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 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


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¡ES TIEMPO DE HACER, NO DE DEJAR HACER!

Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.





ARTÍCULOS DE DANZA, BALLET  Y OTRAS COSAS DEL 2008



EL BALLET CLÁSICO DE ESPAÑA ¿EN MARCHA?

En la conferencia de prensa de hoy 16 de diciembre del 2008, con motivo de la inauguración de los Teatros del Canal, presidida al alimón por el Consejero de Cultura y Turismo de la CAM Santiago Fisas y por el flamante director de los nuevos teatros Albert Boadella, Santiago Fisas primero, y luego Boadella, confirmaron oficialmente que El Ballet Clásico de España está en marcha como compañía de titularidad pública, gracias a la colaboración de la CAM y el INAEM, cuya dirección artística correrá a cargo de Víctor Ullate. Asimismo, Fisas confirmó que la nueva compañía tendrá su sede en el Centro Coreográfico de los Teatros del Canal.

Teniendo en cuenta que entre los cientos de invitados y periodistas que se encontraban en el escenario de la “sala A” del teatro del Canal estaban tanto el director del INAEM Juan Carlos Marset y el propio Victor Ullate que, además, ratificaron las palabras de Fisas y el avanzadísimo estadio del proyecto, se puede decir que el “Ballet Clásico de España" está en marcha.

A las preguntas de varios periodistas sobre la participación de las figuras internacionales españolas de ballet, tanto Fisas como después Ullate, confirmaron que han sido consultadas y que se cuenta con su futura colaboración en el desarrollo de la compañía.

Como expliqué hace apenas tres semanas, cuando las primeras filtraciones y noticias sobre la nueva compañía aparecieron, primero en El País e inmediatamente después en otros medios, «por el bien de los Artistas y del Arte que amamos, esperamos que la anhelada compañía se materialice y que la renovación, imprescindible, prometida transforme en esperanza lo que hoy es desilusión».

La ilusión parece que renace aunque no podemos perder la perspectiva de que el consenso entre la CAM y el INAEM para que, de forma conjunta, España pueda un día consolidar una compañía de amplio repertorio de titularidad pública, no se ha realizado con la transparencia debida. Esta tara de nacimiento puede explicarse por motivos administrativos y de conveniencia política pero no puede justificarse ni ser el modus operandi del futuro. Confiemos entonces que el futuro Ballet Clásico de España, sea constituido con las garantías democráticas pregonadas por el Código de Buenas Prácticas recientemente aprobado por el INAEM.

Los retos son tan importantes como las esperanzas que, estamos seguros, despierta esta noticia entre la inmensa mayoría de los bailarines y demás artistas de la danza. Desde esta página queremos expresar nuestra colaboración para lograr el éxito de tamaña tarea, éxito que, estamos convencidos, puede lograrse si se cuenta con «la dotación de profesionales cualificados y comprometidos con sus fines en todos los niveles organizativos … regidos por los principios de mérito y capacidad y a criterios de idoneidad» (Código de buenas prácticas del INAEM).

P. R. Barreno.

Diciembre de 2008


LA RENOVACIÓN ESTRATÉGICA (Primera parte)

Decíamos ayer, que de las propuestas del INAEM, “Prioridades para el fomento de las Artes Escénicas y Musicales para el periodo 2009/2012” y el proyecto de “ley para las Artes Escénicas y la Música”, fueron, de lejos, los temas más debatidos. Sin duda, estos asuntos, junto al “Código de buenas prácticas” y los nuevos baremos de evaluación para las ayudas y subvenciones son los ingredientes principales de lo que Marset señala como “Renovación Estratégica del INAEM”.

Que Marset apueste por un cambio estratégico es, para aquellos que desde hace años llevamos reclamándolo como necesario y urgente, una buena noticia. Si, dentro de ese plan, se asumen muchas de las reivindicaciones que llevamos pidiendo desde hace años, nuestra debilitada esperanza de mejora aumenta sustancialmente. Pero no solo de esperanza se puede subsistir.

De hecho, los objetivos descritos por los responsables del INAEM, para mejorar la calidad de los espectáculos y la eficacia de las instituciones, basados en principios deontológicos y democráticos, los compartimos plenamente; La optimización de los recursos públicos mediante la exigencia de la calidad (Sello de calidad), el impulso de compañías residentes en teatros, la sostenibilidad de los proyectos artísticos como condición para recibir subvenciones, su objetivación mediante indicadores de excelencia y la composición imparcial de las comisiones de evaluación son parte de las reivindicaciones plasmadas en nuestra propuesta de ley que, en muchos casos (Artículo 39. Incompatibilidades y Conflictos de interés) están claramente detalladas.

