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 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


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“Una Ley de Artes Escénicas para España”

“Una Ley de Artes Escénicas para España” es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.

Nuestra propuesta incluye una estrategia regeneradora que aliente la participación social y el mecenazgo, sobre la base de la imprescindible acción estimuladora del estado, a través de órganos independientes y transparentes que garanticen la seguridad jurídica.

¡LEA AHORA "UNA LEY DE ARTES ESCÉNICAS PARA ESPAÑA"!

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PANORAMA DE LA DANZA PROFESIONAL EN ESPAÑA EN 2012

CAMPANILLAS O CENCERROS

Seamos españoles de campanillas y no de cencerros

Mª Jesús García Ojosnegros 16/12/2012

Si algún lector no sabe a qué se refiere el "cencerro" le informaré que se trata de un objeto que emite un sonido de cana sin badajo, grave y tosco. Se pone en algunas reses en el cuello; -sobre todo a los bueyes, mansos y carneros- para que sepamos que se acercan. Su sonido y cadencia son especiales y se asocia a lo infecundo, lo pastueño, lo bloqueado. La campanilla, por el contrario, es un instrumento de relumbrón con aires triunfadores.

Nuestra España, sí, como suena, nuestra España, tiene el mismo horario que muchos países europeos, aunque nos distancien de ellos años luz -pero no luz solar, que en eso somos excedentes- sino en luces de Cultura, responsabilidad, madurez democrática...

A pesar de todo, España es Europa, como Italia, Grecia, Portugal, Alemania .... empero, algunos europeos quieren dejar de serlo, unos cuantos sólo por no ser españoles. Para éstos un cencerro oxidado de carnero por resentidos.

En Alemania, no obstante su Merkel, hay un sistema político que aun no siendo perfecto, funciona y está bien engranado: Válgame un ejemplo; un político alemán con buena trayectoria y un futuro prometedor, se vio en la tesitura de dimitir porque se descubrió que copió o plagió en su doctorado.- años atrás - y dimitió. Se borró de la escena. Para ese sistema democrático y exigente, una campanilla reluciente y sonora.

En España, el partido que ganó las elecciones generales del año pasado conocido popularmente como Pepé, prometió muchas cosas, entre ellas, que «la cultura es un asunto de estado que trasciende cualquier división ideológica y partidista al constituir uno de los elementos que vertebran la identidad de la Nación española». También proclamaron: «…no hay difusión de la creatividad sin industria, ni industria sin mercado», por lo que prometieron cambios estructurales para incentivar la calidad y la productividad junto a una nueva Ley de mecenazgo para aumentar la participación de la sociedad civil en el desarrollo cultural. Trascurrido un año de gobierno, tras las subidas de impuestos y los recortes, nada de lo prometido han cumplido. Un enorme cencerro de cabestro para este gobierno.

En España, hemos visto cómo un ministro del gobierno Zapatero quedaba en una gasolinera para repostar de la super y sin plomo y después de lleno el depósito de oro del bueno, se fue a comer con el empresario generoso que además le entregó otra merced, en forma de diploma al buen ministro Blanco y en súper botella... Este ministro, no dimitió, ni le hicimos dimitir, ni le hizo dimitir su partido, ni el presidente del país, España, se lo exigió... Un cencerro para el político y los demás consentidores.

En España uno, dos, tres, cuatro y muchos más del PP se les ha visto hacer desmanes desde las contratas de basuras, amañadas; desde loas cajas de ahorros al frente de políticos retirados por mala gestión, recompensados con la dirección de una caja de ahorros que salta por los aires de corrupta y saqueada por sus consejeros, granujas, y familiares o amigotes del director ex político.... Más cencerros.

En Danza, se habla de buenas prácticas, pero hete aquí que, que ni la sugerencia se desea, porque estadística en ristre, conservatorios hay que camuflan a sus alumnos prometiendo grados cuando son diplomas de por aquí. Al mismo tiempo, en no pocas escuelas y conservatorios españoles, excomulgan al estudiante que se atreve a salir fuera de su corral durante los meses eternos de holganza que se concede esta enseñanza en verano, a estudiar, ampliar la vista y conocer esos mundos de Dios. Será por aquello de la odiosa comparación. ¡Qué decir del reparto de subvenciones sin que se nos caiga la cara de vergüenza ajena! Cencerro, badajo y tolón.

Al Bigotes, español de pro, invitado de honor en la boda de la hija de nuestro ex presidente Aznar, resulta ser el jefe de una trama que desde publicidad, vallas y otras mamandurrias, se ha hecho un ricacho a base de amaños y compras de silencios y voluntades. Un proceso judicial contra él , llamado caso "Gurtel," acaba ahogando al juez instructor de la causa por escuchar en donde no debía y hacer de su capa un sayo, saltándose por lo alto el más fundamental derecho de un imputado... Cencerro para el real juez Garzón. Cencerro para el Bigotes.

Una alcaldesa muy alcaldeada, doña Rita dice que no ha recibido prebendas del Bigotes, aunque el bolso de Luis Vuittón es un agasajo sin importancia... Cencerro para Rita.

Ruizma, confeso y prescrito autor de RUMASA, repite jugada con otra trama y engaña a diestro y siniestro. Cencerro para Ruizma.

El expresidente de la patronal, es enchironado por alzamiento de bienes y ruina a sus empresas. Los trabajadores a la calle. Cencerro y cencerrada para Ferrán.

Urdangarín, un alto jugador de balonmano, a manos llenas se lucra con lo más sagrado, fundaciones sin ánimo de lucro. Y corre que se las pela ante una cámara. Cencerro alto y sonado para este estirado asociado a los Borbones.

En la Universidad el dinero de I mas D, es decir; investigación y desarrollo, se va para sobre sueldos a catedráticos que no conocen ni su despacho...Cencerro para ellos.

¿Y las campanillas, entonces, para quién España mía?

¿Sólo para colocarlas en el árbol de Navidad, con los buenos deseos?

Alguien o algo si que merece campanillas, esta Asociación por ejemplo, que ha hecho expresas las situaciones cuando estas se precipitaban claramente al hoy y aquí, que tenemos. Esta Asociación como hormiga ha estado diciendo que esto ocurriría, pero las cigarras con sus sonidos veraniegos no dejaron escuchar el aviso de un invierno frío y oscuro que se venia venir. A esta asociación si, campanillas.

Si hay por ahí, algunos más que las merezcan, alcen la voz que tenemos bastantes por repartir y ganas de concederlas.

Seamos españoles de campanillas y no de cencerros. Es mi deseo para el poco esperanzador 2013.


VISTAZO AL AÑO TRASCURRIDO Y OTROS TRISTES TIGRES

P. R. Barreno. 3/12/2012

Trascurrido prácticamente un año desde la formación del actual gobierno, me parece saludable verificar su andadura respecto a la cultura, las artes y la educación, como ejercicio reflexivo o incluso espiritual en el sentido que le dio Voltaire en antítesis a la receta de Iñigo de Vizcaya.

Para empezar, repasemos el único documento estratégico sobre la cultura generado por el Partido Popular titulado “Declaración de Cartagena” (Enlace al documento) un escueto eptálogo ligero de compromisos pero con algunos detalles de principios que aunque en otros lugares son obvios, por estos lares no lo son. Me refiero al punto quinto rechazando el dirigismo cultural y a los puntos sexto y séptimo sobre la necesidad de una industria cultural potente y un mercado adecuado.

Pocos meses más tarde, el diputado y hoy Secretario de Estado de Cultura José María Lassalle, hizo una propuesta para una nueva Ley de mecenazgo como oferta estratégica programática de su partido al suponer; «un cambio de orientación estratégica en lo relativo a la política cultural que, hasta el momento, ha girado alrededor de la subvención pública y de un intervencionismo protagonizado por el Estado». Concluyó Lasalle con más que una promesa; «Si el PP llega al Gobierno, el mecenazgo y la apuesta por el mecenazgo será uno de los elementos vertebradores de su política cultural; y quién aquí protagoniza la mayor ambición en defensa del mecenazgo, es el PP»

El pasado 27 de noviembre, con motivo de la celebración del pleno del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música, Lasalle declaró con desparpajo; «La incertidumbre que atraviesa España ha puesto al filo del abismo a la cultura, que se ha visto empujada a replantear un modelo de política cultural que, en términos generales, se ha mostrado ineficiente, por otro más sostenible, participativo y plural». ¿Otro modelo Sr. Lasalle? ¿Cuál, como, donde, cuando?

Si bien es evidente que desde su nombramiento el ecléctico Ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert ha dado la nota en los medios de comunicación, sobre todo en cuanto a su reforma de la educación y a múltiples declaraciones estentóreas, su dedicación a la cultura, sin embargo, me parece algo menos rumbosa. Veamos las cuatro iniciativas que ha tomado hasta ahora:

1. Nombrar a Lasalle Secretario de Estado de Cultura.

2. Aprobar el reglamento de la ley Sinde al tiempo que suprimía el canon digital (tumbado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea) manteniendo, pillando a Montoro distraído, la compensación equitativa por copia privada a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, con Sinde lo pagaba quien compraba un cachivache grabador o memorizador y ahora sufragamos cinco millones de euros entre todos. ¿Y estos señores se llaman liberales?

3. El borrador o globo sonda de un Decreto-Ley de medidas urgentes, si ¡URGENTES! (Enlace al documento filtrado) como podrán comprobar, deja a la Ley Sinde como ejemplo de virtudes demócratas. Sobre todo en lo que respecta a la esencia de la libertad en Internet respecto a los enlaces a otros sitios (artículo 158 bis) y aquellos autores que prefieren administrar sus derechos directamente o han apostado por el copyleft o las licencias Creative Commons. De aprobarse tal cual se ha filtrado, es muy probable que algún tribunal europeo sensato lo tumbe, amén.

