluminoso código criminal no tipifique ese delito explícitamente, es evidente que tenemos jurisprudencia suficiente, por ejemplo, el caso Filesa, que demuestra que para que se produzca la financiación ilegal de un partido político, es imprescindible que financiador y financiado falseen documentos mercantiles, y eso es un delito.

Leer más

Lo curioso es que tras la exhibición de rigidez leguleya, el ínclito juez respondió a la siguiente pregunta del entrevistador con el siguiente oxímoron: «No entiendo el no-indulto a Garzón... Yo lo hubiera indultado al día siguiente, y eso que creo que la condena es justa». Perdone Sr. Juez, si la condena es justa lo justo es que el condenado la cumpla.

Descartado el síndrome de Hybris, me parece que si a las declaraciones de este tenor se añaden sentencias enloquecidas, instrucciones eternas, tortuguismo procesal y las trifulcas sectarias cotidianas, la lamentable percepción de los ciudadanos sobre la Administración de justicia en España está justificadísima. De hecho, el ciudadano lo que espera de la justicia es igualdad, eficacia, seguridad, tutela y amparo. Como sabemos por padecerlo, el estado español es incapaz de cumplir con esos cometidos aunque siga cacareado que tenemos un estado de derecho. Vamos, que la maldición calé; “pleitos tengas y los ganes” está vigente, nadie lo duda.

Ha sido al cavilar sobre estos asuntos cuando me ha venido a la memoria el opúsculo de Felix de Azúa titulado “Ovejas Negras”. Se trata de un borrón y cuenta nueva donde el poeta y Catedrático de Estética repudia los mitos de juventud con los que construyó su carrera profesional e intelectual. Así, Azúa se pregunta cómo es posible que admirara a embaucadores irresponsables de la catadura de Barthes, Althusser, Deluze, Kristeva, Sollers, Pleynet, Sarduy y «¡tantos otros ya desaparecidos!».

Lo impresionante es que la caída del caballo de Azúa y otros paisanos arrastrados por la vorágine sesentaochista y posmodernista, no ha sido como consecuencia del debate entre dómines de eso que llaman ciencias sociales, sino gracias a la denuncia de los físicos Alan Sokal y Jean Bricmont quienes desenmascararon en 1997 mediante el ensayo; «Las imposturas Intelectuales» a los mencionados por Azúa y otros santones del posmodernismo como Baudrillard, Chomsky, Derrida, Foucault, Lacan, Lyotard y Virilo. La demolición del galimatías de los santones posmodernistas, constructivistas sociales y relativistas cognitivos, amén de antiguos estructuralistas, sigue siendo una tarea ardua ya que su discurso, habría que decir "relato" en su metalenguaje, constituye la base del eurocentrismo cultural dominante desde hace cuatro décadas largas. Para comprobarlo, basta repasar la diarrea de retruécanos neopopulistas que pringa a nuestras leyes, a nuestros libros de texto, a los delirios etnicistas y lingüísticos, o al relativismo cultural cuyo primer mandamiento asegura que nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que el relatador relata.

Pero si todo es relativo, si todas las ideas son igual de válidas en su contexto, si todas las culturas son respetables, si en el arte todo vale y la belleza una circunstancia que se valora dependiendo su contexto, si la verdad es forma, la mentira es contenido y cuando damos forma al contenido lo llamamos arte, etc. etc. ¿cómo se puede mantener que el racismo es una aberración humana, denunciar la misoginia, la ablación del clítoris, el maltrato animal o la antropofagia, si todas estas perversidades son aceptadas por otras culturas?.

Este cúmulo de despropósitos, por muy implantados que parezcan, son insoportables y, por tanto, insostenibles. Estoy convencido de que la justicia a la carta, la cultura etnocentrista por la mañana e inconmensurable por la tarde y el arte incrédulo y pamplinero, conceptualmente onanista y extasiado en sus naderías y seudoprovocaciones, en fin, esta estetocracia imperante, tiene los días contados. Los indicios del final de la intolerancia y la censura al mérito del artífice, la recuperación del sentido de la belleza, el apreciar la grandeza de lo sublime, el volver a conseguir que la emoción forme parte de la vida real de los seres humanos me parecen signos y reivindicaciones que se están abriendo paso en nuestra sociedad. Así sea.




¿A quién beneficia la desigualdad laboral imperante?

P. R. Barreno. 15 de mayo de 2013.

Se supone, al menos eso dicen y proclaman, que los sedicentes sindicatos “de clase” en España tienen como fin la defensa de los intereses de los trabajadores «en pié de igualdad, sin distinción de sexo, edad, cultura o situación legal administrativa». Es más, algunos afirman que «luchamos por la transformación de la sociedad sobre la base de la igualdad, al justicia, la solidaridad, la cohesión social y el respeto al medio ambiente». ¡BRAVÍÍÍSIMO!

Se supone, al menos eso dicen y proclaman, que La Confederación de Organizaciones Empresariales tiene «el fin primordial es la defensa y representación de los intereses empresariales ante los poderes públicos y la sociedad en general». ¡CLARÍÍÍSIMO!

Se supone, al menos eso dicen y proclaman, que el gobierno actual de la nación española se basa «en el progreso y la cohesión social, la modernización, la solidaridad y la tolerancia así como la igualdad de oportunidades entre las personas. Defiende también la unidad nacional de España y se considera abiertamente a favor del proyecto europeo». ¡NO ME LO PUEDO CREEEER!

Resulta que desde tiempo inmemorial, en España el porcentaje de población en edad de trabajar que efectivamente trabaja (tasa de actividad) es bajísima. Ni en el mejor momento (año 2006) que se situó en el 64,8% nos hemos acercado a las tasas superiores al 70% que tienen países como Alemania, Austria, Dinamarca, Holanda, Reino Unido, etc. En este momento, según el INE, nuestra tasa de actividad es del 59,68%. Y fíjense bien y no se llamen a engaño: la tasa de actividad de los españoles es del 57,65% mientras que la de los extranjeros que viven en España es el 75,19%. Para sostener los servicios sociales actuales, seguridad social y pensiones necesitamos una tasa de actividad de, como mínimo, el 70%.

Resulta que la crisis ha destruido en España 669.845 empleos indefinidos y 1.966.803 temporales. El 73,6% de esa destrucción de puestos de trabajo se ha producido en la población menor de 30 años. Es evidente que en España hay clases, clases de trabajadores:
Clase A: Funcionarios del estado con plazas de trabajo en propiedad: 16,1%.
Clase B: Trabajadores por cuenta ajena con contratos indefinidos: 28,2%.
Clase C: Trabajadores autónomos y microempresas de trabajador único que pagan impuestos antes de cobrar sus facturas: 22,4%.
Clase D: Trabajadores por cuenta ajena con contratos temporales: 33,3%.

