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 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


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¡ES TIEMPO DE HACER, NO DE DEJAR HACER!

Por la Integración de las Enseñanzas Artísticas Superiores en la Universidad

La titulación oficial en danza en España sufre, desde tiempo inmemorial, de los viejos prejuicios sobre nuestro Arte por parte de la nomenclatura educativa. Actualmente y a punto de aprobarse otra reforma de la educación, los títulos oficiales de danza profesional no tienen el reconocimiento de Técnico Superior en Formación Profesional tal que las Artes Plásticas, Diseño, Deportes, etc. mientras que los títulos superiores de danza que se están impartiendo actualmente en los Conservatorios Superiores públicos, cuyas primeras promociones se titularán en unos meses, ni tienen el rango de grado al haberse anulado este por la sentencia del Tribunal Supremo del 7 de diciembre de 2011 Enlace a la sentencia ni, en consecuencia, podrán entrar dentro del Marco Europeo de Educación Superior.

El futuro de los jóvenes bailarines y los profesionales de la danza, no puede ser hipotecado por intereses espurios o corporativos de una élite apoltronada bajo las ubres del poder. ¡Basta de títulos equivalentes y mentiras descaradas! La integración de las enseñanzas artísticas superiores en la Universidad es un derecho.

Para evitar una nueva chapuza que perjudique a las nuevas generaciones de artífices de la danza, os proponemos el envío de correos y cartas a los responsables de educación del Ministerio y a los representantes parlamentarios de los principales grupos políticos para que tomen conciencia que el problema de las Enseñanzas Superiores Artísticas afecta a gran número de personas.

Enlace al cómo y donde enviar vuestras misivas

Más información sobre la formación de danza

¡Integración de los estudios de Danza con los de Primaria y Secundaria en un único centro!

Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.





En Galicia y Andalucia comienza la rebelión. Que cunda el ejemplo en el resto de España.

Enlace a la información sobre el comienzo de la rebelión


LAS BAMBALINAS DEL DESCALABRO

P. R. Barreno. Octubre de 2012.

Podemos desgañitarnos despotricando contra el Gobierno, los banqueros, la Merkel y la partidocracia que nos arruina, pero cometeremos un desatino funesto si olvidamos que, todos los nombrados y algunos más, se apoyan en la tela de araña idiosincrásica de unos cien mil tíos y tías de oficios varios tal que; camarlengos, mayordomos, bufones, tiralevitas, oidores, consejeros áulicos, chusqueros y burócratas que pululan por palacios, consejos, magistraturas, organismos y negociados del reino.

En esta deudocracia -de deudo y de deuda- con presidentes uníglotas, ministros por cuota sectaria, listas electorales cerradas a cal y canto, universidades endogámicas, educación truncada, desempleo masivo, desconcierto juvenil, justicia parsimoniosamente arbitraria y cultura manejada, las artes escénicas no pueden ser ni son una excepción. Así, durante las últimas décadas hemos sido testigos de un sistemático despiece de la danza en capillas y minifundios fulanistas, a mayor gloria del caciquismo cañí y el clientelismo.

La estrategia instrumental de la cultura y el arte por parte de la partidocracia española, ha eliminado la participación de la sociedad civil pero, seríamos ciegos o necios si no testificáramos que ha contado y cuenta con muchos aliados, convencidos o circunstanciales, del mundo cultural y artístico. El fulanismo, las capillitas lactantes del erario y unos cuantos dómines áulicos propulsores de la tabla rasa en el arte de danzar, han sido los contribuyentes fundamentales de la postergación de la danza clásica en España.

Sin compañías de ballet, la emigración se convirtió en la única salida profesional para los jóvenes diplomados en danza clásica durante décadas. Pero desde hace algunos años, es constatable la ausencia de jóvenes bailarines españoles en las finales de los concursos internacionales de danza prestigiados como Lausanne, Varna, Korea, Jackson & Youth American, etc. La misma tendencia se percibe en las audiciones de las grandes compañías de ballet. ¿Por qué?

Las respuestas de varios veteranos maestros a esta cuestión no me convencen. Las cosas no ocurren por casualidad ni por ciclos generacionales, por el contrario, considero que quienes tenían la enorme responsabilidad de velar por el sostén y mejora de danza académica en España, dejaron hacer o incluso abalaron que personajes que nunca pisaron un escenario como profesionales de la danza, llegaran a maestros ciruelas. Instalados al mando los sofistas, la liviandad y la apariencia arrinconaron a la experiencia y a la excelencia. Con la consagración del título en cualquier cosa como salvoconducto al acceso académico oficial en la danza, y la anulación de los exámenes libres, la tela de araña quedaba atada y bien atada. De hecho, ¿a quien le importa los resultados? ¡Somos artistas, no mercaderes! refutan desde sus poltronas. Con todo, cada día que pasa y cada joven parado más deberían poner en entredicho sus practicas y programas, deberían.

Pero sucede todo lo contrario, de hecho, ante la incapacidad de proyectar un futuro profesional explicito a los estudiantes de danza clásica, no pocos maestros, escuelas y conservatorios, mantienen actitudes patrimonialistas hacia sus estudiantes. Parecen olvidar que tanto maestros como instituciones tienen como obligación primordial conseguir que sus alumnos estén óptimamente preparados para afrontar un mercado de trabajo escaso y muy competitivo. Si ese mercado está en el extranjero, su preparación debe responder a ese mercado ¿Salen preparados para afrontar esta situación nuestros diplomados profesionales en danza clásica? Los datos objetivos indican que una mayoría de ellos no conoce debidamente el repertorio.