Pero quien merece el título de Don Tancredo Mayor del Reino es, sin duda, José María Lassalle. Desde su nombramiento, Lasalle, además de nombrar a los paisanos, se ha colocado como Gran Esfinge de Gizeh mientras que las copias de la esfinge de Hatshepsut parecen suspirar, oh milagro, un si buana enternecedor.

Por supuesto que no pensaba, ni por asomo, que el Sr. Lasalle se pusiera manos a la obra de una ley de artes escénicas. Ni siquiera que intentara una reforma estructural del INAEM, ni que se le pasara por la cabeza iniciar un proceso de transparencia en la concesión de ayudas y subvenciones pero, que ni siquiera haya sido capaz de presentar su cacareada Ley de Mecenazgo, su bálsamo de Fierabrás para las artes y la cultura, nos indica la laboriosidad, influencia y coraje de este Secretario. Así Sr. Lasalle, la política cultural sigue “girando” ¿Recurda su discurso en el Congreso? «alrededor de la subvención pública y el intervencionismo del estado».

Claro que hay más, es decir, menos. La engañifa sobre las titulaciones en Artes Escénicas, urdida por el gobierno de Zapatero con la inestimable ayuda de una parte considerable de las direcciones y profesores de los conservatorios, en contra de los legítimos derechos e intereses de los estudiantes, lejos de aclararse tiende a embrollarse aún más. Con la fábula titulada "El charlatán", Samaniego nos advierte de los peligros de los embaucadores. Hoy hay demasiados que afirman que saben cómo enseñar a hablar a los burros en un plazo prudencial, esperemos que no trascurra tanto tiempo como para que se muera el burro antes de llegar a Demóstenes y los demás lo hagamos de asco.




EL TRIUNFO DE LA CONTRACULTURA EN ESPAÑA

Consecuencias sociales, culturales, artísticas y educativas.

P.R. Barreno. 15/11/2012

Tras días de leer y escuchar lamentos y búsqueda de culpables por la reciente tragedia en Madrid, me llamó la atención un artículo publicado en el diario El Mundo con el título “Las botas de la campesina”, donde Pedro G. Cuartango concluye, tras los vericuetos y jerigonzas propios de quien pasó por Vincennes cuando Deleuze y Guattari parieron el Rizoma, «… lo que sucedió en el Madrid Arena no fue un simple accidente, sino la consecuencia de una manera de vivir, de divertirse y de una escala de valores». Compartiendo el fondo del escueto diagnostico de Cuartango, creo que el orden de los factores es el inverso: la escala de valores o incluso la ausencia de valores es la que genera una manera de vivir. De hecho, llevo años preguntándome cuales son los valores que la sociedad española comparte.

Si nos dejamos llevar por los enunciados más repetidos en leyes, ordenanzas, manifiestos, conversaciones, medios y redes sociales, parecería que la solidaridad, la justicia social, la igualdad de oportunidades y, sobre todo, la sacrosanta tolerancia, serían los valores básicos de nuestra sociedad. Sin embargo, pienso que la maleable tolerancia, usada sistemáticamente como espuria coartada en ámbitos mundanos y en la praxis política, con sus arteras glorificaciones al relativismo ético y al nihilismo, ha supuesto la degradación de los demás valores hasta anularlos. Si en el nombre de la libertad Manon Roland denunció los crímenes que se cometían en su nombre, la manoseada tolerancia hoy no le va a la zaga.

Las manifestaciones del cambalache relativista “sin aplazaos ni escalafón” que hace tabla rasa de la lealtad, la excelencia, el esfuerzo, la belleza, la ciencia y los derechos humanos universales, significan un menú a la carta justificador de todo tipo de despropósitos. La cuestión es: ¿a quien beneficia la anulación de los criterios de excelencia y jerarquía?

La decadencia de los valores cívicos ya denunciada por Enrique Santos Discépolo en 1934, se ha consolidado en la España posmoral y narcisista de hoy, mediante la combinación de dos estrategias aparentemente contradictorias; por un lado la modelación del ciudadano masa rusoniano, ese “hombre nuevo” tutelado por el padre estado, junto con la necesidad de que ese ejemplar ciudadano sea un consumidor disciplinado. Para lograrlo, se han utilizado dos poderosas palancas que el estado español controla y que en algunas autonomías “históricas” son de carácter claramente orwelliano: Las políticas culturales y contraculturales y la educación homeopática. Hay que hacer “sentir” a los ciudadanos su protagonismo al mejor estilo del Kaiser Franz: «Mis vasallos y yo hemos llegado a un acuerdo, ellos dicen lo que quieren y yo hago lo que me da la gana».

Lo que solemos identificar como “contracultura” surgió en el ámbito universitario de los países más prósperos del bloque capitalista en plena guerra fría. En sus comienzos se trató de una insumisión de grupos estudiantiles procedentes de las clases medias altas, contra la sociedad de consumo de masas y las normas de la cultura dominante de la época. Al desarrollarse en sociedades abiertas, crecieron en el confuso caldo de cultivo de la refriega ideológica de la época, junto con la progresión del proletariado industrial hacia una masiva clase media, capaz de adquirir bienes materiales significativos como apartamentos y automóviles y nuevos bienes culturales tal que tocadiscos y magnetófonos.

Con estos condicionantes, los diversos movimientos contraculturales, engarzaron rápidamente con los ismos vanguardistas de principios de siglo y, fatalmente, heredaron sus peores lacras, entre otras; las querencias banderizas, la mitomanía trivial condicionada a cada moda, el metalenguaje de los iniciados y sacerdotes de la “nueva cultura” y el arte “conceptual” del pienso luego soy artista. Enseguida aparecieron etiquetas llamativas y apetitosas, publicitadas mediante las consabidas poses “trasgresoras”. La patulea de movimientos que se inscribieron e inscriben como contraculturales y luego posmodernos, abarca una gama ideológico-mística incoherente que lo mismo vale para un roto como para un descosido. Su iconografía es descriptiva y, en nuestro caso, de importación. Quedan muy cool en el llavero del deportivo o colgados en el retrete las imágenes y postes de Guevara, Jesucristo en superstar, Luther King, Malcolm X, Dylan, Sartre, Marcuse, McLuhan, Debord, Duncan, Sontag, Lennon, etc. etc. junto con el obligatorio Guernica.

Las denuncias de recuperación de los movimientos contraculturales por parte del sistema capitalista globalizado, son constantes, desde su nacimiento, dentro y fuera de estos movimientos. Aunque la diversidad aparente que mostraban tanta denominación de origen de grupos y banderías llevaron y llevan al equívoco de atribuirles pluralidad en objetivos y estrategias, los analistas rigurosos constataron enseguida el común denominador de unas actitudes estéticas que extienden y estimulan esa sociedad del espectáculo definida por Debord en 1967, que años más tarde profundizó con notable perspicacia Lipovetsky con su descripción del imperio de lo efímero (L'ère du vide). Ciertamente, si en nuestra sociedad la neofilia, es decir, el hiperconsumo banal en busca de la novedad, constituye el núcleo de identidad fundamental que establece los vínculos internos de la estructura social, la eficacia en la producción y distribución de productos obsolescentes para ser consumidos con avidez constituye, por fuerza, un asunto fundamental para los poderes económicos y políticos. Por lo tanto, la asimilación dentro del sistema es el corolario lógico para la contracultura posmoderna que, de hecho, constituye una rueda más del engranaje producción, distribución y consumo.

Si el discurso oficial trasgresor del arte posmoderno cuestionando los marcos institucionales de validación y consagración de la obra maestra y los circuitos de mercantilización de la obra-producto resulta obsceno cuando se comprueba su total dependencia del poder político, no menos llamativo es la constatación de que el interruptor in-out generado por la contracultura para estratificar el consumo, se ha implantado en el arte. Por ejemplo, si observamos las obras de dos directores del cine comercial cómico como Woody Allen y Santiago Segura, podemos verificar que el intelectualismo del primero y la ordinariez del segundo, tienen en común la comicidad resultante de la misma consciencia narcisista plena de hipocondría libidinal y hedonista del posmodernismo. Al introspeccionarse, estos creadores nos cuentan algunas de sus miserias con objeto de compartirlas con cada uno de sus espectadores, quienes se identificaran individualmente con ellas en función del estrato que cada espectador ocupe en la escala de consumo. ¿Trasgresor Allen y clásico Segura? Pues, como dirían Zapatero o Rajoy; depende.

Esta dinámica es verificable en las artes escénicas aunque, por su fragilidad económica, discurre sobre una dialéctica más agresiva que aquellas artes que, como el cine, asumen su carácter industrial sin complejos. Así, la avalancha conceptualista posmoderna mayoritaria en España proclama que el arte escénico genuino es aquel que lleva al espectador «a entrar en si mismo» pontificando luego que el llamado «arte de consumo o de masas insta a volcarse en la exterioridad y a devorar, sin razonar, las múltiples imágenes que nos proponen como válidas». Esta versión maniquea no aguanta una mínima comparación práctica, de hecho, se podrían llenar decenas de páginas indicando obras de teatro y danza actuales introspectivas banales hasta la nausea y obras comerciales de ayer y de hoy profundas, bellas, equilibradas o incluso sublimes.

Por mucho que los creyentes en los relatos a la carta insistan en la inmaculada concepción de sus ideas y obras, la terca realidad demuestra que la mayoría son productos consumibles con fecha de caducidad y que, como han demostrado Joseph Heath y Andrew Potter en su extraordinario ensayo “Rebelarse vende: el negocio de la contracultura” y Thomas Frank en “La conquista de lo cool”, el paquete alternativo es el mejor atendido por el poder político por su capacidad de encauzar descontentos sociales y generar una industria cultural rentable y bien sincronizada con la cadena general de consumo.