Resulta que en países tras atrasados social y económicamente como Austria o Dinamarca, hace años que sus gobiernos, sindicatos y patronales acordaron la implantación de un contrato único de trabajo, al considerarlo el más solidario y eficaz contra el paro. La tasa de paro en Austria es el 4,5% y en Dinamarca el 7,20% sus tasas de actividad superan el 75%. En España la tasa de paro es del 26,70%. ¡CAMPEONES CAMPEONES OHE, OHE, OHE, OHE….!

Resulta que en España, los sindicatos “de clase” la patronal, la PSOE y la IU, el Presidente del Consejo de Ministros y la Ministra disque; de trabajo, rechazan el contrato único indefinido con argumentos de este jaez: «el empresario tendría total libertad para despedir», «es muy atrevido», «Sería dar un paso más en la precarización de las relaciones laborales» «Ese contrato no existe en Europa», «ni para un lado ni para otro se van a hacer modificaciones en este momento», «no tiene encaje constitucional». Una vez más podemos comprobar cómo se cumple el axioma de Zapatero que dice: “cualquiera puede llegar a ser ministro en España”. Mejor aún, incluso llegar y ser primer ministro sin levantarse de la cama, o incluso ser capaz de vivir del precario sistema laboral imperante mediante sociedades de gestión de seguros, despachos de asesoramiento jurídico, EREs falsos y ciertos, cursos de formación para millones de parados y demás chollos y seguir proclamando, impasible el ademán, que te dedicas a la defensa de los intereses de los trabajadores en pie de igualdad, sin distinción de sexo, edad, cultura o situación legal administrativa.

Pero que les voy a contar a los artífices de la danza españoles que no sepan.




Comentarios sobre las “Conversaciones en el Galileo”

P. R. Barreno. 9 de mayo de 2013.

Por iniciativa de la concejala presidente del madrileño distrito de Chamberí, Isabel Martínez Cubells, se han celebrado cuatro coloquios en el Centro Cultural Galileo con el título “Conversaciones en el Galileo – el teatro del siglo XXI”. El 15 de abril el tema fue “Teatro: Otros tiempos otros escenarios”. El 22 de abril el titular fue “¿Es posible la ley de mecenazgo en el teatro? El 29 de abril se planteó “Teatro, como medir el éxito”. Por último, el 6 de mayo la cuestión fue “¿Teatro público o privado?.

Al no poder acudir a las dos primeras citas, me ajusto a comentar mis impresiones sobre los dos últimos coloquios aunque señalo que en los dos coloquios que asistí, tanto la financiación de los teatros como la cuestión del mecenazgo fueron abordados.

Moderado por la periodista y editora Liz Perales, la cuestión de cómo medir el éxito teatral fue afrontada desde dos ángulos aparentemente antagónicos: la experiencia de Julia Gómez Cora, directora de Stage Entertainment, productora de espectáculos musicales como "Los Miserables", "El rey león", etc. Por otro lado, Miguel Alcantud expuso su exitosa experiencia con Microteatro por Dinero.

Leer más

La aparente paradoja que suponen dos orientaciones divergentes en los objetivos; los musicales de Stage Entertainment concebidos para “masas” ("El rey león" es una producción que costó 10 millones de euros, ha vendido más de 150.000 entradas y sigue en cartel) mientras que Microteatro por Dinero (programa obras de 15 minutos en habitaciones de 15 m2 para un máximo de 15 espectadores) se disipa cuando entendemos que ambos tienen un común propósito: apasionar al público para fidelizarlo.

También es reseñable que ambas fórmulas son rentables económicamente y, en consecuencia, no piden subvenciones al estado. Por supuesto, la complejidad y diferencias entre géneros y estilos en las artes escénicas impiden trasladar estas experiencias mecánicamente pero la consideración hacia el público tiene un gran peso. A este respecto, Julio Bravo, el crítico de danza y musicales de ABC, así lo entiende cuando explicó que el éxito radica en llevar público al teatro, aunque pueda matizarse en función de los objetivos de cada obra o incluso de la estrategia de cada empresa. Por otro lado, el crítico de La Razón Miguel Ayanz, matizó que no se puede medir siempre el éxito teatral en términos monetarios ya que entonces se quedaría fuera el llamado teatro culto.

Respecto a si el éxito se mide en función de la crítica y la influencia de la crítica respecto a las audiencias, hubo casi unanimidad en señalar la menguante influencia de la crítica y el desdén de los medios al respecto. Esta cuestión se volvió a plantear en la siguiente conversación.

Al plantear la moderadora la cuestión de por qué los teatros públicos no prolongan ciertos espectáculos a pesar de ser éxitos de público, abrió la caja de los truenos de la competencia desleal del teatro público hacia el privado. Así, el empresario Enrique Salaberría declaró que "es imposible competir con el rodillo de lo público" por ejemplo, en cuestión de los cachés que paga la Administración a los intérpretes. Y esta cuestión generó otra de mayor calado: ¿Cuál es el futuro de los teatros públicos de mediano y pequeño formato ante la ineludible reducción de los presupuestos públicos? La respuesta del INAEM presentando un plan de reactivación a la contratación de teatros municipales merece un repaso. Enlace a la noticia

El lunes 6 de mayo concluyó el ciclo de conversaciones con el título: “¿Teatro público o privado? Una dicotomía enredadora que trataron de desanudar el decano periodista Luis María Ansón y el director de los Teatros del Canal Albert Boadella, ejerciendo de moderador el Subdirector General de Programación Cultural de la Comunidad de Madrid Ruperto Merino.

Desde el primer credo pronunciado por Anson sobre las excelencias del libre mercado y la necesidad de la intervención del estado haya donde la sociedad no llega, quedo claro que su alambicado discurso combinaba la dialéctica epatante con el barroco pasteleo.

Mucho más claro fue el discurso de Boadella aunque advirtiera de sus contradicciones mediante la “esquizofrenia” que siente al ser director de un teatro público y haber sido director, productor, autor y actor durante 51 años de la compañía privada Els Lloglars. No obstante, Boadella se remango como suele y desgranó los vicios y virtudes de “nuestros” teatros públicos partiendo de un axioma: «Sin teatros públicos el arte teatral seguiría existiendo».