Por otro lado, la liviandad y el todo vale se trasmiten de arriba abajo. ¿Con que base ética se puede reprochar el descarado intrusismo por parte de algunos alumnos de danza que se dedican a dar clases en escuelas de todo tipo con el beneplácito de sus "catedráticos"? Hasta donde se ha llegado se comprueba cuando a los intrusos se les reprocha su actitud y contestan, sin ruborizarse que; "ellos solo dan clases de danza a los niños". ¿Qué pensaríamos si en vez de un pediatra a nuestros hijos les atendiera una estudiante de enfermería? ¿Cuántos niños cojos se necesitarán para parar tanta impostura?

Presiento que la deriva será mayor si, como parece, el despropósito ministerial se mantiene y lleguen a la lonja laboral dentro de pocos meses los "graduados" en cosas de la danza por un lado, y los "titulados" superiores en coreografía e interpretación por otro. Recuerdo bien que cuando consulté a varios profesionales de prestigio su padecer acerca de los estudios superiores de danza, uno de sus argumentos más insistentes fue que, si bien la Universidad, por evidentes ventajas de reconocimiento internacional de sus titulaciones, flexibilidad formativa, dotaciones y recursos tecnológicos considerables, posibilidades de investigación, etc. eran preferibles a los conservatorios, lo fundamental en cualquier caso, eran los planes de estudio. Razonaban que la iniciación profesional del bailarín desaconseja prolongar estudios de interpretación más allá de los 18 años. En consecuencia, los estudios superiores de danza deberían focalizarse en la profundización de conocimientos coreográficos, análisis, notación, administración y gerencia de compañías, técnicas teatrales y audiovisuales, etc. En definitiva, un proceso de ampliación de estudios, investigación y reciclaje profesional de los bailarines o, en su caso, estudios adyacentes a la danza y las artes escénicas fuera de la interpretación.

Aunque me consta que estas propuestas llegaron a los prepotentes burócratas que perpetraron el chapucero Real Decreto 1.614/2.009, debidamente tumbado por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, la oferta de grados camaleónicos y títulos superiores en danza, se parecen mucho a la pesca por arrastre del ... estudiante despistado al proponer, directa o indirectamente, la interpretación de danza como prolongación natural de los estudios de formación profesional del bailarín. Obviamente, las salidas profesionales en esta especialidad quedan reducidas a la docencia en sus dos consabidos estratos; los pocos con plaza fija como funcionarios y los muchos interinos o con contrato temporal. Si hoy la preparación práctica no reluce, pronto nos preguntaremos; ¿quien enseñará aquí el repertorio? Incluso, llegados al impase, la cuestión será ¿Tienen algún sentido los estudios profesionales de danza clásica?

No son preguntas retóricas, sino la consecuencia de la estrategia de tabla rasa que, con el tiempo, quedó atada y bien atada. Con estos mimbres y sin agendas a corto, medio y largo plazo para reconvertir y dinamizar los estudios y la industria, todas las dificultades económicas y los recortes presupuestarios, lejos de responder a una crisis económica cíclica, muestran con desgarro la inconsistencia del modelo intervencionista que sufrimos. Los Wert, La Salle, Recio y sus consejeros áulicos calentitos y encantados de haberse conocido, parece que seguirán tocando la lira hasta el arrasamiento.




La Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore se adhiere a la Plataforma para la Integración de las EEAA Superiores en la Universidad

La Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, tras consultar a sus socios, ha decidido adherirse a la Plataforma para la Integración de las Enseñanzas Artísticas Superiores en la Universidad, al considerar que los objetivos plasmados en el Manifiesto aprobado en la Asamblea constitutiva de la Plataforma sintetizan, a través de la integración plena y definitiva de las Enseñanzas Artísticas Superiores en el Sistema Universitario español, las reivindicaciones de equidad y reconocimiento a las Artes y sus Artífices en nuestra sociedad.

Desde sus comienzos nuestra Asociación ha defendido esta reivindicación, al considerar que la danza necesita ensanchar sus capacidades en un entorno que propicie la investigación científica y didáctica, los procesos de transferencia de conocimiento entre el sector profesional y el pedagógico y, con ello, el incremento del prestigio social de la danza y sus artífices.

La sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo anulando, por no ser conforme a derecho, los artículos 7.1, 8, 11, 12, y la Disposición Adicional Séptima del nefasto Real Decreto 1.614/2.009, de 26 de octubre, ha puesto a cada uno en su lugar pero, y esto es lo terrible, ha destapado una impostura rayana en la estafa, cuyas victimas principales son los alumnos.

Manifiesto de la Plataforma para la integración de las EEAA superiores en la universidad

Recogida de firmas para la Adscripción e Integración de las EAAA superiores en la Universidad


Un sector de profesores de Enseñanzas Artísticas encabezados por Víctor Pliego de Andrés, ha publicado un manifiesto titulado "Por el Reconocimiento de las Enseñanzas Artísticas No Superiores"

AMPLIAR INFORMACIÓN

Desgraciadamente, los intereses espurios de algunos prebostes del gremio docente, han prevalecido sobre los intereses generales y el futuro profesional de los estudiantes de enseñanzas artísticas en España.


INFORMACIÓN SOBRE FORMACIÓN E INVESTIGACIÓN EN DANZA

LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS Y LA UNIVERSIDAD

Rosario Rodríguez Lloréns. 15 de febrero de 2012

La reciente sentencia del Tribunal Supremo en referencia al Real Decreto 1614/2009, de 26 de octubre, que estableció la ordenación de las Enseñanzas Artísticas superiores reguladas por la LOE 2/2006, ha supuesto una confirmación de cómo esta Ley dejó incierto el camino para que estas enseñanzas se integraran en el Marco Europeo de Educación Superior. Así como que erró al señalar los Centros Superiores como los únicos destinados a impartirlas. Siendo que las Universidades acaban de obtener el beneplácito para ofertar Grados artísticos, se plantea de inmediato el interrogante sobre cuál puede ser entonces el impedimento real para que las Enseñanzas Artísticas puedan considerarse universitarias de pleno derecho.