Me podría extender sobre la relación entre el discurso contracultural y las políticas educativas aplicadas en España durante las tres últimas décadas. Empero, por el momento prefiero apuntar que la educación homeopática que ha desechado la transmisión de conocimientos y dice educar en valores, aplicando como estrategia el eufemismo y el sofisma sin pudor en sus sesiones de evaluación, su desarrollo curricular, sus mediadores didácticos, sus segmentos de ocio, sus etnomatemáticas y las matemáticas de género, nos han llevado a cualquier sitio menos al ciudadano emancipado que aspiran en sus proclamas.

La escandalosa situación actual respecto a la titulación y los contenidos de las enseñanzas artísticas, tanto profesionales como superiores, impartidas en los centros públicos en España, es un capítulo más que demuestra como; los intereses espurios de la nomenclatura educativa y la estrategia conductista de las autoridades, es capaz de sacrificar el futuro profesional de los alumnos que dicen amar sobre todas las cosas. Un curioso amor que condena a los amados a la marginalidad por la falta de reconocimiento profesional y social de sus estudios en España y, sobre todo, en el resto de Europa.

Por supuesto, los dirigentes y los ciudadanos con posibles se guardan mucho de educar a sus hijos en los colegios públicos.




LAS BAMBALINAS DEL DESCALABRO

P. R. Barreno. Octubre de 2012.

Podemos desgañitarnos despotricando contra el Gobierno, los banqueros, la Merkel y la partidocracia que nos arruina, pero cometeremos un desatino funesto si olvidamos que, todos los nombrados y algunos más, se apoyan en la tela de araña idiosincrásica de unos cien mil tíos y tías de oficios varios tal que; camarlengos, mayordomos, bufones, tiralevitas, oidores, consejeros áulicos, chusqueros y burócratas que pululan por palacios, consejos, magistraturas, organismos y negociados del reino.

En esta deudocracia –de deudo y de deuda- con presidentes uníglotas, ministros por cuota sectaria, listas electorales cerradas a cal y canto, universidades endogámicas, educación truncada, desempleo masivo, desconcierto juvenil, justicia parsimoniosamente arbitraria y cultura manejada, las artes escénicas no pueden ser ni son una excepción. Así, durante las últimas décadas hemos sido testigos de un sistemático despiece de la danza en capillas y minifundios fulanistas, a mayor gloria del caciquismo cañí y el clientelismo.

La estrategia instrumental de la cultura y el arte por parte de la partidocracia española, ha eliminado la participación de la sociedad civil pero, seríamos ciegos o necios si no testificáramos que ha contado y cuenta con muchos aliados, convencidos o circunstanciales, del mundo cultural y artístico. El fulanismo, las capillitas lactantes del erario y unos cuantos dómines áulicos propulsores de la tabla rasa en el arte de danzar, han sido los contribuyentes fundamentales de la postergación de la danza clásica en España.

Enlace al artículo completo "LAS BAMBALINAS DEL DESCALABRO



LA DANZA COMO IMAGEN DEL BIEN LIMITADO

Contra los juegos de suma cero

P. R. Barreno. 3 de septiembre de 2012

Los recientes acontecimientos en pleno ferragosto Carpetovetónico no parecen estimular la imprescindible ilusión regeneradora que necesitamos. A las subidas de impuestos a traición, los sempiternos incendios forestales y la pertinaz sequia, se han añadido demasiados despropósitos que nos acrecienta la sensación de extenuación del paisaje agostado. No es tanto la constatación de la perenne chapuza de una diletante atrevida, ni las terribles consecuencias de la falta de rigor y deontología de un científico o la obsesión mendaz de un ministro justificando lo injustificable. Se trata de la verificación de que en la sociedad española el relativismo ético ha calado hasta el tuétano.

Cuando Mario Vargas Llosa en su ensayo; “La civilización del espectáculo” se pregunta si conceptos como espíritu, belleza, alma y trascendencia significan algo todavía, a renglón seguido nos facilita una pista; «hoy la cultura está exonerada de la responsabilidad de dar respuestas» al haberse «convertido en un juego retórico, exotérico y oscurantista para grupúsculos vanidosos de académicos e intelectuales de espaldas al conjunto de la sociedad».

El cómo la sociedad occidental ha llegado a banalizar el arte hasta desproveerle de todos los baremos de evaluación lo han detallado varios autores aunque, el último doble de campanas de Vargas Llosa sea más sonoro. Las consecuencias de la trivialización del arte durante casi un siglo son cada día más evidentes, sobre todo en los países donde el esnobismo y la ramplonería se han aliado y enseñoreado. No es la primera vez que sucede en el trascurso de la historia, sin embargo, recordar cómo fueron un día tapiados con yeso miles de maravillosos frescos bizantinos, o la reciente destrucción de las esculturas de los budas de Bāmiyān, me produce escalofríos al entender que, en el fondo, la iconoclastia esnobista que pintó bigotes a La Gioconda con el grosero Elle a chaud au cul, inauguraba una vía hacia la barbarie.

En este contexto agravado por la depresión económica, me entristece comprobar que la danza en España se va cerrando, cada vez más, en un paradigma parecido al de las comunidades campesinas descubierto por el antropólogo George Foster titulado: “La imagen del bien limitado”, basado en investigaciones realizadas en el mundo rural español entre 1949 y 1950.

Según Foster, la imagen del bien limitado es la respuesta ideológica a la posición subordinada de las comunidades campesinas en régimen de mera subsistencia, dentro de una sociedad más amplia y abierta. Investigaciones sociológicas posteriores han utilizado la metodología de Foster para analizar otros grupos sociales. Por ejemplo, el sociólogo español Juan Carlos Barajas Martínez examinó recientemente la ideología funcionarial en España, señalando cómo la imagen del bien limitado en el funcionario español, hunde sus raíces en la ideología hidalga y campesina dominante en España durante los últimos cinco siglos.

La ideología de la imagen del bien limitado interioriza la escasez de recursos y oportunidades. Todo se percibe como finito: riqueza, honor, status, poder, influencia, seguridad, etc. La percepción de una escasez difícilmente reversible implica la creencia de su mundo como reserva común, un fondo imaginario que hoy se suele narrar con la metáfora de la tarta. En este contexto, los individuos sólo pueden descollar cuando se apropian de un trozo mayor de la tarta de todos, del que les correspondería en términos estrictamente proporcionales, lo que implica privar a otros de su “legítima” parte.

En los grupos sociales que la asimilan como ideología, la imagen del bien limitado provoca sentimientos de victimización, rechazo a la cultura del éxito, exaltación de la pobreza y la escasez y, lo que es peor, que el éxito de algunos depende del fracaso de otros. Solo el éxito fuera de la aldea común es aceptado puesto que el triunfador no ha quitado un trozo de la tarta del clan. Es el culto al igualitarismo estéril y el triunfo de la necrolatría que resume el famoso personaje de Ernesto Sábato: “En este país de resentidos sólo se llega a ser un gran hombre cuando se deja de serlo”.

El éxito del discurso del bien limitado en nuestra danza, aunque pueda justificarse en condiciones objetivas de penuria, falta de tejido industrial y de un mercado abierto, su estrechez de miras constituye un freno para las iniciativas emancipadoras o emprendedoras. Sin embargo, me apena observar que su mayor eco y divulgación se practica en escuelas y conservatorios de danza. La antinomia de la única tarta abastecida por el estado patrón es un juego de suma cero que justifica el trabajo precario, la irrelevancia social de la profesión, la marginación, el sálvese quien pueda y, finalmente, la aparición incontrolada del amateurismo impostor.

Va siendo hora de cambiar planteamientos estériles y ampliar nuestros horizontes. Felizmente, la danza es un arte universal que otorga una página en blanco a cada artista y el mundo, a pesar de los pesares, está lleno de oportunidades, oportunidades que se deben generar también en España.



¿EL BAILARÍN NACE O SE HACE?

Rosario Rodríguez Lloréns - 17/08/2012

Se ha publicado recientemente un interesante estudio genético que se ha realizado sobre diferentes grupos de individuos: bailarines profesionales o estudiantes avanzados de danza, deportistas de élite y personas no relacionadas ni con el arte de la danza ni con el deporte. Enlace al estudio en inglés

Los análisis de los resultados de este trabajo muestran que existen dos genes en concreto que están sobrerrepresentados en el grupo de los bailarines en comparación con el grupo de deportistas y con la población en general. Estos genes, the serotonin transporter y the arginine vasopressin receptor 1a, están relacionados con la predisposición a la espiritualidad, el primero, y con el interés por establecer lazos afectivos y comunicativos, el segundo. Las mediciones genotípicas se han complementado con la aplicación de cuestionarios psicológicos que miden, igualmente, tanto la espiritualidad como la empatía y necesidad de contacto social de las personas. También en estos cuestionarios los bailarines presentaban valores diferentes, significativamente superiores a los de los otros dos grupos.

Sólo se trata de un estudio aislado y con unas muestras pequeñas, pero a poco que esté apuntando en buena dirección, demostraría científicamente, palabreja que a veces nos influye sobremanera, unas cuantas cosas. La más importante sería que si es cierto que algunas personas ya nacen con una predisposición genética para la danza, es decisivo que la experimenten desde la más tierna infancia. ¿Cuántas veces hemos leído en las biografías de los bailarines y bailarinas célebres que el hecho de ver ballet en un teatro o acaso en la televisión había producido en ellos tal efecto que ya no podían dejar de bailar porque habían nacido para ello?