La catarata de lacras de nuestro teatro público descritas por Boadella no me sorprendieron: personal sobredimensionado, sindicalismo autista, intervencionismo político, clientelismo, deflación irracional del precio de las localidades, amateurismo en los puestos de responsabilidad, ideologización de sus directivas, enchufismo, etc. Sin embargo, me parece que va siendo hora de analizar los motivos que generan estos inadmisibles abusos. Denunciar una y otra vez lo obvio se convierte en una tarea estéril cuando no se proponen alternativas para reparar un sistema gripado.

Incluso cuando Boadella indicó como imprescindible el apoyo del estado para los géneros y espectáculos que requieren orquestas sinfónicas, coros, grandes cuerpos de baile, etc. puso de manifiesto, queriendo o sin querer, que esos apoyos se pueden llevar a cabo sin necesidad alguna de teatros de titularidad pública. Por si no quedaba claro, el director de los Teatros del Canal indicó que el régimen actual del teatro que dirige: titularidad pública con gestión privada, podría generalizarse ya que evitaba la mayoría de las lacras que había denunciado. El problema es que hacer con los 800 espacios teatrales en poblaciones medianas. ¿Que empresa licitaría la gestión de esos teatros?.

Acabada la sesión cavilé, mientras volvía a casa, que la inflación de “conversaciones” sobre la situación de las artes escénicas pudiera deberse a un sentimiento generalizado de estar viviendo el final de un sistema sin vislumbrar el principio del nuevo. La historia de la humanidad muestra que las crisis se superan con grandes dosis de racionalidad, determinación e imaginación.



Un conflicto entre campos de Bourdieu

Respuesta al artículo: La crítica de danza según Jiří Kylián “On Critics and criticism”

Enlace a “La crítica de danza según Jiří Kylián

Rosario Rodríguez Lloréns, 26 de marzo de 2013.

El sociólogo francés Pierre Bourdieu desarrolló a lo largo de su vida una teoría sobre la sociedad en la que ésta se encuentra organizada en determinados campos: económico, político, artístico… Estos campos funcionan a modo de redes a través de una serie de reglas que elaboran sus propios miembros. Asimismo, existe una jerarquía en las posiciones que ocupan las personas dentro del campo, según la mayor o menor influencia que ejercen unas sobre otras y el reconocimiento que disfrutan por parte de los demás.

El artículo de Jiří Kilián acerca del corrosivo desempeño de los críticos de danza ingleses podría interpretarse en base a este concepto de campo de Bourdieu y en este caso hablaríamos del campo de la crítica de danza. Sólo que, en el caso de seguir los planeamientos del sociólogo citado, los motivos por los que estos críticos escribirían de forma tan deleznable no serían ni las ansias de destrucción de los artistas, ni la frustración por no poder ser creadores, sino simplemente por estar convencidos de formar parte de la élite de la danza, como si se creyeran miembros de una nobleza heredada. Y sólo gracias a esta, podríamos decir irreflexiva convicción, el campo funciona. Ellos se consideran los iniciados en el arte y han adquirido el juicio estético como por ósmosis. Pueden detectar el mal gusto de la plebe por instinto. Simplemente el mal gusto es aquel que no coincide con el suyo. Estos argumentos podrían explicar el infantilismo del estilo narrativo de los críticos de danza ingleses, denunciado por Kilián.

Ahora bien, el choque no parece estar produciéndose entre nobles y plebeyos, Kilián, Forshyte, Bausch, etc. no son meros no-iniciados incapaces de separar la forma de los objetos de su función, aquí no se está hablando de un juicio estético educado frente a un juicio estético popular. El conflicto surge porque los creadores pertenecen a otro campo y sus reglas acerca de lo que puede considerarse arte y lo que no, evidentemente no coinciden con las de los críticos de danza ingleses. Al acabar su artículo, Jiří Kilián escribe en un tono protector hacia los jóvenes coreógrafos, así como hacia el público no entendido, pero ¿no estará también tratando de imponer sus normas? Podría parecer que sí, si no fuera por la postdata, en la que encarecidamente aconseja a los espectadores acudir a los teatros a ver danza con sus propios ojos y no tanto leer las desquiciadas visiones de este tipo de críticos.

El riesgo de bailar con tintoreras

P. R. Barreno – 09/09/2013

Abundan los reportajes sobre el comportamiento de las tintoreras, esos tiburones rallados que ven y huelen a gran distancia, terribles depredadores y carroñeros de mandíbulas como martillos pilones, capaces de comerse a todo bicho viviente, durmiente e inerte. Por lo tanto, deberíamos saber que bailar con los tiburones organizadores de las olimpiadas tiene mucho riesgo, sobre todo cuando ni sabes bailar, ni nadar, ni chamullar su verdadero lenguaje.

El morrocotudo costalazo ha dolido mucho a los predicadores y vendedores de humo pero, mucho más, a los creyentes. Pero, al fín, el monotema mediatico amaina y volvemos do solíamos; futbol hasta en la sopa, tabarras identitarias y las escandaleras al uso protagonizadas por los seguidores del «Perfecto Canalla» Perfectino Rodadela, texto escrito hace un siglo cuya lectura no recomiendo como autoayuda sino como detector de bellacos y sus bellaquerias. Mientras tanto, nada por aquí, nada por allá y los gastos de representación, grandes reservas y patitas negras; desaparecidos.

Como sabemos que las posibilidades de que nos devuelvan lo gastado son tan improbables como la vuelta de la amada de Bécquer, creo que es conveniente encajar el golpe y levantarse sin mirarse las heridas, aunque esta actitud no sea una de nuestras virtudes patrias. Claro que mi disposición a pasar página está condicionada por mi excepticismo hacia las virtudes sociales y económicas de las olimpiadas, ya que he tenido que soportar reiteradamente los incautes a mi buchaca durante las experiencias de Montreal, Barcelona y Londres, además de los tres intentos de Madrid. En consecuencia, creo que lo más sensato es pasar página y pensar lo que podemos hacer con lo que vamos a ahorrarnos gracias al COI.

Barramos, por tanto, los castillos de arena y los cuentos de La Lechera con los que nos han deslumbrado y recapacitemos sobre los objetivos que pueden empoderarnos como personas y como profesionales, para poder emprenderlos con estrategias cimentadas en el suelo firme de la realidad.


Los teatros deshabitados de España

P. R. Barreno 25/06/2013.

Con motivo del cierre del Teatro Arenal el pasado 2 de junio, Rubén Díaz Caviedes en El Confidencial da un interesante paseo por el Madrid de los teatros cerrados mediante un artículo titulado; “Madrid, de paseo por un cementerio de teatros”; Enlace al artículo.