Resulta cuanto menos curioso recordar ahora un intento frustrado de incorporación de estas enseñanzas a la Universidad, así como relatar, aunque sea brevemente, otro caso que sí fue exitoso. Todo ello con el ánimo de resaltar que cuando hay interés no hay escollo que no se pueda salvar.
En el mes de diciembre de 2003 el entonces Rector de la Universidad Politécnica de Valencia, Justo Nieto, anunciaba a los medios lo siguiente: "el Conservatorio Superior de Música, la Escuela de Arte Dramático y la de Danza de Valencia se integrarán, con rango universitario, en la Politécnica". En el mes siguiente, el periódico El País Enlace al artículo se hacía eco de este proyecto recogiendo las declaraciones de Nieto que señalaba "estar dando todos los pasos para que estos grados superiores sean títulos universitarios, como cualquier ingeniería", en un giro "pionero" para acabar con un "agravio histórico". Nieto adelantaba igualmente que el Consejero de Educación, Esteban González, conocía desde hacía cuatro meses su proyecto de implantar "para el próximo curso" la que sería la Facultad número 17 de la Universidad. "El conseller está encantado con el proyecto", afirmaba el Rector.

Sobra decir que el innovador y ambicioso proyecto quedo en nada. En agosto de ese mismo año 2004 Justo Nieto dejó el rectorado al ser nombrado Conseller de Empresa, Universidad y Ciencia y nunca más se supo de la futura Facultad de Arte Dramático, Música y Danza. ¿Consideraría el nuevo Rectorado de la UPV que el proyecto era inviable? ¿Se rechazaría desde los Consejos de Universidades, estatal y autonómico? ¿O sería el Ministerio de Educación, que se encontraba gestando la LOE, el que se opondría de plano? Entre todos la mataron y ella sola se murió.

De haber continuado con la iniciativa, la Universidad Politécnica de Valencia hubiera seguido un camino paralelo al que ya anteriormente se había andado en la transformación de la antigua Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos en la actual Facultad de Bellas Artes de esta Universidad.
Todo comenzó con el Decreto 2503/1975, de 23 de agosto, que dispuso que las Escuelas Superiores de Bellas Artes, que hasta ese momento expedían el Título de Profesor de Dibujo, quedasen incorporadas a la Universidad. El profesorado de estas escuelas se vio obligado entonces a elaborar una Tesis de Licenciatura para poder asumir sus nuevas responsabilidades docentes.

Más adelante el Decreto 988/1978, de 14 de abril, determinó la transformación de las citadas Escuelas Superiores en Facultades de Bellas Artes. Esta vez las exigencias universitarias requirieron un procedimiento singular para que los profesores pudieran obtener el grado de Doctor. En 1984 aún se estaban ofreciendo nuevas oportunidades al profesorado que no se hubiera doctorado.
La integración de las Enseñanzas Artísticas en la Universidad es sólo cuestión de voluntad. El aparato legislativo ya se encargará después de dar forma y hacer posible todo aquello que, desde hace ya demasiado tiempo, se ha dado en ver como imposible.

Enlace al foro sobre este tema  

GIRANDO CON JOSÉ MARTÍN

Por Rosario Rodríguez Lloréns - 27 de enero de 2012.

El pasado fin de semana tuvimos la suerte de tener en Valencia al bailarín José Martín, del Royal Ballet de Londres, impartiendo el curso monográfico El Giro. Este curso forma parte de un ciclo de Master Classes que la recién inaugurada Escuela de Música y Danza Estudio 21 ha programado para los próximos meses.

La denominación de Master Class se ha hecho habitual en este tipo de convocatorias a las que hasta hace bien poco les llamábamos curso o "cursillo". No queda muy claro el porqué de este cambio pues se trata de actividades bastante diferentes a las que en Música o en Canto dieron origen a este término. Parece más bien una cuestión de moda. No obstante, dejando a un lado estas apreciaciones lo cierto es que las clases fueron magistrales, desde el principio hasta el fin.

Todos hemos oído alguna vez aquello de que no por ser un buen bailarín se es un buen profesor, lo cual sin dejar de ser cierto en algunos casos tampoco se puede tomar como un axioma. Cuando se da la feliz coincidencia de que un bailarín reúne una enorme valía artística junto a un gran talento pedagógico y, además, existe una vocación por la docencia, nos encontramos ante el Maestro de Danza, con mayúsculas. Y éste es el caso de José Martín ¡Afortunados aquellos que sean sus alumnos! Como lo fueron los chicos y chicas que pudieron disfrutar el sábado y el domingo de sus enseñanzas en las clases de técnica y en las de repertorio.

Son muchos los puntos a resaltar en sus clases. En cuanto a los contenidos, éstos estaban muy bien seleccionados en perfecta coherencia con el objetivo principal del curso, que no era otro que perfeccionar el giro. Así, desde los ejercicios de la barra hasta el repertorio escogido, pasando por la práctica del centro, todo estaba pensado para que el alumnado fuera consciente de aquellos aspectos que son realmente imprescindibles para girar correctamente. Respecto a aquellas cuestiones más didácticas, José Martín explicó, demostró, racionalizó y, más decisivo aún si cabe, enseñó a sentir a los alumnos aquello que se había propuesto que aprendieran. Y todo esto sin perder la sonrisa ni por un momento ni el humor, como una vez que se salió voluntariamente del eje en un equilibrio para mostrar a los alumnos la enorme dificultad que supondría girar en esa desafortunada posición. O como cuando después de haber subido a un equilibrio en relevé sobre una sola pierna, en el centro, continuó explicando el ejercicio tranquilamente durante ¿30 segundos? ¿Un minuto? Daba igual, para pasmo y regocijo de los alumnos la gravedad no parecía ejercer su acostumbrado efecto sobre el equilibrio del profesor, que siguió allí como si le hubieran atornillado al suelo.

