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NICOLAS LE RICHE

P. R. Barreno. 23 de abril de 2013.

Aunque no se ha prodigado por los escenarios españoles creo necesario reivindicar la figura de Nicolas Le Riche, uno de los grandes bailarines de las últimas décadas cuyo indiscutible prestigio merece un reconocimiento sin reservas.

Alumno destacado de la Escuela de Danza de la Opera de Paris, ingresa con 16 años al cuerpo de baile del Ballet de l'Opéra de Paris. En 1991, apenas transcurridos tres años de imparables ascensos, Rudolf Nureyev lo nombra primer bailarín, otorgándole grandes roles como los de Mercutio y Romeo. Si bien fue nombrado formalmente estrella en 1993, es reconocido como el último astro de la constelación Nureyev cuyos nombres lo dicen todo: Sylvie Guillem, Isabelle Guérin, Manuel Legris y Elisabeth Maurin, Laurent Hilaire.

Además de bailar los roles principales clásicos, Le Riche ha sido escogido por coreógrafos de la talla de Béjart, Mats Ek, Jiri Kylian, William Forsythe, Angelin Preljocaj, Roland Petit, etc. Partenaires de la talla de Sylvie Guillem, Clairemarie Osta, Isabelle Ciaravola y Tamara Rojo han reiterado la grata experiencia de bailar con él.

Por supuesto, ha recibido los principales premios de danza y fue nombrado Chevalier des Arts et Lettres y Chevalier de l'Ordre national du Mérite de la República Francesa. Sin embargo, tengo la impresión de que la actual nomenclatura de la Opera de Paris y el gobierno francés no contempla los méritos ni la trayectoria de Nicolas Le Riche como el magnífico tesoro que es. Esta mezquina actitud no sorprende cuando se contempla la sistemática tendencia a la decadencia de una institución que, gracias a sus potentes fundamentos, ha logrado resurgir como ave fénix de prolongados periodos de decadencia. No obstante, la mendaz arrogancia de quienes la han dirigido durante las dos últimas décadas, junto con las politizadas decisiones recientes, dejan al Ballet de l'Opéra de Paris escaso margen para la regeneración.

Nicolas Le Riche será jubilado como bailarín dentro de unos meses y, a lo mejor, le agradecerán los servicios prestados.

Nota: No parece lógico que la institución más antigua de la danza en el mundo, solo pueda presumir de cuatro grandes obras de repertorio: “La fille mal gardée” (Dauberval 1789) “Giselle” (Jules Perrot 1841) “Coppélia” (Saint-Léon 1870) “Sylvia”(Mérante 1876) las aportaciones y adaptaciones de los clásicos de Serge Lifar y Rudolf Nureyev y apenas una obra de Béjart, otra de Petit, cuando Francia ha dado los grandes coreógrafos y artistas que sabemos.

EL HARTAZGO CIUDADANO EXIGE EJEMPLARIDAD

P.R. Barremo, 9 de marzo de 2013.

La suma de “sucesos históricos” y escándalos mil escanciados por unos medios proclives al empleo de la minipimer mezcladora del ketchup fratricida con la mahonesa inmunda, junto con la cara de cemento de las oligarquías esquilmadoras que se resisten como gato panza arriba a sanearse, aunque sea para heder algo menos, han producido el hartazgo de la mayoría de los españoles.

El barómetro del CIS de febrero es elocuente: El paro es el problema, la situación política es muy mala y sin visos de mejorar, el gobierno no inspira confianza, la administración de justicia es lenta e ineficaz, los profesionales peor valorados son los jueces y periodistas por este orden y las expresiones; izquierda y derecha para hablar de política son una entelequia. Enlace al barómetro febrero 2013 del CIS:

Este barómetro, con todas las contradicciones que expone, es un compendio del hartazgo generalizado que sobrepasa al concepto de “indignado” al haber sido este contaminado por polarizaciones demagógicas que ya no cuelan. Sintetizando: Obras son amores y no buenas razones.