Lo que me ha llamado la atención de este artículo es que la búsqueda de causas de la actual debacle teatral no se limita a la subida del IVA de las entradas, como denuncia la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza, sino que se aportan otros pareceres, por ejemplo los de Carlos Jiménez, que apuntan hacia causas remotas y de mayor calado. A estas alturas, sin embargo, ya no se puede separar la gestión de los teatros públicos de la estrategia que generó la burbuja del ladrillo teatral. Pero como demuestra la física; las burbujas no se pueden pinchar poco a poco.

Sin duda, la subida del IVA ha sido la puntilla que ha hecho estallar la burbuja teatral española. Pero si algo enseña este reventón es que quienes soñaron hace un trienio en recoger a capazos las frutas maduras, hoy comprueban, en sus propias carnes, que antes de madurar ya estaban podridas.

El cementerio de teatros en España es amplio, algunos fenecidos son privados pero la mayoría son teatros municipales que no se anuncian como cerrados pero que se pasan meses y meses sin actividad. Los emblemas del despilfarro y las burbujas políticas son los aeropuertos sin aviones, los trenes veloces sin viajeros y, aunque se mencionen menos, los teatros sin espectadores. La mayoría de estas disparatadas inversiones las debemos y si no se utilizan no se amortizarán jamás. La falta de iniciativas para la realización de la urgente reconversión del teatro y las artes escénicas en España, este dontancredismo cobardón e impotente actual es tan irresponsable como las catetadas derrochadoras de antaño.


UN DÍA DE DANZA EN 2013

P. R. Barreno. 27 de abril de 2013.

Acordarse de la danza el día 29 de abril está muy bien, un día es un día. También es curioso constatar que donde la exaltación al día “oficial” de la UNESCO es mayor, es en aquellos países donde la danza tiene menor repercusión profesional y mediática, por lo que me inclino a pensar que es un efecto parecido al de la economía informal frente al estado omnipotente.

Dentro del rubro de las celebraciones, quiero destacar el artículo firmado por Laura Kumin titulado “Cuerpo a tierra, llega el Día Mundial de la danza” que publicado por El Cultural de esta semana tiene la inusitada extensión de 3 páginas en su edición impresa: Enlace al artículo Lo dicho, un día es un día. Como podéis comprobar, Kumin repasa los datos objetivos aunque añade otros que lo son menos, sobre todo si se dan descontextualizados. Por ejemplo; cuando asegura que «A pesar de todo, la danza es un sector que sigue creando empleo» basándose en un diagnóstico de la Plataforma de Artes Escénicas de la Comunidad de Madrid. Mucho me temo que ese diagnóstico esté basado más en encomiables deseos y tarjetas de presentación a quien corresponda que al análisis objetivo de los datos.

En cualquier caso, los datos que aporta Laura Kumin son tan contundentes que no admiten más interpretación que la constatación de que los augurios que apuntábamos en nuestro comunicado titulado; “Carta abierta a la sociedad española” hace 3 años, hoy se han cumplido y, por tanto, su contenido está hoy más justificado que entonces: ENLACE A “CARTA ABIERTA A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA”

Que tras tres años no tengamos que modificar un ápice a nuestro manifiesto, no nos infatuá, al contrario, nos entristece profundamente. Como nos entristece comprobar el mayoritario inmovilismo de un sector profesional incapaz de transformarse y pedir los cambios estructurales urgentes que podrían todavía salvarle de la bancarrota ineludible, de persistir amarrándose al carcomido palo de este barco naufragante.

Con la presentación del Programa de Estabilidad 2013-2016 y el Plan Nacional de Reformas por parte del Gobierno de la Nación, nadie en su sano juicio puede llamarse a engaño. O se emprenden iniciativas reformadoras capaces regenerar las bases industriales del sector o la decadencia está garantizada.

Jesús García Lorente lo explica claramente en su artículo titulado: “Por que sí a las Industrias Culturales y Creativas”: ENLACE AL ARTÍCULO «… hablar de Industrias Culturales y Creativas, supone ponernos las pilas en lo que ni sabemos y ni nos gusta hacer, y “coger el toro por los cuernos” de un SXXI que si no nos damos prisas se nos irá de las manos. ¡Adelante! pongamos en marcha el tren que ¡Yo me subo! ¿Y tú?»



NICOLAS LE RICHE

P. R. Barreno. 23 de abril de 2013.

Aunque no se ha prodigado por los escenarios españoles creo necesario reivindicar la figura de Nicolas Le Riche, uno de los grandes bailarines de las últimas décadas cuyo indiscutible prestigio merece un reconocimiento sin reservas.

Alumno destacado de la Escuela de Danza de la Opera de Paris, ingresa con 16 años al cuerpo de baile del Ballet de l'Opéra de Paris. En 1991, apenas transcurridos tres años de imparables ascensos, Rudolf Nureyev lo nombra primer bailarín, otorgándole grandes roles como los de Mercutio y Romeo. Si bien fue nombrado formalmente estrella en 1993, es reconocido como el último astro de la constelación Nureyev cuyos nombres lo dicen todo: Sylvie Guillem, Isabelle Guérin, Manuel Legris y Elisabeth Maurin, Laurent Hilaire.

Leer más

Además de bailar los roles principales clásicos, Le Riche ha sido escogido por coreógrafos de la talla de Béjart, Mats Ek, Jiri Kylian, William Forsythe, Angelin Preljocaj, Roland Petit, etc. Partenaires de la talla de Sylvie Guillem, Clairemarie Osta, Isabelle Ciaravola y Tamara Rojo han reiterado la grata experiencia de bailar con él.

Por supuesto, ha recibido los principales premios de danza y fue nombrado Chevalier des Arts et Lettres y Chevalier de l'Ordre national du Mérite de la República Francesa. Sin embargo, tengo la impresión de que la actual nomenclatura de la Opera de Paris y el gobierno francés no contempla los méritos ni la trayectoria de Nicolas Le Riche como el magnífico tesoro que es. Esta mezquina actitud no sorprende cuando se contempla la sistemática tendencia a la decadencia de una institución que, gracias a sus potentes fundamentos, ha logrado resurgir como ave fénix de prolongados periodos de decadencia. No obstante, la mendaz arrogancia de quienes la han dirigido durante las dos últimas décadas, junto con las politizadas decisiones recientes, dejan al Ballet de l'Opéra de Paris escaso margen para la regeneración.