Una lástima fue que en el grupo de nivel avanzado no hubiera alumnos de cursos superiores. Me comentaron que para cuando éstos decidieron inscribirse ya era tarde pues el grupo estaba completo. Estamos hablando de 25 alumnos, que ya es un número incluso bastante más elevado de lo aconsejable. Pero los precios estaban muy ajustados y dada la talla del profesor era más que previsible que las clases se llenaran. José Martín optó por obviar la práctica de los bailes de repertorio en el caso de las alumnas que resultaban excesivamente complejos para su edad y nivel de estudios. No lo consideró así en el caso de los ocho muchachos que asistieron, los cuales estuvieron trabajando duramente y con muchísima entrega para sacar adelante una variación de solista del ballet "Études".
Una duda se plantea en estos casos acerca de la conveniencia de que los alumnos asistan a este tipo de clases en las que se suelen enfrentar al trabajo de nuevos contenidos, que incluso pueden ser totalmente desconocidos para ellos. Sobre este punto existen varias posturas. Por ejemplo, mientras algunos docentes argumentan que es contraproducente que los alumnos tomen clases con diferentes profesores antes de tener una formación mínimamente consolidada, otros entienden que, precisamente, la formación de los bailarines precisa de la intervención de distintos maestros y, a ser posible, que pertenezcan a diversas escuelas. Es difícil decantarse por una u otra perspectiva pues, como en tantas otras cosas de la vida, las dos tienen parte de razón. En lo que sí es posible que haya acuerdo es en que si los alumnos en proceso de formación no siguen ejercitándose en el camino mostrado en estas clases magistrales, el provecho que obtendrán al final será mínimo, por excelente que haya sido el curso. Y aquí es dónde hay que felicitar al profesorado de los jóvenes que asistieron a las clases de José Martín pues acudieron junto a sus alumnos y les acompañaron a lo largo de todas las sesiones del fin de semana. Así sí que se puede obtener el máximo beneficio de las valiosas enseñanzas ofrecidas en las clases pues será en el día a día donde los alumnos asistentes lograrán asimilar y consolidar todos los conceptos y procedimientos bajo la tutela de sus maestros.

Seguro que, en breve, serán más conscientes de la alineación de sus caderas, del peso de su cuerpo, de la importancia de la precisión en el trabajo de los brazos y de tantos otros conocimientos significativos que este profesor les transmitió con la intención de que mejoraran su capacidad de giro. Por lo pronto, no cabe duda de que la impresión de ver de cerca a un bailarín tan perfecto, les va a motivar a esforzarse como nunca. Creo que no olvidarán fácilmente la naturalidad con la que José Martín realizó para ellos giros dobles, triples, cuádruples. en cualquier posición casi sin esfuerzo, como la cosa más natural del mundo, haciendo fácil lo difícil. Ahí está el mérito.

CAMBIANDO LOS PARADIGMAS

¡Brillante Sir Ken Robinson! El cambio de paradigma en la educación y la cultura es, sin duda, un anhelo y una necesidad. En España necesitaríamos además de cambiar de paradigma hacer una limpieza previa en la Educación y la Cultura.

Sir Ken Robinson es profesor de educación artística y portavoz del departamento de educación artística y director de programas de posgrado en la Universidad de Warwick. También es Director de la unidad para la investigación en educación, cultura y las artes del Reino Unido (URECA).

En 1998, David Blunkett, Ministro de Educación y Empleo británico, lo puso al frente del comité consultivo nacional sobre educación creativa y cultura. Comité que, posiblemente, realizó la mayor investigación nacional sobre la importancia de la creatividad en la educación y la economía del Reino Unido.
Fruto del trabajo en dicho comité, se publico el que es conocido como Informe Robinson cuyo título formal, traducido, es: Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación. El informe tuvo un gran impacto pues ponía de relieve el escaso papel que, hasta entonces, había recibido la creatividad y la importancia que sobre ella recaía el futuro, ya no sólo del país, sino de la propia humanidad.

Durante su carrera no sólo ha servido al gobierno británico sino que también ha trabajado para otros como, por ejemplo, el gobierno de Hong Kong y Singapur, la Comisión Europea e incluso para el Instituto de Artes Paul McCartney Actualmente es profesor emérito de la Universidad de Warwick y su conferencia las escuelas matan la creatividad expuesta en el congreso Tecnología, Entretenimiento y Diseño, TED, es una de las más comentadas.

La claridad y sencillez de sus razonamientos, su capacidad como visionario y su facilidad de palabra hacen de Sir Ken Robinson uno de los oradores más solicitados del momento.
Fuente:Wikipedia.


¿DEMOCRACIA REAL EN LOS CENTROS SUPERIORES DE ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS?

24 de mayo de 2011.

Tras las manifestaciones ciudadanas promovidas por diversos colectivos como Democracia Real Ya y Juventud Sin Futuro, que están teniendo lugar en diversas ciudades españolas y a las que se está apoyando desde muchos lugares del Planeta, CEEAASS desea hacer las siguientes reflexiones:

La participación ciudadana en las instituciones españolas se articula principalmente a través de los partidos políticos y los sindicatos, y el funcionamiento interno de estas agrupaciones sociales que dicen representarnos, especialmente los partidos políticos, no se ajusta al principio democrático que exigen las propias leyes que los regulan.