Muchas veces se compara la enseñanza con la jardinería y las tareas de los profesores con las labores de un floricultor. Se trata de la metáfora botánica de la enseñanza. Pues bien, saquemos las semillas de los semilleros y plantémoslas en buen suelo. Con la humedad adecuada, el abono necesario y excelentes cuidados, el arte de todos los futuros bailarines, continuando con la metáfora, florecerá sin duda. Reivindiquemos la danza en la escuela, en los teatros, en la calle, en los libros y en las revistas. No estamos para desperdiciar genes.




Hacia el onanismo en los pasillos del Metro

P. R. Barreno. Agosto de 2012.

Tras dos semanas de complacida ausencia, compruebo que la letanía suplicatoria y misericordiosa no solo continúa por estos lares sino que, para no pocos, parece ser el único clavo ardiendo adonde su imaginación llega.

Por lo que parece, seguimos atascados entre el vociferante ¿Qué hay de lo mío? y la mendicante migaja al socaire las medias verdades o las mentiras solemnes. Así, mientras la bajada de espectáculos de danza en España y, sobre todo, de espectadores, en el 2011 ha sido aterradora, los del circuito migajas tiene la desfachatez de sacar pecho proclamando que “ha conseguido más de 30.000 espectadores en 2011”. ¿Cuantos han pagado la entrada Sr. Recio? ¿Cuál fue la recaudación Sr. Recio?

Sigan pues con su ÉXITO con ese formidable 6% del total de espectáculos de danza que logró la hazaña de conseguir el 2,6% de los espectadores en 2011. Mientras tanto, el poco público sigue desertando, un 13% menos el año pasado (Enlace al anuario de la SGAE 2012). Señores, estamos en cifras inferiores a la década de los noventa del siglo pasado, pero con el triple de espacios escénicos y siete millones de habitantes más. Esta es la verdad, como verdad es que cada día es más difícil ganarse la vida como profesional de la danza en España.

Sigan, sigan los unos con las consignas sobre lo “racionalmente bien” que ha funcionado el tingladillo y los otros rogando a San Inaem o a San President de las Germanías Arruinadas y aquí paz y después: al onanismo creativo en los pasillos del metro.




El campo estéril de la burocracia y el clientelismo

P.R. Barreno – 07/07/12

La conocida consigna de Felipe Gonzalez: «hoy es más revolucionaria la movilización del mundo de la cultura, que el esquema clásico de confrontación de clases sociales» sintetiza la estrategia instrumental para la cultura y el arte, con objeto de fabricar un “modelo específico” de sociedad.

Que una parte considerable del mundo cultural y artístico en España compartiera y aun comparta esta estrategia, es una de las explicaciones de su triunfo aparente durante las tres últimas décadas, sin embargo, la caída hasta el desbarajuste actual tiene causas añadidas.

La dinámica del estado de las autonomías implantó modelos institucionales y administrativos a imagen y semejanza del gobierno central. Cada autonomía instituyó su “ministerio de cultura” y su INAEM. Además, cada municipio “movilizó sus recursos culturales” optando por una “programación cultural” centrada en el deporte, las fiestas locales y los espectáculos, incluido los teatrales. La construcción de “contenedores culturales”, al socaire de la burbuja inmobiliaria, fue de tal magnitud que, en muchos casos, son parte del esperpento despilfarrador representado por aeropuertos sin aviones, trenes de alta velocidad sin pasajeros y, claro está, teatros sin público.

La instauración de un sistema público para las artes escénicas, con miles de tentáculos burocráticos, se basó en superestructuras superpuestas que compaginaban la contratación de espectáculos con la distribución de subvenciones. Las de mayor cuantía eran y son nominales y suelen concederse a empresas públicas y organizaciones sin ánimo de lucro excepto a unas pocas compañías privadas y fundaciones.

Las subvenciones en régimen de concurrencia competitiva responden a políticas de contención y asimilación, en consecuencia, los requisitos son burocráticamente lineales, no incentivadores y generadores de un tejido microempresarial escasamente capitalizado. ¿Genera estímulos profesionales esta condición: «Será necesario que los solicitantes realicen un mínimo de quince representaciones entre el 1 de enero de 2011 y el 30 de junio de 2012. En el caso de intérpretes y agrupaciones con sede social en las comunidades autónomas de las Illes Balears y Canarias o en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, deberán realizar un mínimo de diez representaciones».

Mientras que las arcas del estado español aumentaban sus ingresos cada año cebadas por la burbuja inmobiliaria, el relumbrón y el gran evento ocultaba la situación de despilfarro e inoperancia generalizada.

La realidad, sin embargo, es terca y fácilmente verificable. Las Artes escénicas en España marchan a diferentes velocidades y en diferentes vagones, pero el estado español, pese a no tener capacidad financiera ni instrumentos eficaces para mantener el sistema que ha creado, insiste en mantenerlo en la precariedad. Este enrocamiento solo es explicable por la contumacia de la clase política española en la estrategia de la política instrumental de la cultura y el arte. ¿Es lógico que el político nombrado a dedo siga dirigiendo teatros, compañías de danza o cajas de ahorros?

El problema es que mientras en otros campos y sectores de la sociedad, el clamor contra la actual bunkerización y la reivindicación de una regeneración del sistema es masivo, la cultura y las artes escénicas en España, otrora vanguardias del regeneracionismo y la lucha por las libertades, hoy siguen abonando el campo estéril de la burocracia y el clientelismo.




¿Sin balas en la recámara filantrópica?

P.R. Barreno. 23 de abril de 2012.

Arranco este comentario con la alegoría balística de moda para intentar azuzar, aunque sea un milímetro, la actividad cerebral del sector escénico de nuestro país. No me refiero a propugnar caceroladas y protestas, que haberlas haylas aunque casi siempre enfocadas en peticiones “conservacionistas” del statu quo, pintoresca táctica rayana en el autismo frente al imparable desmantelamiento del sistema público actual y la falta de propuestas tangibles de cómo sustituirlo.

Una muestra, entre varias, de estas actitudes, es el curioso informe presentado hace unos días por la Red Española de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales de Titularidad Pública, que en vez de someterse a las correspondientes auditorías de calidad con objeto de aumentar su eficiencia y productividad, ha preferido psicoanalizarse para, como no, concluir con el característico sin novedad señora baronesa. Por supuesto, los departamentos universitarios de sociología y los sociólogos tienen su corazoncito.

Mientras tanto, el Secretario de Cultura José María Lasalle insiste en que la futura Ley de Participación Social y Mecenazgo, cuya presentación prevé para antes del verano, será el mecanismo sustitutorio al apoyo estatal a las artes escénicas. Si no hubiera leído con atención el exhaustivo ensayo del Sr. Lasalle sobre la aportación del pensamiento político y económico del liberalismo inglés titulado: “Liberales”, ni siguiera sus declaraciones y rifirrafes con sus cofrades ideológicos, ni supiera de su tendencia a escabullirse en la retórica evanescente, podría deducir que su apuesta y, por ende, la del gobierno, se decanta a favor de la gran sociedad frente al estado elefantiásico. Pero creo que las cosas no van por ahí, solo hay que leer o escuchar las matizaciones de Lasalle para prever por donde irán los tiros, cáspita, otra vez la alegoría balística. Copio y pego: «Un mecenazgo que pone sólo el foco en los incentivos fiscales es incompleto y parcialmente frágil» aseguró durante la entrega de premios de la Fundación Arte y Mecenazgo de LaCaixa. Entonces Sr. Lasalle ¿Qué otros focos (mecanismos) tiene el estado para incentivar el mecenazgo?

Uno de los debates actuales más encendidos en el Reino Unido es la propuesta del Chancellor of the Exchequer George Osborne, de limitar en un 25% las deducciones por mecenazgo cuando las aportaciones superen las 50.000 £ esterlinas al año. Ante la marejada de protestas generada por la propuesta, el editorialista del The Economist se preguntaba esta semana: «¿Por qué la disputa sobre impuestos y filantropía privada es tan políticamente tóxica? La escena del crimen fue la presentación del presupuesto en el Parlamento el 21 de marzo». El articulista del The Economist prosigue desgranando las diferentes excusas del Ministro, algunas ciertamente curiosas, y el rechazo que ha recibido la propuesta por extensos sectores de la sociedad británica, incluyendo miembros destacados del mismo partido de Osborne como el Tesorero Lord Fink, uno de los grandes filántropos ingleses.

Aunque Osborne ha recogido velas declarando a la BBC: «Quiero sentarme con las organizaciones filantrópicas, hacerlo bien y asegurarse de que todos los derechos sean protegidos» la pregunta del editorialista del The Economist no me parece tan difícil de contestar. El quid de la cuestión estriba en la libertad del ciudadano contribuyente en decidir adonde quiere dirigir, al menos, una pequeña parte de sus impuestos. La típica objeción al libre albedrio del contribuyente se apoya en la discutible atribución del estado como paradigma de la buena administración y redistribución equitativa, una atribución que es invalidada profusamente por la bochornosa experiencia de cada día. De hecho, la resistencia de los políticos a transferir a los contribuyentes la potestad de entregar su dinero a las causas que ellos consideren oportunas, responde a la bulimia de los estados por controlarlo todo, escudándose con slogans sobre el bienestar que nos proporcionan y la gratuidad de sus servicios que tanto nos cuestan.

Menos cuentos, más cuentas y menos parches. Una Ley de Mecenazgo sin incentivos fiscales considerables será inane y contraproducente. Por otro lado, pretender ideologizar una situación objetiva de desmoronamiento económico, apelando a compromisos evanescentes sobre las artes escénicas como acontecimiento social, puede sonar muy cool de cara a la galería, pero no deja de ser un sálvense quien pueda y yo el primero.