A estas alturas, el hartazgo sobrepasa las generalizaciones al uso y comienza a concretarse en los asuntos de cada día. Incluso en el terreno de la danza, la amarga noticia del cierre del Ballet David Campos, tras 25 años de difícil andadura, junto con la frase que explica los motivos de su cansancio; «De nada vale seguir si no se cambia la manera de gestionar la cultura. Lo del café para todos no sirve. Hay que ser más selectivos, valorar qué funciona y qué no» son elocuentes. Valorar, seleccionar, comprobar, justificar, clarificar e incentivar debería ser la pauta. No es el caso, continua el inmovilismo institucional y la aporía patológica de los bailadores de agua, que mientras la mayoría sufre, ellos miran para otro lado cual si no pasara nada.

Porque pasa, y lo que pasa es tan grave que las seudo-denuncias solemnes del Secretario Lassalle; «...la crisis ha descubierto un entramado cultural ineficiente, carente de estrategias de inversión, opaco en financiación y sujeto en muchas veces a subvenciones nominativas otorgadas sin control ni transparencia» son escusas groseras si no se obra en consecuencia. Y no se obra sino que se sigue con más de lo mismo.

No es casual que quienes razonan sobre nuestros problemas se pregunten si es moralmente admisible tener un pisazo con garaje en Sarrià-Sant Gervasi, torre en Vallvidrera, Porsche con chofer, ganarse la buena vida clamando por la emancipación obrera y no pagar las cotizaciones de la seguridad social de sus sirvientes. Ignacio García May los llama tahúres esta semana: Enlace a su artículo de opinión y yo no soy quien para contradecir al maestro de dramaturgia.

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LA DANZA COMO IMAGEN DEL BIEN LIMITADO

Contra los juegos de suma cero

P. R. Barreno. 3 de septiembre de 2012

Los recientes acontecimientos en pleno ferragosto Carpetovetónico no parecen estimular la imprescindible ilusión regeneradora que necesitamos. A las subidas de impuestos a traición, los sempiternos incendios forestales y la pertinaz sequia, se han añadido demasiados despropósitos que nos acrecienta la sensación de extenuación del paisaje agostado. No es tanto la constatación de la perenne chapuza de una diletante atrevida, ni las terribles consecuencias de la falta de rigor y deontología de un científico o la obsesión mendaz de un ministro justificando lo injustificable. Se trata de la verificación de que en la sociedad española el relativismo ético ha calado hasta el tuétano.

Cuando Mario Vargas Llosa en su ensayo; “La civilización del espectáculo” se pregunta si conceptos como espíritu, belleza, alma y trascendencia significan algo todavía, a renglón seguido nos facilita una pista; «hoy la cultura está exonerada de la responsabilidad de dar respuestas» al haberse «convertido en un juego retórico, exotérico y oscurantista para grupúsculos vanidosos de académicos e intelectuales de espaldas al conjunto de la sociedad».

El cómo la sociedad occidental ha llegado a banalizar el arte hasta desproveerle de todos los baremos de evaluación lo han detallado varios autores aunque, el último doble de campanas de Vargas Llosa sea más sonoro. Las consecuencias de la trivialización del arte durante casi un siglo son cada día más evidentes, sobre todo en los países donde el esnobismo y la ramplonería se han aliado y enseñoreado. No es la primera vez que sucede en el trascurso de la historia, sin embargo, recordar cómo fueron un día tapiados con yeso miles de maravillosos frescos bizantinos, o la reciente destrucción de las esculturas de los budas de Bāmiyān, me produce escalofríos al entender que, en el fondo, la iconoclastia esnobista que pintó bigotes a La Gioconda con el grosero Elle a chaud au cul, inauguraba una vía hacia la barbarie.