Sin embargo, para que estas buenas intenciones sean creíbles, además de anunciarse, deben materializarse, lo antes posible, mediante la abolición de las fórmulas actuales que, en el caso de las ayudas y subvenciones, es la eliminación de las ayudas directas y la implantación de todas las concesiones de ayudas y subvenciones mediante el  sistema de concurrencia competitiva, pleonasmo oficial que significa el examen de cada proyecto por un tribunal imparcial.

Serán pues los hechos los que determinen si esa Renovación Estratégica se va materializando o, por el contrario, se diluye en el caldo colado de la olla burocrática y los “derechos” mal adquiridos.

Y es en la danza donde, al ser la cenicienta maltratada de las Artes Escénicas, con las excepciones del director endémico de la CND y algún otro más, ahora en el candelero, la proclamada renovación estratégica debe implantarse y verificarse inmediatamente.

Desde la ya comentada filtración de la noticia por el diario El País de la formación de una compañía de repertorio, comentada en nuestro artículo: “LA DEUDA A SALDAR CON EL BALLET Y SUS ARTISTAS”  la rumorología se ha disparado, sobre todo porque dos de los principales protagonistas; Ullate y Fisas no aclaran la situación.

En la escueta entrevista a Ulate en La Voz de Galicia; http://www.lavozdegalicia.es/cultura/2008/11/28/0003_7351145.htm la entrevistadora; Lola Ramírez, nos pone claramente en antecedentes: «Víctor Ullate niega la mayor, pero tras sus palabras parece claro que el maestro de danza esconde un órdago a la grande». Como estoy convencido de ello, quiero aclarar, tanto a los lectores como a quien corresponda, que mi principal preocupación sobre este proyecto, no es si Ullate es o no el mejor candidato para dirigir la esperada nueva compañía, sino la titularidad de esa futura compañía y las consecuencias que de esa titularidad se derivan.

No es lo mismo una compañía basada en un acto de colaboración institucional que la prolongación de la compañía privada actual con cambio de membrete. Ullate contesta, de hecho, a parte de la pregunta y, además, se coloca la venda antes de la herida cuando manifiesta: «Sería estupendo que la Comunidad y el ministerio se uniesen, todos a una por este proyecto fantástico. Tarde o temprano se hará porque España necesita una compañía de ballet clásico. Y ojalá pueda haber más: la de Ángel Corella, la de Tamara Rojo, la de Lucía Lacarra? Sería estupendo».

Si, sería estupendo si todo ello se hace bajo las reglas de transparencia y demás principios deontológicos y democráticos exigibles. No obstante, y para ir empezando a acostumbrarse a las buenas prácticas, no estaría de más que Ullate dejara de portarse como un Cronos oportunista dejando en paz a sus antiguos empleados.

Por el bien de los Artistas y del Arte que amamos, esperamos que la anhelada compañía se materialice y que la renovación, imprescindible, prometida transforme en esperanza lo que hoy es desilusión.

P.R. Barreno - Noviembre de 2008.



La ley de Artes Escénicas que necesitamos

Nitramite ni trágala (Primera parte)

Es inverosímil que el caluroso apoyo de varios centeneras de artistas y colectivos, al manifiesto “Por una ley de Artes Escénicas” impulsado por La Asociación de Directores de Escena de España y La Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, a pesar de no contar con medios publicitarios, y silenciada por la mayoría de las publicaciones del sector, no responda a una necesidad sentida y compartida por una parte considerable de nuestros artistas.

Esta respuesta, recogida por los actuales responsables de la Cultura y las Artes Escénicas del gobierno, que se han comprometido públicamente a presentar al parlamento una ley dentro de unos meses, no puede plantarse como un mero tramite, sino que debe responder a las necesidades objetivas y a las reivindicaciones equilibradas, recogidas por algunos estudios y propuestas recientes. Hoy, en España hay barreras y costumbres poco ejemplares y un mare mágnum de instituciones, convenios e impedimentos que frenan el florecimiento de nuestras Artes Escénicas.

Una de las propuestas legislativas más elaboradas, junto con otras menos explicitas, pero sin duda, notables, es la impulsada por nuestra asociación hace unos meses, que fue enviada tanto al Ministro de Cultura como al director general del INAEM, y cuyo objetivo principal es demostrar que, una ley para las Artes Escénicas democrática y a la altura de los tiempos actuales es necesaria y factible

Los fundamentos de esta propuesta, se apoyan tanto en principios éticos como  de eficacia contrastada por la experiencia de legislaciones vigentes en varios países. En España, en los últimos años, se han incorporado a nuestra legislación varias leyes reguladoras de actividades culturales, por ejemplo, la ley de Protección Intelectual o la ley de Cine, sin embargo, las Artes Escénicas carecen de cualquier tipo de normativa específica. Esta situación, junto con la peculiar potestad de las administraciones autonómicas y locales, complica las posibilidades de legislación aplicable.