La participación directa del profesorado en la toma de decisiones sobre la normativa que regula las enseñanzas artísticas superiores, que debería realizarse en el Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas, como órgano consultivo institucionalizado, es inexistente. Sin embargo, el Ministerio de Educación se escuda en que el desarrollo normativo se ha efectuado con el consenso de "las asociaciones más representativas" y con la "unanimidad del Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas", para denegar la petición de transformar estas enseñanzas en universitarias, tal como vienen reclamando las miles de personas y entidades que han suscrito el Manifiesto de CEEAASS.

También ignoran el Gobierno estatal y los Gobiernos autonómicos los pronunciamientos de los Claustros de profesores que por amplísima mayoría han aprobado recientemente en Andalucía el Manifiesto por unas enseñanzas artísticas de calidad.

La situación socio-laboral del profesorado de los centros superiores de enseñanzas artísticas, derivada sobre todo de la alta inestabilidad de las plantillas docentes y de los fuertes condicionamientos ejercidos por muchos de los equipos directivos, con muy pocas y honrosas excepciones, revela una precariedad democrática que resulta ya intolerable.

La escasísima implicación de profesores y alumnos en la orientación de su propio futuro y la falta de tejido asociativo entre el alumnado y el profesorado son síntomas evidentes de falta de participación e interés y del predominio del individualismo, que diluyen todo intento reivindicativo que pudiera surgir, en beneficio de las estructuras de poder ya consolidadas y del mantenimiento de un "régimen especial" para nuestras enseñanzas que sólo supone la imposibilidad de avance hacia la normalización académica e impide la igualdad en derechos respecto a los estudiantes y profesores universitarios.

Por todo ello, para que la verdadera democracia llegue a los centros y pueda despertar de una vez nuestro adormecido colectivo, en consonancia con los tiempos actuales y revolucionarios que corren, en que se reclama un cambio del sistema político por parte de la sociedad civil, es necesario el esfuerzo de un cambio real en nuestra actitud y el compromiso de todos con el futuro de la educación artística.

Coordinadora de Enseñanzas Artísticas Superiores-CEEAASS

Los Conservatorios Superiores de Madrid adscritos a la DGUCM

La aireada visita de Esperanza Aguirre y la Consejera de Educación de la CAM, Lucía Figar, al Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, para solemnizar la decisión tomada en noviembre de 2010, de transferir los Conservatorios superiores de la Comunidad de Madrid a la Dirección General de Universidades, ha provocado un notable número de consultas a nuestra Asociación sobre el alcance de esta medida.

Es preciso aclarar que este cambio, por el momento, no tiene repercusión alguna respecto a la titulación. Por lo demás, en otras comunidades autónomas se han trasladado las enseñanzas artísticas superiores a organismos autónomos de, en teoría, rango superior. Tal es el caso del ISEACV valenciano, del que dependen los dos conservatorios superiores de danza de Valencia y Alicante.

Teniendo en cuenta que son las comunidades autónomas quienes tienen la competencia de otorgar las venias universitarias, es posible que cualquier Conservatorio Superior pueda ser convertido en centro universitario. Pero por el momento esto no ha sucedido en ninguna Comunidad Autónoma. Si son posibles convenios entre conservatorios y universidades, de hecho, ya se han firmado algunos.

La realidad es que la "equivalencia a todos los efectos" a los títulos universitarios de los futuros títulos de grado, que expedirán los conservatorios superiores, es discutible y discutido.

No tienen equivalencia: Mientras a un licenciado universitario se le convalidan créditos de libre elección para cursar otras carreras universitarias, a los titulados superiores en enseñanzas artísticas no universitarias no se les convalida por tener un título: "equivalente a todos los efectos" pero menos.

No es un título universitario. El Consejo de Estado lo dictaminó claramente (Real Decreto 1614/2009): «...conviene subrayar que las enseñanzas artísticas superiores, aunque dan lugar a la obtención de un título equivalente al universitario de Grado y, en su caso, de Máster o Doctor, no son enseñanzas propiamente universitarias, por cuanto no se imparten en centros universitarios. Aunque tanto las enseñanzas artísticas superiores como las enseñanzas universitarias forman parte de la educación superior, no son de la misma naturaleza. El deslinde entre unas y otras corresponde a una decisión del legislador, plasmada en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, con la que el proyecto de Real Decreto es consecuente.»

Además, a pesar de que los estudios de los CCSS se basan en el "Sistema Europeo de Transferencia de Créditos" (ECTS), al no haber sido sometidos a la aprobación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), parece complicado su homologación dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) con el correspondiente Suplemento Europeo al Título (SET).

Lo que en otros países está siendo una adaptación fundada en las circunstancias globales, en España se ha convertido en la típica gresca interesada. La normalización definitiva de las EEAASS, mediante su incorporación a la Universidad, es el camino racional y legítimo.

22 de enero de 2011.


UNIVERSIDAD Y EMPODERAMIENTO DE LOS ARTISTAS

En una amplia entrevista al director del Instituto Alicia Alonso, publicada en la revista Música y Educación de este mes (Enlace a la entrevista) D. Alberto García Castaño explica los proyectos del Instituto y sus opiniones respecto a los estudios superiores de danza en España.

Sin rodeos, García Castaño defiende que las enseñanzas artísticas universitarias sean «de derecho y de hecho». Asimismo, sostiene con argumentos claros que, la dicotomía entre práctica y teoría en la enseñanza de la danza, subsiste con independencia de si se enseña en una escuela, en un conservatorio o en una facultad. Esta evidencia, por desgracia, la matiza el ambiente libresco de nuestras universidades y de demasiadas instituciones formativas artísticas.

No caben dudas sobre las ventajas que ofrece la enseñanza de las Artes en la universidad y que García Castaño sintetiza con una certera frase: «Lo esencial es la cantidad de autonomía que les permiten. Una autonomía que poseen las enseñanzas universitarias y no los conservatorios». Sin embargo, no deberíamos caer en la simpleza de creer que, una vez los estudios superiores de danza se integren en la universidad, nuestros titulados estarán a la altura que este Arte universal exige.