En este contexto agravado por la depresión económica, me entristece comprobar que la danza en España se va cerrando, cada vez más, en un paradigma parecido al de las comunidades campesinas descubierto por el antropólogo George Foster titulado: “La imagen del bien limitado”, basado en investigaciones realizadas en el mundo rural español entre 1949 y 1950.

Según Foster, la imagen del bien limitado es la respuesta ideológica a la posición subordinada de las comunidades campesinas en régimen de mera subsistencia, dentro de una sociedad más amplia y abierta. Investigaciones sociológicas posteriores han utilizado la metodología de Foster para analizar otros grupos sociales. Por ejemplo, el sociólogo español Juan Carlos Barajas Martínez examinó recientemente la ideología funcionarial en España, señalando cómo la imagen del bien limitado en el funcionario español, hunde sus raíces en la ideología hidalga y campesina dominante en España durante los últimos cinco siglos.

La ideología de la imagen del bien limitado interioriza la escasez de recursos y oportunidades. Todo se percibe como finito: riqueza, honor, status, poder, influencia, seguridad, etc. La percepción de una escasez difícilmente reversible implica la creencia de su mundo como reserva común, un fondo imaginario que hoy se suele narrar con la metáfora de la tarta. En este contexto, los individuos sólo pueden descollar cuando se apropian de un trozo mayor de la tarta de todos, del que les correspondería en términos estrictamente proporcionales, lo que implica privar a otros de su “legítima” parte.

En los grupos sociales que la asimilan como ideología, la imagen del bien limitado provoca sentimientos de victimización, rechazo a la cultura del éxito, exaltación de la pobreza y la escasez y, lo que es peor, que el éxito de algunos depende del fracaso de otros. Solo el éxito fuera de la aldea común es aceptado puesto que el triunfador no ha quitado un trozo de la tarta del clan. Es el culto al igualitarismo estéril y el triunfo de la necrolatría que resume el famoso personaje de Ernesto Sábato: “En este país de resentidos sólo se llega a ser un gran hombre cuando se deja de serlo”.

El éxito del discurso del bien limitado en nuestra danza, aunque pueda justificarse en condiciones objetivas de penuria, falta de tejido industrial y de un mercado abierto, su estrechez de miras constituye un freno para las iniciativas emancipadoras o emprendedoras. Sin embargo, me apena observar que su mayor eco y divulgación se practica en escuelas y conservatorios de danza. La antinomia de la única tarta abastecida por el estado patrón es un juego de suma cero que justifica el trabajo precario, la irrelevancia social de la profesión, la marginación, el sálvese quien pueda y, finalmente, la aparición incontrolada del amateurismo impostor.

Va siendo hora de cambiar planteamientos estériles y ampliar nuestros horizontes. Felizmente, la danza es un arte universal que otorga una página en blanco a cada artista y el mundo, a pesar de los pesares, está lleno de oportunidades, oportunidades que se deben generar también en España.


LECTURAS RECOMENDADAS

“Una Ley de Artes Escénicas”

Es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.
 El contenido de la obra se divide en dos grandes bloques que llevan los títulos Antecedentes y Propuesta de Texto Normativo: Ley de Artes Escénicas. Ambos bloques, pese a ser muy diferentes entre sí, están íntimamente relacionados. Mientras el primero se divide en diversos apartados que tratan sobre temas relevantes acerca de la problemática del sector, el segundo contiene la Propuesta de Ley de Artes Escénicas que da título a la obra.


Suelos de danza y riesgos laborales

Mejorar la salud de los bailarines, su rendimiento y evitar lesiones mediante la investigación y desarrollo de métodos preventivos y curativos basados en las evidencias de la ciencia médica. 
El logro de estos objetivos será un avance significativo para el Arte de la danza en España en todos sus aspectos; los que afectan profundamente la vida de los bailarines, la disminución de bajas de accidentes, la consecuente reducción de los costes de seguros, la mejora de la eficiencia de las compañías de danza y el desarrollo del sector en general

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