Nicolas Le Riche será jubilado como bailarín dentro de unos meses y, a lo mejor, le agradecerán los servicios prestados.

Nota: No parece lógico que la institución más antigua de la danza en el mundo, solo pueda presumir de cuatro grandes obras de repertorio: “La fille mal gardée” (Dauberval 1789) “Giselle” (Jules Perrot 1841) “Coppélia” (Saint-Léon 1870) “Sylvia”(Mérante 1876) las aportaciones y adaptaciones de los clásicos de Serge Lifar y Rudolf Nureyev y apenas una obra de Béjart, otra de Petit, cuando Francia ha dado los grandes coreógrafos y artistas que sabemos.



La popularización como revulsivo para el arte de danzar

P. R. Barreno, 03 de abril de 2013.

La depresión económica está impulsando a una parte de los artífices de la danza de nuestro país a meditar sobre el presente y el futuro del sector. Sin embargo, no deja de ser paradójico que en un terreno repleto de creadores, la inercia parece estar ganando la partida a la creatividad. Es verificable que en las convocatorias de seminarios, mesas etc., se repiten las conclusiones y recetas cuan mantra de buenas intenciones y deseos que, no pocas veces, suelen enmascarar la miserable realidad y la falta de coraje para enfrentarla.

La letanía puede resumirse en unos pocos enunciados: la colaboración entre lo público y lo privado, la nueva Ley del Mecenazgo y sus derivados crowdfunding y micromecenazgo, el incremento de la calidad frente al sobreproductivismo al uso, atender mejor las demandas del público, incorporar la danza al sistema educativo, desarrollar la internacionalización, incrementar la demanda mediante la incorporación de nuevos públicos, en fin, lograr mayor fidelización del público de danza.

Todas las propuestas anteriores serían estupendas si se tuvieran los mecanismos legales y financieros para llevarlas adelante. No solo no es así, tampoco se percibe, a pesar de las declaraciones narcotizantes y analgésicas, voluntad política alguna por parte del gobierno ni de los partidos que conforman la oposición, de agilizar las urgentes medidas legales y estructurales que permitan el renacimiento de la danza en el seno de una industria creativa pujante.

El pasmo ante el agotamiento del modelo basado en la intervención del estado no solo es observable entre los políticos, también la nomenclatura y los beneficiarios del sistema se aferran al ¡Virgencita, virgencita que me quede como estoy! Pero, como decía el poeta, desengañaros, las agotadas canonjías ¡no volverán!

Si no queremos sucumbir de melancolía, además de clamar por un cambio estructural profundo, podríamos abordar la discordancia entre el objetivo de atraer nuevos públicos y la falta de rasgos inteligibles de muchas coreografías y propuestas actuales. Aquellos que nieguen la mayor tendrán que explicar por qué mientras la contratación de espectáculos no subvencionados afecta a la mayoría de la compañías españolas, la contratación de las compañías “low cost” de ballet, que representan repertorio clásico, aumenta. Que vayan a taquilla y paguen poco a sus bailarines no es exclusivo de estas compañías pero, lo evidente es que llenan los teatros y por eso las contratan los teatros públicos y algunos privados.

En este contexto, la retórica abogadora de la subjetividad del artista se ha trocado vana ante la realidad. El público no puede ser “educado” mediante la pedagogía ciruela del arte con aburrimiento entra. Lo que no puede ser y además es imposible es que quienes se han dedicado a destruir los códigos compartidos entre artistas y público, establecidos tras siglos de experiencia, se quejen ahora de la falta de interés de los espectadores por sus “proyecciones” saturadas de calificativos posmodernos desgarradores, trasgresores, rupturistas, devastadores, inciertos, vanguardistas, heterogéneos y demás. Tanto conflicto intimista, intimidador, existencial y permanente, tanta infelicidad en la escena, tanta miserable fealdad y tanto onanismo estéril es puro nihilismo. Pues que con su pan se lo coman dice el espectador que paga su entrada de teatro.

Considero que reivindicar los núcleos que establecen a danza artística como trasmisora de sentimientos y emociones, lejos de ser una cuestión coyuntural sobre los gustos del público o las estrategias comerciales para atraerle, significa un ejercicio de asepsia imprescindible para poder emprender su imprescindible y urgente reconstrucción. Ello implica abordar, sin prejuicios ideológicos o sectarios, el verdadero sentido de su accesibilidad al público, la exigencia de una crítica basada en el análisis metodológico y la pedagogía divulgativa. Restaurar, en fin, la virtud en la mirada.

Tampoco estaría de más enfocar estos asuntos con la probidad que otorgan los números. Quizá el día de la danza sea una buena excusa para hacerlo.



Una paradoja complicada, el IVA y el Circo del Sol

P. R. Barreno - 24 de marzo de 2013

Incluso los economistas más partidarios de la intervención del estado reconocen que unos impuestos confiscatorios frenan la actividad económica. Atrapados por la falsa disyuntiva entre austeridad y estímulo, cuando lo fundamental que entiende cualquier persona razonable es que la prosperidad de las naciones se basa en el equilibrio de la Keynesiana Demanda Agregada: Producción, Consumo, Inversión productiva, Gasto Público y Exportaciones-Importaciones, nuestros gobernantes, incapaces de cortar el nudo gordiano del elefantiásico e ineficiente estado que les alimenta, han decidido freírnos a impuestos antes hacernos el favor de hacerse el haraquiri.

Estaba cantado que la suma de la brutal subida del IVA de las entradas de teatro al 21% más la reducción del consumo debido a la no menos espantosa crisis económica que sufrimos, generaría una reducción del público en las artes escénicas en España. En consecuencia, la noticia de la semana del sector es la divulgación de los datos del estudio de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA) sobre las “trágicas y devastadoras” consecuencias del “desmesurado aumento” del IVA en las artes escénicas, exigiendo al Gobierno la revocación inmediata de la medida.

Al parecer, en solo cuatro meses el número de espectadores ha descendido un 31,43%, la recaudación neta ha disminuido un 33% y se han perdido 600 puestos de trabajo directos.

Sin dudar de los datos aportados por la FAETEDA, aunque algunos de los empresarios que no pertenecen a esta Asociación si lo hacen, recuerdo bien que incluso en épocas de vacas gordas, quienes engordaban las cifras de taquilla según los Anuarios de la SGAE (2005/2006 y 2007) fueron los musicales “Hoy no me puedo levantar” y “Mamma Mía” y el Cirque du Soleil.