El triunfalismo oficial ya no puede esconder la cruda realidad. Tanto en el Ranking Académico de Universidades del Mundo (Academic Ranking of World Universities, URWA) ni en la reconocida clasificación de la Universidad de Shanghai de este año, aparece una universidad española entre las doscientas primeras. Es el resultado de la endogamia y el nepotismo consustancial más la falta de competencia y la escasa investigación.

Por lo tanto, la integración de las enseñanzas superiores de danza en la universidad, al igual que las demás artes, debe asumir el paradigma del empoderamiento de los futuros artistas profesionales, objetivo que solo es alcanzable en un contexto universitario libre y competitivo.

María Jesús García Ojosnegros y Pablo Rojo. 2 de diciembre de 2010.


EL PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR NO UNIVERSITARIA

Por Vicente José Hervás Vila, Secretario de la Coordinadora de Enseñanzas Artísticas Superiores

La autonomía universitaria, reconocida como derecho fundamental, atribuye a las universidades públicas un poder de independencia especial, basado en la libertad ideológica y de enseñanza, que resulta imprescindible para el eficaz funcionamiento de las instituciones de educación superior en un Estado social y democrático de Derecho, ya que, sin esa autonomía, la tutela de las Administraciones puede llevar a abusos e inoperancia.

Analizaremos un ejemplo de actualidad, para comprender mejor este problema:

De haberse desarrollado en su totalidad la Disposición transitoria segunda de la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (LGE), hoy en día los conservatorios superiores de música y las escuelas superiores de arte dramático serían facultades universitarias y tendrían la misma autonomía que éstas.

Desafortunadamente, estos centros de educación superior vienen siendo tratados como instituciones de enseñanza secundaria, reforma tras reforma. La última de ellas se ha iniciado con el Real Decreto 1614/2009, de 26 de octubre, que intenta una aproximación al sistema universitario, estableciendo títulos de denominación igual o semejante a los nuevos títulos universitarios. Sin embargo, este reglamento no exige sistemas de garantía de la calidad para los títulos de Grado, con lo cual, no pueden alcanzarse los objetivos del Proceso de Bolonia, tan nombrado y controvertido, pues dichos sistemas son el fundamento de la credibilidad y la confianza entre las instituciones académicas.

Actualmente, profesores y estudiantes de enseñanzas artísticas, sobre todo del ámbito musical, están reclamando del Gobierno la incorporación de los conservatorios superiores a la universidad pública española (V. http://www.ceeaass.org).

Algunos sectores "oficiales" oponen que la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) enmarca estas enseñanzas en un ámbito ajeno al universitario. Realmente, el único precepto de la LOE referido a estos estudios que tiene carácter de Ley Orgánica es la tabla de clasificación de las enseñanzas y el que les confiere un régimen "especial" (V. Disposición final séptima de la LOE):

Art. 3.2  «Las enseñanzas que ofrece el sistema educativo son las siguientes:

a) Educación infantil.

b) Educación primaria.

c) Educación secundaria obligatoria.

d) Bachillerato.

e) Formación profesional.

f) Enseñanzas de idiomas.

g) Enseñanzas artísticas.

h) Enseñanzas deportivas.

i) Educación de personas adultas.

j) Enseñanza universitaria.»

Art. 3.6: «Las enseñanzas de idiomas, las enseñanzas artísticas y las deportivas tendrán la consideración de enseñanzas de régimen especial.»

Podría haber un exceso de regulación o blindaje en estos dos preceptos, al dotar de carácter orgánico la calificación de unas enseñanzas que no se corresponden con las etapas y modalidades de la educación obligatoria y que, por tanto, no forman parte del contenido esencial del derecho que ha de regularse por Ley Orgánica. Además, este tratamiento diferenciado podría suponer una vulneración del derecho de igualdad que consagra el artículo 14 de la Constitucion Española.

No obstante lo anterior, abordar la equiparación entre la educación superior universitaria y no universitaria, desde una perspectiva amplia, exige trascender la cuestión meramente técnica de las titulaciones y sus controles de calidad, y adentrarse en el propio funcionamiento de los centros educativos.

Es aquí donde las diferencias entre los dos ámbitos, universitario y no universitario, dejan ver el problema en toda su gravedad. Y, como en otros foros hemos comentado, la diferencia es una cuestión de derechos, pero el posible ejercicio o no ejercicio de los derechos viene determinado no solamente por la normativa reguladora de los estudios, sino por la situación personal y social que condiciona inevitablemente el comportamiento de los miembros de la comunidad educativa.

Así pues, cabe preguntarse qué diferencia hay entre un centro superior universitario y no universitario, a nivel de las relaciones internas entre los alumnos, los profesores y los equipos directivos, para empezar a ver con claridad en qué consiste esta diferencia y qué consecuencias tiene sobre el funcionamiento de los centros.

Desde que se acabara con el procedimiento de elección de los directores por los claustros y se pasara a los actuales procedimientos de elección la situación ha dado un giro de 180º, pues actualmente los directores se eligen mediante un procedimiento mixto en el que intervienen los miembros del Consejo Escolar y la Administración. El procedimiento, al desarrollarse a nivel autonómico, ha dado lugar a unos sistemas de elección en los que, en la práctica, el peso decisorio de la elección lo tienen las Administraciones educativas.

Por otra parte, entre los años ochenta y noventa dejaron de convocarse oposiciones para cubrir las plazas docentes de los conservatorios y las escuelas superiores, plazas que son absurda y exclusivamente cátedras. El número de plazas en propiedad fue menguando paulatinamente hasta la situación actual que presentan las plantillas: altísimas tasas de inestabilidad laboral, centros que sólo tienen dos catedráticos con plaza en propiedad y el resto, hasta unos cien profesores, se hallan ocupando las cátedras en comisión de servicios o interinidades.