Lo de explorar nuevos cauces y generar nuevas dinámicas son letrillas a la moda, pero la rueda y la pólvora hace tiempo que se inventaron. Es cuestión de abrir las ventanas, también las de la mente, y atacar con urgencia las reformas imprescindibles para reflotar las artes escénicas y dignificar a sus artífices, reformas estructurales que precisan de leyes y reglamentos adecuados.

REGENERACIONISMO FRENTE AL DETERMINISMO ECONÓMICO

P. R. Barreno. 16-06-2012.

El pasmo ambiental ante los problemas que padecemos se suele justificar con la tópica pregunta: ¿Qué hemos hecho para merecer esto? Cuando escucho este melancólico alegato no puedo remediar el impulso de algún ancestral cromosoma y salta la retranca; ¿de verdad no lo sabe? Entre chuparse el dedo o justificarse con las coartadas al uso del «todos somos culpables» que propaga la casta mandamás, o los dicterios maniqueos contra el abstracto “sistema” que tan bien justifica las connivencias con nuestro particular sistemita, hay un largo trecho.

Os recuerdo que el principio «de a cada cual según su capacidad y a cada uno según su trabajo» lejos de promover la amalgama relativista de moda, impone equilibrio y corresponsabilidad entre el individuo y la sociedad. Si cada palo tiene que aguantar su vela, es evidente que el capitán, como primer responsable del barco, será el mejor remunerado a la vez que el último en abandonarlo, mientras que el timonel debe mantener el rumbo ordenado por el capitán, con la destreza debida de su oficio. Verbigracia; De cada cual según su responsabilidad y a cada uno según su mérito.

Al contrario que en la hecatombe de 1898, España hoy no sufre plagas de filoxera ni ha perdido sus últimas colonias. En realidad, lo que perdió hace años fue el rumbo y el pundonor. Como D. Guido, nuestro régimen fue de mozo muy jaranero, intentó asentar la cabeza casándose con una tal Europa, que si bien no era doncella si disponía de fortuna, repintó sus blasones con dinero prestado y creyose rico mientras se hipotecaba «España toda, de río a río, de monte a monte, de mar a mar» de ciudadano a ciudadano.

Sacrificados Montesquieu, Kant y Constant en el altar de la partitocracia oligárquica, reinstaurados fueros medievales territoriales y taifas, instaurada la opacidad en la administración de los bienes públicos, anulada la representatividad por listas sectarias cerradas, alimentada la metástasis burocrática con implacables dosis de nepotismo, subyugados albedrío y cultura por tutelas y clientelas y, en fin, aclamada la subjetividad moral y ética relativista en función de la conveniencia o la razón de estado, apenas nos quedan los despojos «de la que paso y no ha sido».
Su corolario es el imperio de los cleptómanos, la inseguridad jurídica, la irresponsabilidad negligente y autocrática, el desplome de la probidad, la inoperancia educativa, la sepultación del mérito mediante la despótica designación del correligionario, la ruina y el descredito de la nación y de la mayoría de los ciudadanos, en suma, la debacle que sufrimos.

Las manos -de aquí y de allá- que han perpetrado estas fechorías pretenden que el único camino que nos queda es pasar por las horcas caudinas de un redivivo y volteado tratado de Versalles para los PIGS. Claudicar aceptando como mal menor las pociones cocinadas por los mismos que nos han llevado al vertedero, significa cosificarnos como ciudadanos, pues nos niegan nuestro derecho a pensar y generar alternativas a sus imposiciones.

La regeneración imprescindible de nuestra sociedad no puede construirse sobre viejos andamios colectivistas, proclamas populistas o turbias redenciones tecnocráticas. Por el contrario, el protagonismo de la sociedad civil plural, heterogénea, se debe cimentar en el empoderamiento de cada ciudadano, libre y responsable en derechos y obligaciones. La urgente regeneración cívica no será sin un cambio de paradigma de la cultura y las artes de nuestro país. Ese cambio se consuma con grandes y pequeños pasos, en consecuencia, establecer claramente derechos y responsabilidades de los artífices de la danza, por medio del Estatuto del Bailarín es, desde mi punto de vista, un gran paso, uno más para hacer camino al andar.


Yo me bajo en la próxima ¿y Usted?

P.R. Barreno. 6 de abril de 2012.

Sus autores y adláteres han calificado el proyecto de los presupuestos generales del estado español del 2012 como «los más austeros de la democracia» aunque, en verdad, tan solo se retrotraen a las cifras del 2006. Las diferencias no menores con los de aquel año son que, desde entonces, la deuda del estado se ha multiplicado por dos, que solo los intereses de la deuda se comerán más del 13% de estos presupuestos (28.848 millones, un 2,7% del PIB) y que las prestaciones por desempleo sumarán un monto parecido. Como la inmensa deuda de las administraciones públicas y de los particulares ha generado una marea de impagos, promesas incumplidas y mentiras descaradas cuyo resultante es que nadie paga lo que debe, los acreedores y prestamistas de allende las fronteras han puesto a sonar todas las alarmas.

La incredulidad de nuestros acreedores se basa en la evidencia de que el gobierno central ha fijado cuanto puede gastar, pero es incapaz de prever cuanto gastarán las otras administraciones estatales y adivinar cuanto ingresará. Ante tamaña incertidumbre, al gobierno que repite hasta la saciedad su propósito reformista, solo se le ha ocurrido apretar las tuercas a los que viven de su salario e intentar blanquear el dinero de los evasores, a cambio de un pequeño diezmo. Igualito, igualito que su abuelito@.

El copia y pega no es reformista y mucho menos regeneracionista.

Aunque estos presupuestos, como los anteriores, se basan en el virgencita, virgencita que llueva café en el campo, la manera de confeccionarse indica el savoir faire y las intenciones de sus autores. Así, si nos fijamos en los presupuestos acordados al Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música para este año, resulta evidente que la técnica elaboradora ha sido el conocido copia y pega junto con la aplicación de rebajas a ojo de buen cubero. Secciones, programas y epígrafes han sido calcados de los del año pasado, antepasado, …. Si repasamos el programa: 335A de música y danza, se constata la continuidad de cada epígrafe con un descuento en función de los enigmas de los pimientos de Padrón. Pero piquen o no, el tijeretazo global del programa supera el 24%. Las subvenciones directas a los grandes teatros líricos (Real y Liceu) han sido reducidas un 15%. Algo menos para la Maestranza de Sevilla y mucho más para el Palau de les Arts que sufre un recorte del 25%. El mismo 25% de recorte ha sido aplicado a los receptores de subsidios directos en danza como: Mercat de les Flors, Madrid en danza, las fundaciones Alicia Alonso, Corella, Roche y Ullate, etc. Incluso la “solución Garde” de ayuda a los circuitos de danza para algunos estilos solamente, recibe un tijeretazo del 15%.

Por supuesto, la misma cirugía ha sido aplicada en los capítulos correspondientes a las ayudas en concurrencia competitiva. Feroz el mordisco del 67% al capítulo 441:”Transferencias para actividades musicales y coreográficas de ámbito nacional”. Tampoco es moco de pavo el 18% de descuento del 473 dedicado a las giras.

Si previsible eran los recortes presupuestarios, las declaraciones del Ministro Wert y del Secretario Lassalle sugerían que la reforma de la ley de mecenazgo sería el antídoto a las reducciones del dinero público, sin embargo, visto lo visto, los incentivos fiscales al mecenazgo ni están ni se les espera.

Con tanta soflama reformista es bastante chusco comprobar la falta de iniciativas de los flamantes responsables de la cosa. Su pasteleo inmovilista solo se explica por la falta de ideas y la necia querencia de acomplejados, que pretenden ser queridos por las avanzadillas culturetas y la marea oscurantista por el mismo acto y al mismo tiempo.

Reformas dices, regeneración proclamas, y no me tocas ni una coma del obsoleto modelo, ni propones objetivos y mecanismos para mejorar la eficiencia, ni eliminas la arbitrariedad de la subvención directa, ni propones unas reglas coherentes y justas para mejorar la autonomía artística y financiera de los artistas. Mientras los coros y danzas de siempre siguen cantando el tout va très bien madame la marquise, el populismo, de norte a sur y de este a oeste, prosigue su esquizofrénica carrera hacia el abismo.

Yo me bajo en la próxima ¿y Usted?



Las verdaderas “Vías de agua” del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música

P.R. Barreno. 24 de marzo de 2012.

Reclamaba, hace unos días, la urgente transparencia de las administraciones públicas y los garitos particulares como primer requisito para la urgente regeneración cívica que necesita nuestro país. Respondiendo al clamor de amplios sectores de nuestra sociedad y al cumplimiento, postergado sistemáticamente por nuestros gobernantes, del Convenio suscrito por España sobre el acceso a los documentos oficiales del Consejo de Europa, el Consejo de Ministros del pasado viernes aprobó el anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Quiero dejar claro que, desde mi punto de vista, lo más importante de este tipo de leyes es evitar los abusos y delitos en la función pública y menos los años de trena que podrían caer, si le pillan, al malversador de turno. Por lo demás, la transparencia y el acceso a la información son derechos y herramientas de control y participación ciudadana. Convengamos, por evidente, que los escándalos de corrupción que nos abruman hoy, nacieron del persistente nepotismo, tráfico de influencias y abusos de poder de ayer.

La importancia de esta ley exige el seguimiento de los avatares legislativos y, sobre todo, su reglamento, no vaya a suceder que lo redacte un Romanones cualquiera. Mientras nos preparamos para la tarea, me parece que podríamos entrenarnos con la denuncia de los malos hábitos adquiridos que no cesan. Así, es sorprendente la velocidad de “respuesta” –en menos de 24 horas- del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), al artículo firmado por Gonzalo Alonso en La Razón del 21 de marzo de 2012, denunciando «una vía de agua llamada horas extras por la que se escapa el presupuesto a borbotones»  Enlace al artículo.