La intoxicación oficial sigue trompeteando sobre el extraordinario auge de los pequeños teatros de supervivencia cuando, lo único que de verdad significa es la precariedad de un sector descapitalizado en todos los terrenos.

En estos momentos los musicales andan de capa caída pero el espectáculo del Circo del Sol “Koozá”, con precios entre 32 a 103 euros la pequeña butaquita de plástico de una Carpa con 2.600 espectadores por función (el doble que el Teatro Real) con doble función los viernes, sábados y domingos, están llenado hasta la bandera y parece que seguirán haciéndolo, tanto durante los días que les quedan en Madrid, como durante las 21 funciones previstas en Bilbao (las más caras allí son a 93 euros). Estamos hablando de 79 funciones que, de continuar como hasta ahora, venderán unas 200.000 entradas superando con ello los 11,5 millones de euros de taquilla.

Si durante el 2011 las artes escénicas tuvieron 14,8 millones de espectadores y lograron una recaudación de 226,8 millones y si las cifras están bajando al ritmo que señala FAETEDA, es evidente que en estos dos meses el Circo del Sol aportará a las estadísticas oficiales las cifras que “salvarán el año”.

La cuestión que se plantea vistos estos datos es de cajón: ¿Cuáles son los motivos capaces de fidelizar los públicos del Circo del Sol, nieve, llueva o suba el IVA y coloque el precio de las entradas al mismo nivel que las del Liceu o el Teatro Real?

Personalmente no soy capaz de hallar una respuesta clara a esta cuestión. De hecho, como asiduo espectador infantil del Circo Price de Circuitos Carcellé de los empresarios Juan Carcellé y Luis Miguez, los espectáculos del Circo del Sol me recuerdan los contemplados entonces sin el espectáculo de fieras que tanto me gustaban. Entonces, ¿Dónde está el secreto?

Quizá sea que el público no se aburre, quizá sea que presentan un producto muy pensado por simple que parezca, quizá.



EL HARTAZGO CIUDADANO EXIGE EJEMPLARIDAD

P.R. Barremo, 9 de marzo de 2013.

La suma de “sucesos históricos” y escándalos mil escanciados por unos medios proclives al empleo de la minipimer mezcladora del ketchup fratricida con la mahonesa inmunda, junto con la cara de cemento de las oligarquías esquilmadoras que se resisten como gato panza arriba a sanearse, aunque sea para heder algo menos, han producido el hartazgo de la mayoría de los españoles.

El barómetro del CIS de febrero es elocuente: El paro es el problema, la situación política es muy mala y sin visos de mejorar, el gobierno no inspira confianza, la administración de justicia es lenta e ineficaz, los profesionales peor valorados son los jueces y periodistas por este orden y las expresiones; izquierda y derecha para hablar de política son una entelequia. Enlace al barómetro febrero 2013 del CIS:

Este barómetro, con todas las contradicciones que expone, es un compendio del hartazgo generalizado que sobrepasa al concepto de “indignado” al haber sido este contaminado por polarizaciones demagógicas que ya no cuelan. Sintetizando: Obras son amores y no buenas razones.

A estas alturas, el hartazgo sobrepasa las generalizaciones al uso y comienza a concretarse en los asuntos de cada día. Incluso en el terreno de la danza, la amarga noticia del cierre del Ballet David Campos, tras 25 años de difícil andadura, junto con la frase que explica los motivos de su cansancio; «De nada vale seguir si no se cambia la manera de gestionar la cultura. Lo del café para todos no sirve. Hay que ser más selectivos, valorar qué funciona y qué no» son elocuentes. Valorar, seleccionar, comprobar, justificar, clarificar e incentivar debería ser la pauta. No es el caso, continua el inmovilismo institucional y la aporía patológica de los bailadores de agua, que mientras la mayoría sufre, ellos miran para otro lado cual si no pasara nada.

Porque pasa, y lo que pasa es tan grave que las seudo-denuncias solemnes del Secretario Lassalle; «...la crisis ha descubierto un entramado cultural ineficiente, carente de estrategias de inversión, opaco en financiación y sujeto en muchas veces a subvenciones nominativas otorgadas sin control ni transparencia» son escusas groseras si no se obra en consecuencia. Y no se obra sino que se sigue con más de lo mismo.

No es casual que quienes razonan sobre nuestros problemas se pregunten si es moralmente admisible tener un pisazo con garaje en Sarrià-Sant Gervasi, torre en Vallvidrera, Porsche con chofer, ganarse la buena vida clamando por la emancipación obrera y no pagar las cotizaciones de la seguridad social de sus sirvientes. Ignacio García May los llama tahúres esta semana: Enlace a su artículo de opinión y yo no soy quien para contradecir al maestro de dramaturgia.



DESBROZANDO LA HOJARASCA

P. R. Barreno - 25 de febrero de 2013

Una de las tantas paradojas que soportamos por estos lares, es la llamada “gran fiesta del cine español” o Premios Goya. Como saben, es una ceremonia promocional copiada de los Oscars yanquis, con las gotitas de glamour carpetovetónico que nos distingue y el inevitable compadreo que este año se ha manifestado premiando a un “imposible”.

Copiar una buena fórmula comercial es prueba de sensatez, la paradoja se produce cuando se pretende ser original, supercool y hasta antimperialista, esparciendo hojarasca demagógica a tutiplén y anacolutos epatantes para comidilla de medios amarillentos y rosáceos. Para rematar la faena, saltan las reacciones de los reaccionarios, algunas tan chuscas como la del Ministro hacendoso promotor de que los pocos españoles que todavía contribuimos al peculio, envidiemos a Depardieu. La pena es que esta maraña sensacionalista ha escondido el relevante discurso del Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España; Enrique González Macho. Enlace al discurso de Enrique González Macho.

Con este discurso, el empresario González Macho aborda los problemas de la industria audiovisual española, sin las exageraciones y estridencias maniqueas de la mayoría de sus últimos antecesores, pero denunciando con contundencia los desatinos del poder político respecto a la cultura, destacando la jugarreta del canon digital perpetrada por el dúo; Wert - Lasalle.

Sin embargo, a pesar de problemas y controversias, la Academia del Cine español ha sido capaz de sentar a los políticos para consensuar una nueva Ley de Cine. Si los profesionales del cine y la industria audiovisual española creen necesitar una nueva Ley del Cine, ¿Cuáles son los motivos que justifican que los profesionales de las Artes Escénicas no reclamen masivamente una Ley para su sector?