Las comisiones de servicio se renuevan anualmente, si la Administración quiere y la dirección del centro no se opone. De este modo, los profesores que están en comisión de servicios en los conservatorios superiores, que proceden del cuerpo de profesores de grado medio -único grado al que se les ha dado la oportunidad de opositar- se ven compelidos a una situación de pasividad y mudez en los centros, por temor a que no se les renueve la comisión el curso siguiente si manifiestan cualquier disconformidad con las actuaciones de los equipos directivos.

Con este proceder, lo que debería ser una situación transitoria y de excepcionalidad -la cobertura de vacantes mediante comisiones de servicio- se ha convertido de hecho en práctica habitual y persistente, con el añadido de que es ilegal conceder una comisión de servicios más de dos años seguidos a una misma persona, según las Leyes de la Función Pública autonómicas y el desarrollo reglamentario de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de medidas para la Reforma de la Función Pública, que sienta las bases estatutarias de los funcionarios de todas las Administraciones Públicas. Pero, como nadie denuncia esta situación, los tribunales no actúan.

No obstante, siempre hay excepciones, como en el caso del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, donde el año pasado los Tribunales declararon nulas las comisiones de servicio de cuatro cursos seguidos, y se forzó así a convocar un concurso de méritos para cubrir las vacantes.

Sin embargo, también el citado concurso de méritos preveía la ocupación de las vacantes por plazo de un año, y sus baremos eran tan irracionales como lo que sigue: por un concierto, 1,5 puntos; por publicar un libro, 2 puntos. La solución no deja de ser una comisión de servicios encubierta, con un baremo absurdo para maquillar la situación. Y el problema de la provisionalidad que enturbia la libertad del profesorado, si no desvanece por completo, sigue sin resolverse.

A lo anterior hay que añadir la tendencia al autoritarismo que, curiosamente, afecta a muchos directores: en un ejercicio de ensimismamiento por su enorme poder sobre los profesores sea real o fruto del convencimiento generalizado-, se distancian cada vez más de los claustros, llegando a extremos como el caso del Real Conservatorio Superior de Música de Granada, donde, hace poco más de un año, la tensión acabó por romper la cuerda y el anterior director, que se había atrevido a instalar cámaras de vigilancia para controlar a los profesores, fue cesado por la Consejería de Andalucía, previo informe desfavorable firmado por el 80 % de los profesores del Claustro.

Visto todo esto, se puede comprender perfectamente cómo las relaciones internas de los centros son totalmente determinantes de la situación del profesorado y de la ausencia de su implicación y participación en el proyecto educativo de los centros. Es muy lamentable y completamente inaceptable esta absoluta falta de democracia, impuesta o inducida, que deja a los claustros mudos y hace naufragar totalmente el Estado de Derecho.

Los alumnos también se hallan generalmente en una situación pasiva y raramente se conoce una asociación de alumnos que funcione eficazmente. En muchos centros ni siquiera existen, o se constituyeron pero marchitáronse como las margaritas. El sistema de evaluación debe tener una relación directa con esta pasividad: es posible que exista un único profesor que imparta la asignatura "principal" de la especialidad que cursa el alumno. Cualquier desavenencia entre alumno y profesor puede impedir que el alumno finalice sus estudios.

Por otra parte, están los tribunales de examen: la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), al amparo de la cual se han desarrollado los planes de estudios desde hace quince años, atribuye el beneficio de la evaluación continua a los alumnos. Sin embargo, en algunas autonomías como la valenciana, se les obliga a examinarse a final de curso ante un tribunal, tras haber agotado tres convocatorias.

A los alumnos de los conservatorios se les obliga a matricularse del curso entero, todos los años, mientras que en la Universidad sólo tienen esta obligación el primer año de matrícula. Aquellos alumnos que no pueden tener una dedicación exclusiva agotan las convocatorias rápidamente y tienen que realizar necesariamente un examen final ante el tribunal, vulnerándose por completo lo dispuesto sobre evaluación continua en la Ley educativa.

A los alumnos universitarios se les exime del pago de tasas cuando son calificados con matrícula de honor, pero a los alumnos de conservatorios no sólo no se les exime, sino que incluso, habiendo cursado satisfactoriamente una asignatura con igual denominación y contenido en determinada especialidad, se les obliga a matricularse nuevamente de la misma asignatura cuando se deciden a cursar una especialidad distinta y, por supuesto, al pago de la matricula correspondiente.

No parece necesario extender aún más este análisis para comprender la situación social discriminatoria que afecta a los profesores y alumnos de los centros de enseñanzas artísticas superiores no universitarias respecto a los profesores y alumnos universitarios, en cuanto a derechos, implicación, participación, posibi-lidades de expresarse libremente y reconocimiento de su labor y esfuerzo, incluida la desigualdad retributiva.

De todo ello, sólo puede inferirse que es completamente indispensable la normalización de estas enseñanzas para abandonar el paradigma pseudo-feudal en que se hallan las comunidades educativas de estos centros en España. Y esta normalización sólo puede alcanzarse abandonando el régimen especial de las enseñanzas artísticas e integrándolas en el sistema universitario general, para conseguir una verdadera equiparación. Lo contrario sólo sirve para mantener las actuales estructuras de poder y la ineficacia.

Vicente José Hervás Vila
Secretario de la Coordinadora de Enseñanzas Artísticas Superiores
Junio de 2010


"TITULITIS EN DANZA" ¿ENFERMEDAD O NECESIDAD?