Al día siguiente, ¿M.A.? responde o amplía en el mismo diario la ¿crítica? del día anterior con un curioso titular: “El Inaem «racionalizará» horas extra y plantillas”.  Enlace al artículo.
Es ciertamente curioso que M.A. se dedique a mezclar datos de ocupación de los teatros -mejor sería que dieran las cifras de localidades vendidas- con cifras totales de remuneración de las horas extraordinarias del personal de algunas unidades de producción del INAEM, rematando la faena con un revolutum sobre el despropósito montado por los administradores del Teatro Real, reclamando a sus empleados la devolución de lo pagado por horas extras.

Que los sisados contribuyentes tengamos que enterarnos, mediante filtraciones a medios de comunicación, de algunos datos sueltos sobre cómo se utiliza nuestro dinero, además de ser una grave anomalía democrática, supone la confirmación de que la opacidad de las administraciones del estado español es utilizada y utilizable, tanto para rotos como para descosidos.

Antes, mucho antes de la llegada de la depresión económica, el INAEM tendría que haber revisado sus objetivos y mejorar la eficiencia general, tanto la de sus unidades de producción como en reducir su burocracia. Ahora, ¡oh casualidad!, es un conocido crítico musical el encargado de poner el dedo en la diminuta llaga de las horas extraordinarias y los gastos de las giras, renglones que sumados significan el 0,6% del presupuesto total del INAEM. O sea que para el crítico Sr. Alonso, el 0,6% del presupuesto es la vía de agua que está hundiendo al Titanic INAEM.

A estas alturas y conociendo el genero, no me sorprenden las tácticas emborronadoras pero, me parece que alguien se está pasando de listo creyendo que todos los demás estamos en la inopia. ¿No sería mucho más relevante conocer la cuenta de explotación y la deuda acumulada del Instituto? Incluso, puestos a filtrar información a los medios, sería glorioso, incluso patriótico, que el WikiLeaks de la Plaza del Rey colgara en la red el desglose de ingresos y gastos del Instituto.

Hace la friolera de 11 años que el Tribunal de Cuentas no pisa las oficinas del INAEM. Por entonces el tribunal se limitó a fiscalizar las subvenciones del año 2001 y, aunque a pesar de que las irregularidades denunciadas por el tribunal cayeron en el saco roto de la impunidad de las vaquitas gordas  (Enlace al referido informe del tribunal de cuentas recomendando la lectura del Anexo 3) en estos momentos de vacas flacas y toma de decisiones duras, lo lógico y lo democrático sería una auditoria urgente, seguida de un estudio de evaluación y viabilidad que desemboque en un plan especifico y sustentable.

Las tácticas de embarullar y confundir a los ciudadanos mediante filtraciones y declaraciones en función de la coyuntura tienen hoy las patitas cortas. La genta está, estamos, ya muy cansados de tanta cuchufleta Sr. Recio.

La transparencia. Primer requisito para la regeneración

P.R. Barreno. 20 de marzo de 2012.

Entre los espectáculos representados durante la pasada semana, destaco un par dignos del Olé Corral. El titulado “C(H)OEURS” despachado en el Teatro Real por los chefs epatadores ganteses Alain Platel y Gerard Mortier, contiene las tópicas frites contraculturales indigestas. Las gentes que patearon el otro día me aseguraron que la financiación del espectáculo es un diezmo que debemos acoquinar los sufridos contribuyentes españoles, como compensación por el bautizo de Carlos V en Gante y su conquista a cañonazos en 1584 por los tercios de Alejandro Farnesio. Solo así se comprende el entusiasmo de algunos rancios realistas tal y como cantaban Las Madres del Cordero: A beneficio de los huérfanos, los huérfanos, y de los pobres de la capital.

El otro espectáculo de estos días es un cancan de quadrilles de alcaldes y alcaldesas del reino levantando pierna y guiñando ojitos, entre sugerentes movimientos de volantes, encajes y ligas de colores que anuncian prontas satisfacciones a sus subyugados proveedores. Los adeudados, aburridos de tanta factura interruptus, siguen desconfiando. La segunda parte es la más interesante, será tras estos idus electorales cuando el gobierno central presente los presupuestos generales de 2012.

A pesar de todo, algunas mentes preclaras nos recuerdan nuestra escalada en el ranquin mundial de las cleptocrácias. Es el caso de la jerigonza de Félix de Azúa titulando su artículo en el diario El País del pasado sábado: “Sobre los altos bajos fondos” (Enlace al artículo) donde muestra que los desvaríos ideológicos de las últimas décadas, han justificado las conductas amorales y trapacerías que han culminado en nuestra actual decadencia.

Las declaraciones de nuestros tutumpotes confirman que la amputación de los órganos infectos, por si acaso, no será aplicada. Seguirán las cataplasmas del breviario de Ingeniería Contable para Dummies, a base de aumentar impuestos y rebajar la ración del chocolate del loro para salvar a quien: ¿al estado del bienestar o al bienestar del estado?

Tiesos como la mojama y con escasas posibilidades de mejora, el Ministro Wert, con bastante menor entusiasmo que respecto a la ley Sinde-Wert, ha prometido reformar la Ley 49/2002 del mecenazgo, cual bálsamo de fierabrás que remediará las escaseces financieras de las artes escénicas, cuyos males no provienen de ayer ni anteayer, sino de los infinitos despropósitos perpetrados en los tiempos de aparente bonanza. Ya saben, contenedores sin contenido.

Aun con una dosis de optimismo y confianza rayana en la tontuna, es difícil imaginar que el Ministro Montoro ceda una parte de su potestad en el manejo de los magros ingresos previstos por hacienda durante unos cuantos años, para trasvasarlos a la incentivación fiscal al mecenazgo. Pero admitiendo un retoque por aquello de tapar bocas, me parece necesario recomendar la lectura de algunos estudios rigurosos sobre el mecenazgo en las artes y las industrias culturales, por ejemplo el de Tina Mermiri publicado en 2010 titulado: “Arts philanthropy: the facts, trends and potential”.

Antes de organizar y armonizar los diversos datos, Tina Mermiri aborda las premisas económicas e ideológicas que influyen en el armazón filantrópico, incluyendo la cuestión formal que tanto preocupa a unos cuantos en Europa: gran sociedad – pequeño estado versus estado intervencionista – garantía financiera. El problema es que este dilema ideológico ha sido trastocado por la dimensión de la crisis y, ante la terca realidad de la incapacidad de los estados modernos para suplir las carencias del mercado que, en definitiva, es la principal justificación de su intervención en la cultura y el arte, no queda más alternativa que el mercado a secas o la diversificación equilibrada de mercado, mecenazgo y estado.

El potencial de la filantropía como soporte de las artes y las industrias culturales no precisa demostración, pero España ocupa la nonagésima primera posición en el “Word Giving Index 2010”, por lo tanto, necesitamos medidas incentivadoras corajudas hasta aproximarnos a los países de cabeza: Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Irlanda, EEUU, Suiza, Holanda, Reino Unido, etc. Sin embargo, menos que la cacareada falta de tradición filantrópica, los obstáculos que pueden impedir el desarrollo del mecenazgo en España, además de la falta de incentivadores fiscales señalados, es la confianza del mecenas en que su patrocinado velará su aportación como a su propio peculio.

Sin duda, el cambio de paradigma de las artes escénicas en España precisa cambios legislativos importantes como una ley de mecenazgo moderna y eficaz y una ley de artes escénicas integradora de sinergias y promotora de excelencia. Pero sin una ley de transparencia que elimine la opacidad de las administraciones públicas y los garitos particulares, las dos medidas legislativas anteriores serán ineficaces.

Imaginemos, en un alarde de optimismo, que en breve plazo las reformas legislativas descritas salen adelante. ¿Estará preparado el sector de la danza para esta realidad?


Obediencia a la autoridad. Reflexión sobre las vicisitudes de los bailarines en España

P.R. Barreno. 4 de marzo de 2012.

Una vez más, las revelaciones de un grupo de bailarines represaliados nos advierte de que nos encontramos en un momento aciago. Si funestos fueron las penas de “banquillo” de los bailarines del Ballet Lírico Nacional de hace la friolera de 21 años es evidente que las posteriores desventuras, que tuvieron repercusión mediática desde entonces, marcan varias constantes: dominación, opacidad, manipulación, indefensión y desdén por la dignidad de los bailarines.

Por supuesto, hay múltiples causas que explican estas lamentables constantes, quizá la primera sea la falta de trabajo pero, tras repasar acontecimientos del cariz como la disolución del Ballet de Zaragoza, el Gran Canaria Ballet, los actuales que se encuentran en el pudridero de la insolvencia, junto con la purga de bailarines por parte de Inmaculada Gil Lázaro en Ballet de Teatres de la Generalitat Valenciana, es fácil concluir que estos episodios, lejos de ser intrínsecos a la danza, responden a profundas carencias éticas y cívicas de nuestra sociedad.