Les doy una pista: Se trata de un consorcio público que regenta tres salas de teatro con un aforo total de 836 localidades que cuenta con un presupuesto de algo más de 4,5 millones de euros. Los costos de personal suponen el 35%, los gastos generales el 48% y los costos de contratación (caché) el 17%. En el capítulo de ingresos, resaltan unas cifras redondas de ingresos por venta de entradas y otros pequeños devengos de 550.000,00 euros, es decir, un 12% del total. El resto, es decir, cuatro millones de euros que cubre el 88% restante, son cubiertos por las subvenciones de seis administraciones públicas. ¿Me pueden explicar quiénes son los beneficiarios de esta institución?


Urgen fórmulas adecuadas a la realidad de Internet

P. R. Barreno - 4 de febrero de 2013

Escribo estas líneas en plena galerna sobre el estado de la corrupción en España, con el ánimo sobrecogido ante la debacle moral institucional y cívica que padecemos. El aluvión de hueros quiasmos, retruécanos y amarillismo palurdo que acompañan a las noticias y las declaraciones politiqueras camuflan la gran catástrofe, el gran y auténtico drama; los millones de personas de carne y hueso en el paro y la miseria. Esta es la prueba fehaciente de que los fundamentos de la convivencia democrática han sido aniquilados por quienes tienen la mayor responsabilidad en preservarlos.

Esta lamentable situación nada tiene que ver con la predestinación sino con los excesos y extravíos de quienes se presentan como elites y funcionan como oligarquías.

En este lamentable contexto, hace tiempo que observo con pesar, que una parte considerable de las noticias que aparecen en los medios, cuyo contenido conozco de primera mano, no se ajustan a la verdad o carecen del rigor imprescindible que un medio de comunicación o una agencia de prestigio debería tener. El último caso tienen que ver con un titular esparcido hace unos días por la mayoría de los periódicos: “Google pagará a la prensa francesa por publicar sus contenidos en su buscador”. ¡Falso de toda falsedad!. El acuerdo firmado y rubricado por Françoise Hollande y Eric Schmidt (Enlace a la noticia) es la constitución de un fondo de sesenta millones de euros administrado en exclusiva por ingenieros de Google, y destinado a financiar proyectos de desarrollo web. Además, Google ayudará a la prensa francesa a mejorar sus ingresos mediante su tecnología publicitaria, lo que implicará que las soluciones de Google aparecerán en forma de AdSense en las páginas de los periódicos franceses.

Este asunto, lejos de ser anecdótico, se enmarca dentro del dilema que la red Internet plantea a la industria cultural basada en la reproducción de contenidos y los disputas en relación a los derechos de autor y el acceso globalizado a la cultura.

Reducir los conflictos de interés y los innumerables retos que plantea un acceso a contenidos de todo tipo por parte de la población, a discursos propagandísticos y peleas entre lobbies es, desde mi punto de vista, meter un problema complejo en un callejón sin salida. Cuando hace un par de semanas clamaba por la adaptación de los coreógrafos a la realidad de los tiempos, señalaba implícitamente que entre el blanco y el negro de las posturas maniqueas había, sin duda, una gama de grises considerable.

Quizá un ejemplo demostrativo de las paradojas que plantea la realidad que vivimos sea la filial de Google; You Tube. Como sabemos, el conocido sitio web ofrece subir videos a sus usuarios para compartirlos gratuitamente a través de la red. Es el usuario quien al “colgarlo” asume la responsabilidad de tener permisos o derechos sobre el video que sube a la red. El problema práctico son los más de 100 millones de vídeos al día que se suben a You Tube. Si a esta realidad se suma la colosal capacidad de almacenamiento, junto con la facilidad distribuidora que significa unos segundos de búsqueda desde cualquier artilugio capaz de navegar por internet, no puede sorprender que You Tube sea utilizado como herramienta publicitaria por la industria cultural, incluyendo la de las artes escénicas en general y la danza en particular. Pero querer controlar quien sirve el plato y quien se come las tajadas es muy avaricioso, y ya sabemos que la avaricia rompe el saco.

Una de las lecciones históricas sobre los saltos tecnológicos y las revoluciones industriales es que la renovación se impone más pronto que tarde. Las reacciones neoludistas o simplemente conservadoras están condenadas al fracaso. Ello no significa que los autores y los artistas tengan que “regalar” sus obras, por el contrario, urge encontrar fórmulas adecuadas a la realidad de internet y las nuevas tecnologías de reproducción capaces de equilibrar la oferta artística y cultural, con la diversidad de una demanda globalizada. Al fin y al cabo, la humanidad es lo que es gracias a su capacidad de organización y adaptación al medio, incluido el "medio" que ella misma produce.


COREÓGRAFOS: ADAPTARSE O MORIR, ESTA ES LA CUESTIÓN

P. R. Barreno - 19/01/2013

Una de las consecuencias de las crisis sistémicas como la que estamos padeciendo es, o debería ser, estimular el examen crítico de las contingencias de nuestra vida y obras que la costumbre suele encasillar en la normalidad “de toda la vida” pero que, al remontar un poco en la historia, comprobamos los frágiles cimientos de unos paradigmas que críanos catedral y osamenta de nuestros propósitos.

Si la hecatombe del emporio basado en el consumo masivo de música enlatada que generaron la invención del tocadiscos y el casete, animados por disk jockeys y radios formula, ha sido provocada por la misma dinámica de renovación tecnológica que generó la potente industria discográfica, no podemos olvidar que fue esa floreciente industria quien fortaleció las leyes e instituciones defensoras de los derechos económicos y morales de los derechos de autor. Sin embargo, mientras que letristas, compositores y cantautores disponían de millones de potenciales consumidores de sus obras previamente “enlatadas”, novelistas y poetas siguieron atados a las editoras, mientras que dramaturgos y coreógrafos se adaptaban a los límites intrínsecos del espectáculo vivo ya que, excepto los gloriosos films hollywoodienses de danza de los cincuenta, las reproducciones (enlatados o retransmisiones) de los espectáculos de danza son recientes y de escaso impacto económico.

Pero la inercia del indiscutible poder económico y político de una industria floreciente con enorme influencia en la sociedad y, por tanto, en la cultura, junto con el éxito de algunos coreógrafos durante la segunda mitad del siglo XX, fueron convirtiendo al coreógrafo en protagonista del sector profesional de la danza en vez de alma máter. La diferencia entre estas dos situaciones no es un matiz filológico sino que se trató de un cambio de arquetipo que ha significado pasar del Maître de Ballet histórico que podemos identificar en; Beauchamp, Bournonville, Noverre, Viganó, Blasis, Petipa, Fokine, Mercé, Balanchine, Escudero, Petit, Pilar López, Antonio Ruiz, Mariemma, Granero, Gades, MacMillan e incluso Nureyev y Neumeier. Los protagonistas del modelo vigente se pueden identificar en Béjart, Kylian, Ek, Duato, etc.