Consideramos al artista el CORAZÓN  impulsador del arte escénico y su libertad creativa y su autonomía, las condiciones  imprescindibles para culminar su obra. Bajo este prisma, su actividad debe realizarse con todas las garantías democráticas y sociales que un estado de derecho se obliga ante sus ciudadanos. La constitución española así lo establece, en consecuencia, el estado tiene la obligación de garantizar esa autonomía y, como en otros ámbitos como, por ejemplo, la educación, redistribuir las oportunidades con equidad y transparencia.

Tras analizar los sistemas y legislaciones vigentes en aquellos países cuyas AE gozan de cierta prosperidad y transparencia, es constatable que el modelo basado en el principio del “Arm’s length”, es decir, la debida distancia que debe haber entre el poder ejecutivo, y los organismos que deben impulsar el desarrollo de las artes, es el más garantista, transparente y eficaz.

Conviene recordar que fue en el año 1945, tras la terrible experiencia de manipulación política impuesta por el Nazismo y el Fascismo que, el gobierno Británico creó el primer Art Council, basado en el principio del “Arm’s length” cuyo primer presidente fue el famoso economista, en este momento de crisis muy recordado; John Maynard Keynes esposo de la reconocida bailarina de la trouppe de Diaghilev; Lydia Loppókova.

Desde entonces, los países anglosajones y escandinavos primero y otros muchos después, han ido adoptando el modelo Art Councils con las matizaciones lógicas de cada país. Un buen ejemplo de esta profusión son, por ejemplo; Korea del Sur, Singapur y, recientemente, la comunidad autónoma de Cataluña.

Es la experiencia y los resultados de este modelo, que lleva funcionando en algunos países diez décadas, el que nos impulsa a considerarlo una obra humana  imperfecta como, por ejemplo, la democracia, pero mil veces preferible al despotismo torpe actual. Cambiar la actual situación es un reto formidable, empero, necesario y factible.

ACADT - Octubre 2008.

Ni confianza ciega ni escepticismo estéril

Algunos aficionados de la danza comentan, un tanto escandalizados, que la danza en España es una jungla rebosante de depredadores implacables, cuyas presas indefensas son los bailarines y un público cada día más confundido. Seguramente algo de razón tengan pero, convenir que la situación de conflicto permanente es exclusivo de la danza es, de alguna manera, asumir a priori que, en el resto de las artes y profesiones en España la paz y la armonía reinan. Solo hay que escuchar a las gentes y leer las noticias de cada día para convenir que los conflictos de interés, las injusticias y las arbitrariedades, son moneda corriente y que algo falla cuando la crispación y la sensación de desafuero impregnan el ambiente de nuestro país.

Desde hace años, en el conjunto del estado español, las Artes Escénicas están sometidas a las “políticas culturales”  decretadas por las innumerables administraciones del estado, con criterios tan variopintos que podrían utilizarse como ejemplo más ilustrativo de la teoría del caos, que el famoso vuelo de la mariposa. El raudal de políticas localistas y no pocas veces sectarias, la falta de controles y normas democráticas y el abuso de poder generalizado, están acumulando agravios y provocando manifestaciones de artistas significativos contra una deriva, cuyas consecuencias pueden calificarse hoy de desastrosas. ¿Se puede tomar como anecdótico o pataleta localista el Comunicado de profesionales del Teatro de Madrid, encabezado por autores como Ernesto Caballero, Ignacio García May, Fermín Cabal, etc. donde consignan evidencias como puños?: "dada la avasalladora institucionalización del teatro, los profesionales del sector están perdiendo poder de decisión en aras de gestores y políticos culturales … ". Y concluyen: "Hasta ahora los profesionales madrileños (con o sin partida de nacimiento) no habíamos objetado públicamente ante el temor de ser acusados de centralistas, casticistas, mediocres resentidos o por prevención de las consabidas represalias. Sin embargo, el tejido cultural... empieza a resquebrajarse de manera alarmante por un descuido en la gestión cultural".

La “avasalladora institucionalización del teatro”es una metáfora indulgente que describe la implantación de un modelo que queda descarnadamente descrito en la frase entrecomillada que he subrayado: por prevención de las consabidas represalias.Sin entrar en el fondo del asunto sobre las contrataciones de compañías catalanas en Madrid, frente al arancel lingüístico impuesto en Cataluña, este comunicado manifiesta una situación despótica, cuya semejanza con el caducado sistema soviético solamente tiene una excepción; la posibilidad del pataleo.