Ni las tesis situacionistas ni las revisiones recientes del Gramscismo son capaces de explicar las consecuencias reales de la intervención, durante las últimas décadas, de los poderes políticos y económicos en la cultura y el arte y, a la postre, sus derivaciones respecto a la consideración social de los artistas. En España, aunque es archisabido que la intervención del poder del estado en las artes supone importantes dosis de dependencia y no poco clientelismo, no tengo constancia de estudio alguno sobre los efectos de la falta de contrapoderes y controles para equilibrar un poco los efectos perversos de dicha intervención. Ante esta carencia, con el ánimo de provocar debate y reflexión evoco el conocido experimento Stanley Milgram sobre la obediencia y la responsabilidad individual. Enlace al resumen del experimento de Milgram

Sin entrar en el nivel científico del experimento, lo que evidencia Milgram parecería una perogrullada si no fuera mostrada con tanta crudeza: el sometimiento a la autoridad es mayor cuando esa autoridad es despótica. Que más de la mitad de los participantes de la tranquila y culta ciudad de New Haven, estuvieran dispuestos a electrocutar a un conciudadano, solo porque un hombre vestido con una bata blanca les había dado la posibilidad de hacerlo, es elocuente y terrible.

Aunque abundan los estudios psicológicos sobre poder, autoridad y jerarquía organizativa, desde el siglo XVI sabemos que las estructuras complejas basadas en el poder experto frente al coercitivo, se fundamentan en patrones jerárquicos transitivos o en cascada, donde la legitimidad del liderazgo está fundamentada en el mérito. Destacan los ejemplos convincentes en organizaciones hospitalarias, cooperativas y diferentes modelos corporativos donde la jerarquía instituida desde el reconocimiento a la excelencia y el mérito a cada individuo del escalafón, facilitan la coordinación del colectivo, controlan el grado de poder de los dirigentes y la responsabilidad del individuo. Por el contrario, apestan ejemplos históricos y actuales de usurpación del liderazgo meritocrático por el de autoridad (carismático), César, Bonaparte, Hitler, Stalin, Castro, etc. de cuyos nefastos resultados no hace falta extenderse.

Es saludable que quienes se tapan con las mantas doctrinarias interesadas, desde ultraliberales a contraculturales, para que confundamos jerarquización con burocratización o, peor todavía, los igualitaristas de pacotilla que declaran la igualdad de sus subordinados para, sin recato alguno, monopolizar con su figura compañías y obras con objeto de medrar y perpetuarse con el esfuerzo de todos, sepan que su estrategia tiene un recorrido más corto del que ellos quisieran. Ni siquiera el aldeanismo soportado por las migajas de un poder territorial decadente ya les garantiza impunidad.


Bailarines de humo

“Drácula”

Teatres de la Comunitat Valenciana
Coreografía Ramón Oller

Sábado 18 febrero 2012 - Teatro Mira, Pozuelo de Alarcón, Madrid.

Crónica de una espectadora indignada

Llegué a mi localidad, buena por cierto, en el momento exacto de abrirse el telón. Me entregaron el programa y me senté rápidamente sin hacer ruido para pasar desapercibida entre el personal. La obra sin descanso, duró 60 minutos. Tras los aplausos quise saber quiénes eran los jovencísimos bailarines en papeles de adultos y leí detenidamente el programa de mano por dos veces y la tercera fue la del convencimiento: No había bailarines...

¿Drácula los devoró antes de empezar y eran espejismos, o humo coloreado?.

Pero si no había bailarines, ¿Cómo así brillaban por la ausencia en el programa? ¿Para qué, pensé, se necesitaban masajista, fotógrafo, pianista, repetidor, asistente de repetidor, maestro, y otros más, si no había bailarines?

Llamé al jefe de sala para ver si fue una errata de la imprenta. El funcionario me indicó que, contra toda lógica, no había nombres que poner, porque no se los habían facilitado.....

En ese caso, replique, por favor, llame a la directora que parece ser la que se lee como, Inma Gil. El amable jefe de sala buscó por todo el edificio y no encontró a Doña Inma. Entre tanto, se formó un corrillo de espectadores para escuchar mis preguntas, extrañados por la situación y esperando una explicación racional. Me pregunté si es posible acudir a un teatro y no saber qué papel representa cada actor, o al menos quién forma el elenco. No hubo forma de encontrar ni al coreógrafo, ni a la directora, ni al masajista, ni al de las luces ni a los que habían prestado los sillones para el decorado, en fin, todos aquellos cuyos datos constaban completos en el programa.

De pronto, vi salir a un bailarín y, rauda, le pedí un autógrafo al comprobar que no era de humo. Sin embargo, silencioso y huidizo, se negó a mi petición huyendo sonrojado. Al momento, apareció otra bailarina que ante nuestra petición de autógrafos partió despavorida afirmando que no podía firmar autógrafos, que no le dejaban, y con paso más que ligero desapareció.

Todo era extraño, recogí más programas de mano y en todos eran inexistentes los bailarines artífices de la obra: Los artistas. Un periodista tomó notas de lo que ocurría y llamó por teléfono a la directora, Inma Gil y al coreógrafo Ramón Oller. Nada, nadie.

Conseguí el libro de la programación trimestral del Teatro de febrero a mayo de 2012 donde si aparecían en caracteres muy pequeños los nombres de bailarines de la obra "Drácula". Al día siguiente, recibí una llamada del director del Teatro Mira. Me explicó el conflicto habido con la señora Inma Gil y Teatres para poder informar correctamente del nombre de los artistas al público. Ellos les habían exigido saber el nombre de cada artista, mientras les importaba menos saber el nombre del masajista o del fotógrafo. A pesar de sus demandas, Inma Gil no se los dio. Al final, solo lograron el mismo elenco que el envido para el programa trimestral.

¿…………………..Quéeeeeeeeeeeeee……..?.

La conversación concluyó con la decisión del director del Teatro Mira de reclamar por la vía administrativa o jurídica estos datos y la razón de su no constancia, pero dejándome claro que no contarían con Teatres en ninguna otra ocasión ante la actitud despótica de su directora.
En conclusión que los bailarines eran humo y entonces sobraban los contratados del entorno inexistente que rodean a una compañía de bailarines inexistentes.

Señora directora Doña Inmaculada Gil Lazaro ¿sería tan amable de contestar a los miembros de la Asociación Nacional Amigos de la Danza Terpsícore que asistimos a la función del espectáculo “Drácula” el sábado 18 de febrero de 2012 en el teatro Mira de Pozuelo de Alarcón de Madrid?
Le agradecemos su rápida respuesta.

Pozuelo de Alarcón, 23 febrero de 2012.


LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS Y LA UNIVERSIDAD

Rosario Rodríguez Lloréns. 15 de febrero de 2012

La reciente sentencia del Tribunal Supremo en referencia al Real Decreto 1614/2009, de 26 de octubre, que estableció la ordenación de las Enseñanzas Artísticas superiores reguladas por la LOE 2/2006, ha supuesto una confirmación de cómo esta Ley dejó incierto el camino para que estas enseñanzas se integraran en el Marco Europeo de Educación Superior. Así como que erró al señalar los Centros Superiores como los únicos destinados a impartirlas. Siendo que las Universidades acaban de obtener el beneplácito para ofertar Grados artísticos, se plantea de inmediato el interrogante sobre cuál puede ser entonces el impedimento real para que las Enseñanzas Artísticas puedan considerarse universitarias de pleno derecho.

Resulta cuanto menos curioso recordar ahora un intento frustrado de incorporación de estas enseñanzas a la Universidad, así como relatar, aunque sea brevemente, otro caso que sí fue exitoso. Todo ello con el ánimo de resaltar que cuando hay interés no hay escollo que no se pueda salvar.

ENLACE AL ARTÍCULO COMPLETO

Enlace al foro sobre este tema  


Las tareas urgentes del Ministro Wert

ACADT - 11 de enero de 2012

Como se esperaba, el nuevo presidente del Consejo de ministros del gobierno de España Mariano Rajoy ha unificado las carteras de Educación, Cultura y Deportes. El titular del nuevo Ministerio nombrado por Rajoy es el abogado y sociólogo José Ignacio Wert, conocido por la concurrencia en su faceta de tertuliano y articulista. Es remarcable la extraordinaria rapidez con la que ha aprobado el reglamento de la propiedad intelectual anti-descargas conocido como “Ley Sinde”  Enlazar al Real Decreto con el argumento que “España es una Somalia digital”.

Nos figuramos que el Sr. Ministro y el Secretario de Estado de Cultura son conscientes de que España es una Somalia de la danza y ese lema del «más con menos» que proclamam, se traduzca en más justicia, más transparencia y más eficacia.

Las precipitadas primeras medidas del gobierno, junto a las dificultades económicas no parecen acicates para el optimismo, no obstante, convengamos que la regeneración y la transparencia son valores básicos que junto con la excelencia, el mérito y la equidad, no precisan más aporte que la voluntad. La ley de transparencia que los sectores de la sociedad civil española comprometidos con la democracia exigen, junto con una ley de Artes Escénicas del tenor al presentado por nuestra Asociación y una ley de Mecenazgo solidaria y eficaz, serán el exponente valorativo de la acción de Wert y del gobierno de la nación, durante su primer semestre.


Madrid, Arte y Cultura S.A. más jefes que indios

P.R. Barreno. 12 de febrero de 2012

Las agencias de noticias y algunos medios se hacen eco estos días, entre otros escándalos e irregularidades, de las anomalías en el seno de la empresa municipal Madrid, Arte y Cultura S.A. (MACSA) dirigida, hasta la dimisión de Gallardón, por Alicia Moreno. El asunto es la renovación antes de tiempo de los contratos de nueve de los altos directivos de MACSA, entre otros, Mario Gas, María Andura, Delia Piccirilli, Manuel Gutiérrez y Mora Apreda, sin hacerlos pasar, como es preceptivo, por la previa aprobación de la Dirección General de Presupuestos del Ayuntamiento.

El nuevo director de MACSA nombrado por Ana Botella, Fernando Villalonga, ha pedido la revisión de estos contratos a la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento, para que establezca su legalidad. Entre tanto, la Consejera delegada de MACSA Cristina Conde presentó la semana pasada su dimisión, mientras que la gerente, Isabel de Miguel, fue cesada.