J. A. Marina nos manifiesta en “Teoría de la inteligencia creadora” que “la actividad creadora transmuta lo trivial en sugerente”. De acuerdo, pero para el asunto que planteo la cuestión es saber para quien es sugerente. Así, la “aureola” actual del coreógrafo puede despistarnos sobre hacia quien dirige su obra. Perogrullo diría que hacia el público, sin embargo, al contemplar las propuestas coreográficas de nuestros días, tengo la impresión de que una parte considerable de las obras están pergeñadas hacia un espectador iniciado que comparte sentimientos y gustos del coreógrafo. Solo en este contexto se puede explicar el alejamiento constante entre la “creación” coreográfica actual y el gran público, sobre todo en España donde a la incongruencia en la programación se añade la falta de equilibrio en la oferta de estilos.

Naturalmente, cada cual tiene la libertad de hacer de su capa un sayo pero, para entendernos, convendría encajar los discursos y reivindicaciones públicas con la práctica, no solo por coherencia artística y profesional, también para evitar que la realidad se convierta en un muro de lamentaciones. Elegir un estilo, una estética y un mensaje es responsabilidad del autor de la obra coreográfica mientras que la valoración corresponde al público. El problema es que el público está abrumado por los discursos apabullantes de superioridad intelectual de críticos y creadores. Subsumido y acomplejado, ya no patea lo que no le gusta o le aburre sino que aplaude fría y cortésmente y no vuelve al teatro.

Puesto que está archidemostrado que la aureola del coreógrafo protagonista no llena los teatros ya que el espectador se identifica con el bailarín intérprete, el persistir en la táctica equivocada puede seguir engordando egos a costa de menguar trascendencia a la danza. Si a esta evidencia se añade la falta de sintonía receptora de un público menguante y maltratado por tanto ego malcriado, el resultado es el que conocemos. De nada valdrán los llamamientos hacia “nuevos públicos” etéreos mientras que tras el estreno, la obra pasa a mejor vida.

Llamar al realismo de los coreógrafos y de los detentadores de los derechos coreográficos de autores fallecidos para que las obras sean adaptadas, no tanto al gusto del público sino a sus entendederas, entendederas muchas veces más sagaces que las de muchos autores, no debería ser una blasfemia contra el coreógrafo ni sus derechos morales. ¿Acaso no merecen consideración los artistas que deciden libremente como difundir, compartir, reproducir, modificar, trasformar, explotar, comercializar y firmar mediante licencias como el Creative Commons y similares?

¿Acaso las obras de Petipá no merecen respeto y, sin embargo, solo las obras de Shakespeare han sido y sufrido más adaptaciones y versiones que las del coreógrafo francoruso? ¿No será que adaptarse sea sinónimo de vida, de la capacidad evolutiva del instinto del arte de los humanos que ordenan preminentemente a la belleza, el placer y la pericia técnica como valores artísticos esenciales?

Apurando el razonamiento, si el espectáculo escénico en vivo es único, irrepetible y siempre condicionado por la actuación del intérprete, el purismo del mínimo detalle concebido por el coreógrafo parece más prosopopeya que rigor o respeto artístico.

Por otro lado, me parce suicida el desdén de buena parte de los coreógrafos hacia la reacción por parte de sectores muy dinámicos de la sociedad globalizada, contra las legislaciones de los derechos de autor que denuncian la sobreprotección de la industria cultural y la desprotección del consumidor. Quizá el concepto que mejor resume esta impugnación es el movimiento “todo es remix” que afirma que la obra original no existe denunciando además que «el sistema de protección de monopolios intelectuales es una de las estructuras legales más nocivas para la sociedad actual». Al mismo tiempo, acusan a gobiernos e instituciones dedicadas a la defensa y gestión colectiva de los derechos de propiedad intelectual de entorpecer el acceso y distribución de la cultura, mientras reivindican el derecho de todo ciudadano a crear, modificar, distribuir, reinventar, compartir y circular la cultura y las formas de experimentar con ella. La querella de la coreógrafa belga, Anne Teresa De Keersmaeker de la compañía de danza Rosas contra la cantante Beyoncé (ENLACE A LOS VÍDEOS DE AMBAS COREOGRAFÍAS) indica el fondo de un problema que apenas acaba de empezar, pero que si no se enfoca con raciocinio y audacia, terminará por barrer la autoría coreográfica tal y como la conocemos hoy.

En este contexto, entiendo que para superar las dificultades reactivadas por la crisis del sistema y los desafíos que presentan los dinámicos medios de comunicación social y espacios públicos en la “nube”, parece imprescindible reanimar nuestro entrenamiento secular de adaptación al medio, activando la reflexión y la imaginación para generar paradigmas más eficaces y sanos. Esta adaptación no tiene porqué exigir sacrificios morales ni económicos. De hecho, salvo las conocidas dos o tres excepciones, apenas se puede hablar de coreógrafos españoles que pueden vivir de los derechos de sus coreografías. Quien lo dude no tiene más que comprobar el listado de socios con derecho a voto de las últimas elecciones de la SGAE, que solo permite votar a los socios cuya recaudación bruta en los cuatro años inmediatamente anteriores iguale o supere el salario mínimo interprofesional mensual vigente de los cuatro años y comprobará que pocos coreógrafos cumplen estos requisitos. De hecho, la recaudación de derechos de dramaturgos y coreógrafos supone el 2% del total recaudado por la SGAE.

Adaptarse o morir, esta es la cuestión.


      ENLACE A RECIENTES ARTÍCULOS DE OPINIÓN     

¡SÍGUENOS!

El Estatuto del Bailarín Profesional

“Una Ley de Artes Escénicas para España” en libro

“Una Ley de Artes Escénicas para España” es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.

Nuestra propuesta incluye una estrategia regeneradora que aliente la participación social y el mecenazgo, sobre la base de la imprescindible acción estimuladora del estado, a través de órganos independientes y transparentes que garanticen la seguridad jurídica.

Enlace a Una Ley de Artes Escénicas

Conoce nuestro estudio sobre seguridad de los suelos de Danza


	  
                         
                        


La Asociación Cultural Amigos de la Danza Tepsícore está inscrita en el RGA, grupo 1, sección 1, Número Nacional: 586287