Casi al mismo tiempo, el director del INAEM D. Juan Carlos Marset presentó, con escasa fortuna dialéctica y menos rigor, un programa de “Planificación General 2008-2012” donde, entre las 40 propuestas, la quinta propone la creación de una subdirección general de la danza, la octava dice: «Recuperación de la danza clásica» y, entre los proyectos principales, el séptimo es la elaboración de la ley de artes escénicas y musicales. Ha pesar de las evidentes contradicciones y lagunas de este programa, creo que es necesario analizar sus propuestas y, sobre todo, exigir que se cumplan las positivas y desbrozar las negativas.

Pero casualidad de casualidades, apenas dos días después de la presentación del Plan del INAEM, el mismo diario que nos desveló las futuras sustituciones “as calendas” de los directores de producción del INAEM, lanza el acuerdo del “Plan General de Teatro” que, según sus firmantes, cuenta con el consenso del 90% del sector “tras seis años de discusión”.

No deja de ser curioso que, tras seis años de discusiones, el asunto se ventile con“la apuesta por crear un Fondo de Promoción del Teatro e incentivar —incluso con cuotas— la presencia de autores españoles vivos en los teatros públicos, cuyos directores deben designarse a través de un contrato-programa”.

Lo gracioso, por no emplear otro adjetivo y que me llamen por ello malicioso, es que este acuerdo pidiendo cuartos y denegando la necesidad de una ley, sea firmado por Instituciones del estado y asimilados como la Red Española de Teatros, Auditorios y Circuitos de Titularidad Pública,  Asociación de Autores de Teatro, la Coordinadora de Ferias de Artes Escénicas, la Coordinadora de Salas Alternativas, la Federación de Artistas y la Organización de Sindicatos de Actores y Actrices del Estado Español.

Entiendo ahora mejor la frase de Juan Carlos Marset: "En el INAEM no puede haber mecanismos autónomos. Lo que hay son personas concretas con nombres y apellidos y con intereses particulares que quieren defender. Gente que siempre ha tenido unos circuitos de la Administración a su servicio y al servicio de empresas relacionadas con su persona y que ahora se imaginan que ya no van a tener esos privilegios. Es lógico que protesten…» rocambolesco es que no solo personas sino  instituciones dependientes del INAEM, firmen comunicados y manifiestos contrarios a sus directrices oficiales a no ser que…. se trate de una puesta en escena para despistar al personal y marear la perdiz para que todo siga igual.

Ante tanta vorágine, algunos amigos me han trasmitido su inquietud acerca de la adhesión de nuestra Asociación al Comunicado “Por una ley de Artes Escénicas”, no tanto por la reclamación en sí, como por su redacción, sobre todo la del punto sexto: Igualmente confiamos en que los planteamientos que se adopten instauren un mejor aprovechamiento de las contribuciones públicas al conjunto de las Artes Escénicas, mediante los debidos controles y el correspondiente código de buenas prácticas democrático y participativo, evitando con ello que estas sean captadas por intereses espurios.»/i>

Entiendo que el término “confiamos” inquiete a muchos, sin embargo, deben comprender que un documento de estas características precisa del consenso y que, entre un esperamos y un confiamos, el matiz puede sortearse en pos del acuerdo y la necesidad de reivindicar cambios sustanciales que fijen reglas del juego transparentes y obligatorias frente a planes evanescentes, condicionados por la voluntad del director o ministro de turno.

A estas alturas creer en las casualidades sería como creer que Papa Noel vendrá con millones de euros a salvarnos a todos. Que el Ministro de Cultura, el Director General del INAEM y la planificación general 2008-2012 por ellos redactada prometan una ley de Artes Escénicas y, al mismo tiempo, Instituciones dependientes del INAEM digan que no es necesario y que lo que hay que hacer es un pacto entre ellos mismos solo puede entenderse como broma o mero cachondeo.

Y son, el cachondeo, el intervencionismo caciquil, las consabidas represalias y el asfixiante caldo de cultivo de la mediocridad (donde se pueden contemplar las performances indignas del director que se supone vitalicio, o del mindundi que señala, con desvergüenza supina, a quien se tiene que conceder un privilegio pagado por los ciudadanos) las lacras que hay que atajar mediante la crítica, constructiva pero implacable, y las propuestas permitan la implantación de leyes justas y democráticas, y hábitos basados en una deontología profesional impregnada de dignidad y respeto entre artistas y público.

P.R. Barreno - Septiembre de 2008.

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