La polémica gestión de MACSA, por parte de Alicia Moreno, ha sido comidilla de cenáculos pero, siguiendo la norma de opacidad de nuestras administraciones públicas, opacidad que solo es entendible por la selectiva connivencia de los grandes medios de comunicación de nuestro país, no ha salido a la luz hasta ahora. Así, algunos medios ahora subrayan los sueldos y prebendas de algunos de estos directivos, por ejemplo las ganancias del dramaturgo y director del Teatro Español, Mario Gas. Sin embargo, la cuestión no está en cuanto ganan sino en cómo lo ganan y quienes lo ganan.

Veamos: La Sociedad Mercantil de capital íntegramente municipal denominada “Madrid, Arte y Cultura S.A.” fue fundada en noviembre de 2004 en plenas vacas gordas por el dúo Gallardón-Moreno. Comenzó su andadura en 2005 con un presupuesto de casi 21€ millones que incluían unos gastos de personal de 8 € millones. Seis años más tarde, el presupuesto de MACSA se elevó a 38,6 €millones de Euros con unos gastos fijos de 23,8 € millones y unos gastos de personal 14,5 € millones. La suma de la inflación en España durante este periodo fue de 12,1% luego, en el mejor de los casos y sin crisis económica de por medio, el presupuesto de 2011 debería haber sumado 23,5 € millones, mientras que el de personal debería estar, en el más despilfarrador de los casos, en 9 € millones.

¿Cómo puede justificar el Ayuntamiento de Madrid, el más endeudado del Reino, un aumento del 82% en los gastos de personal y prácticamente lo mismo en los gastos fijos en un periodo de seis años con baja inflación? De ninguna manera por la incorporación del Teatro Circo Price en 2007. Estamos examinando una sociedad en pérdidas, es decir, una sociedad que precisó 25,7 € millones procedentes de los impuestos de los madrileños (el 66,5% del total presupuestado) para mal funcionar. Mal funcionar pues paga a sus proveedores, las compañías de artes escénicas, mucho más tarde de lo que prescribe la ley y sus teatros no son ejemplos de eficiencia precisamente.

Es revisando las cuentas y cómo funcionan nuestras mastodónticas estructuras culturales (ver los casos del Liceu y el Real) como se aclara la aparente contradicción de un estado (la suma de las administraciones central, autonómicas, locales y diputacionales) que gasta nominalmente en cultura lo que la media de los países de la UE, pero le luce tan poco. La respuesta es obvia, hay más jefes que indios, la burocracia se come la chuleta y la tarta. Apenas quedan las migajas para los artistas.


¡ÁNIMO! ESTO ACABA DE EMPEZAR

P.R. Barreno, 1 de enero de 2012

La conocida canción de los veteranos dinámicos Manolo y Ramón “Resistiré”, está sobrepasando su rango y convirtiéndose e himno. El himno de los proletarios parados, de las clases medias depauperadas y asfixiadas a impuestos, de los jóvenes desconcertados ante el colapso de los castillos en el aire construidos por los diletantes metidos a padres de la patria.

Casi digeridas las pieles y pepitas de las uvas, me parece que la dieta que el flamante gobierno nos ha servido el viernes pasado con modos de fast food, contiene tal cúmulo de feculentas coles de Bruselas, tanta nana de la cebolla mal recitada y tantos pepinos en forma de tributos que corremos un riesgo grave de sufrir diarrea aguda de faltriqueras y ánimo. El que más y el que menos barruntaba que el milagro de los panes y los peces no está al alcance de cualquiera, pero los que disfrutamos de la pedagogía basada en la letra con sangre entra, podemos distinguir entre cifras y sermones. Así, puedo deslindar que el menú del viernes con desayuno del BOE el sábado morning, revela que entre col y col bruselense y la poda a los entes territoriales, fondos de compensación y demás sustracciones, los presupuestos municipales y autonómicos aprobados hace unos días son papel mojado.

Para darnos una idea del piscolabis previsto para los próximos meses, tomemos el ámbito que más nos atañe: las tres carteras fusionadas por el gobierno (Educación, Cultura y Deporte) en 2011 sumaron 3.813 millones de euros. El gobierno anunció el viernes un recorte en Educación de 485 millones, es decir: un 12,7% menos del total de las tres carteras. Si tenemos en cuenta que los gastos de personal, gastos corrientes y las becas fueron la parte del león en 2011 (Educación 2.840 millones y Cultura 789 millones) es previsible que la tijera en inversiones y ayudas en cultura este año supere el 20%. Aunque en marzo puede ser peor, por favor, lean, lean el párrafo siguiente y entenderán en que me fundamento.

Como francotirador del ágora virtual, declaro que peor que los recortes y las subidas de impuestos a traición me indignan los tiralevitas y aduladores que, como el redactor del diario La Razón del sábado 31 de diciembre de 2011, afirmó que el recorte en «Educación, Cultura y Deporte alcanzará los 485 millones de euros, gracias fundamentalmente a la decisión de suprimir el canon digital y de reducir subvenciones al cine». Mentira podrida, el canon digital ha pasado de ser un impuesto injusto a una subvención aleatoria del gobierno de turno que, para más inri, será competencia de la Secretaría de Estado de Cultura. (Comprobarlo, con los cinturones de seguridad abrochados en la página 42 y sin tienen ánimo repásense este suculento BOE de ayer)

Y en la vorágine de decretos del último viernes del año, tropiezo con el reglamento Sinde, ahora convertido en Reglamento Wert, mediante el Real Decreto 1889/2011, de 30 de diciembre, o lo que es lo mismo, éramos pocos y parió la abuela. ¿Qué poderoso motivo ha llevado a que los leguleyos del gobierno no hayan rechistado ante la fórmula de la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual impuesta por este decreto? Como podéis comprobar (Enlace al decreto de marras) se trata de un tribunal ad-hoc formado por notables designados a dedo por tres ministros, que dictará resoluciones (sentencias) solo recurribles ante el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo, cuya única función será autorizar o denegar las medidas impuestas por la Comisión. El conflicto jurídico y de derechos está servido en la bandeja de hojalata del chanchullo.

Concluyo la degustación del flatulento aperitivo con otra decisión tomada con sospechosa prisa. Me refiero al “olvido” de incluir a las Artes Escénicas dentro de las Actividades prioritarias de mecenazgo. Lástima pues mientras que preparan la revisión de la prometida Ley del Mecenazgo, el gobierno podría haber aligerado los daños infligidos por los recortes, con la declaración de nuestras AAEE como prioritarias de mecenazgo.

Resistir es una consigna voluntariosa ante el envite del antagonista o la catástrofe natural pero se puede convertir en resignación si no se cuenta con voluntad y estrategia de superación. La actual coyuntura económica y social de nuestro país ni es un castigo de Zeus ni ha sido causada por terremoto alguno, por el contrario, es consecuencia de la especulación, la corrupción, el despilfarro y la opacidad de las administraciones del estado. Superar la inseguridad y el capricho implícito en nuestro sistema es posible si se cuenta con voluntad de resistencia y una alternativa razonable. ¡Ánimo! esto acaba de empezar.


Ana Botella nombra a Fernando Villalonga responsable del área de las Artes de Madrid

30 de diciembre de 2011

Fernando Villalonga Campos, diplomático y cónsul general de España en Nueva York, ex consejero de Cultura, Educación y Ciencia de la Generalitat Valenciana (1995-1966), ex secretario de Estado para la Cooperación Internacional, ex diputado por el PP en el Congreso por Alicante y Castellón, ex presidente de la Fundación Telefónica y ex responsable del despacho del arquitecto Santiago Calatrava para Europa, ha sido nombrado responsable del área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid por la Alcaldesa Ana Botella.

Durante su breve mandato como Consejero de Cultura de la Generalidad Valenciana, destacan su intervención en la redacción del controvertido Pacto de Reus, la ampliación del Circuito Teatral Valenciano y el Convenio marco con Televisión Valenciana.

Oriundo de Valencia (1960) y avecindado en Ares del Maestre (Castellón) Fernando Villalonga Campos es hermano de la conocida política valenciana Isabel Villalonga y primo del ex presidente de Telefónica Juan Villalonga. La amistad entre los Aznar-Botella con Fernando Villalonga se remonta a los veraneos en les Platgetes de Bellver (Castellón), también conocida en la época como Marbella de la Costa del Azahar por la nutrida concentración de renombrados políticos del P.P.


TOMEMOS LA PALABRA Y LA INICIATIVA

La sabiduría popular dice que la esperanza es la fuente del esfuerzo y la iniciativa. Con el mismo pragmatismo adaptativo a las circunstancias, conviene quitarse de encima ese sentimiento trágico que nos invade en los momentos peliagudos, por mucho que inspiren versos sublimes como: «Puedo escribir los versos más tristes esta noche».

Claro que podemos seguir discutiendo si son galgos o podencos, si el nuevo gobierno de la nación debe conservar el Ministerio de Cultura o mandarlo al baúl de los cachivaches, incluso hacer una porra sobre quien será el próximo director general del Ente. ¿Y luego? Mejor, más pragmático es tomar la palabra al Partido Popular y vigilar si el próximo gobierno cumple lo prometido en su programa. Pero, sobre todo, tomar la iniciativa para que el gobierno que nos viene haga las reformas imprescindibles para regenerar la danza en España.

Como aperitivo y ejercicio de supervisión, resumo las propuestas del programa electoral del PP que nos concierne directamente. Dice así: Enlace y + Información 


 

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La Asociación Cultural Amigos de la Danza Tepsícore está inscrita en el RGA, grupo 1, sección 1, Número Nacional: 586287