La conocida "Titulitis", como sabéis bien, es un trastorno social sistémico en España, procedente de la hidalga concepción estamental, que determinó en su día que un titulado universitario era un "letrado", cuyos méritos fundamentales no eran tanto su erudición sino su pureza de sangre y el blasón de sus apellidos.

Con estos antecedentes, la industria, el comercio, las artes e incluso las ciencias, siguen siendo sospechosas de lesa pureza de sangre para buena parte del estamento oficial que custodia las esencias corporativas de los títulos oficiales en nuestro país. Así, el reconocimiento de los estudios artísticos ha ido a remolque de otros países. Al mismo tiempo, han sufrido, metódicamente, la censura de los "Cuerpos Superiores" que, disfrazándose con todo tipo de eufemismos, han tratado de apartarlos del edén estamental, encerrándoles en todo tipo de cercados "de estudios especiales". La danza, que en Francia fue reconocida académicamente en 1661 y definitivamente 1780, en España sigue fagocitada por el Sancta sanctórum de la "educación oficial" que, una vez más, adereza la olla podrida de sus prejuicios, con el condimento buenista y paternalista que les caracteriza.

Toda esta sordidez burocrática podría ser anecdótica si la danza fuera una parte sustancial de una industria escénica dinámica pero, desgraciadamente, el intervencionismo del poder político durante las últimas décadas, ha impedido el desarrollo cabal de una industria dinámica basada en el Arte de danzar. A la falta de perspectivas para ejercer la profesión de bailarín en España, se añade el menoscabo de nuestra sociedad hacia el reconocimiento de la experiencia y la excelencia. Hoy un currículum vitae, sin el legajo adjunto de títulos oficiales es, para la administración española, el equivalente a un clínex.

Por este trozo del planeta de "llanuras bélicas y páramos de asceta" donde, sin duda, "no fue el bíblico jardín" hace tiempo que el antiguo refrán español «La experiencia es un grado" no tiene vigencia. Aquí, la nomenklatura educativa es incapaz de reconocer, por su falta de experiencia al respecto, que el Arte de Danzar exige una entrega absoluta del artífice, que la meritocracia es la esencia profesional de la danza, que la excelencia profesional del bailarín lleva implícita la llamada regla de las 10.000 horas, estudiada por Daniel Levitin y divulgada por Malcolm Gladwell en su ensayo titulado; "Outliers".

El ejemplo más demostrativo y sangrante al respecto, es el caso de los llamados estudios de homologación (Módulo de convalidación) para la obtención del título superior de danza, según el Real Decreto 798/2005, de 1 de julio, que declara la equivalencia, a los efectos de docencia, a los estudios oficiales completos de danza anteriores a la Ley Orgánica 1/1990. Es evidente el indisimulado propósito del remoquete "a los efectos de docencia" de encerrar en el gueto de la escuelilla, a quienes obtengan los certificados de equivalencia. Para consumarlo, dichos certificados de equivalencia del Ministerio de Educación, hoy no son reconocidos por los conservatorios superiores de danza que impartieron dichos módulos.

De esta suerte, los que han cumplido con los requisitos establecidos en el mencionado real decreto y obtenido la declaración de equivalencia al título superior de Danza del Ministerio de Educación y Ciencia, no podrán acceder a los futuros másteres y doctorados que, al parecer, impartirán los conservatorios superiores de danza.

Dejando de lado el despropósito y la ilegalidad que supone el impedimento al derecho constitucional a la educación implícito en esta discriminación, la necesidad de un título público para lograr un trabajo es tan vital hoy que, su obtención, se ha convertido en una necesidad perentoria para los bailarines que dejaron o dejaran de bailar. En consecuencia, a los acorralados por esta discriminación, no les queda más salida que escapar de la marginalización, acudiendo a las academias y universidades, españolas o extranjeras, que, en el ámbito de su autonomía académica, reconozcan la experiencia como valor fundamental del Arte de Danzar.

Miriam Fernández Parada y P.R. Barreno. 23 de octubre de 2010.


Resumen del Debate sobre las enseñanzas artísticas en el Museo Reina Sofía

Celebrado el 23 de mayo de 2010

Abre la Sesión Jorge García Gómez-Tejedor, Jefe del Departamento de Conservación-Restauración del MNCARS, quien hace la introducción de los objetivos de estas Jornadas: hacer una consulta pública con los representantes de las diferentes disciplinas con la idea de preguntarles nuestras dudas, ver qué está pasando con las Leyes y Reales Decretos que se están aprobando, y esclarecer el desencuentro general que hay al respecto. Esto ha surgido como consecuencia de las diferentes adhesiones que se están reuniendo en reivindicación de la entrada en la Universidad. Existen otros planteamientos y queríamos abrir el debate a todos, nos hubiera gustado que hubiera algún representante del Ministerio de Educación como interlocutor, pero no ha sido posible. ENLACE AL DOCUMENTO.

Entrevista de Kini López de La Paz de la revista "Y Ahora Qué" a D. Alberto García Castaño, director del Instituto Universitario de Danza "Alicia Alonso"

K: ¿Diferecias entre el acceso a un Grado de Danza (oficial de Bolonia) y un Grado Superior de Danza? ¿Es necesario en todos los casos haber tenido una educación previa en Danza?

AGC: A los grados en Danza adaptados a la normativa de Bolonia se accede con Bachillerato, Prueba de Acceso (Selectividad) y además una Prueba Específica.

A los grados de Régimen Especial se accede de cuatro formas diferentes:

Prueba de Acceso con requisitos. Título de Bachiller y Grado Medio de Danza (No se requiere Selectividad como en el caso de los Grados Bolonia).

Prueba de Acceso sin requisitos académicos. Grado Medio de Danza, sin título de Bachiller ni Selectividad. Prueba de Acceso sin requisitos profesionales: Título de Bachiller, sin Grado Medio de Danza.

Prueba de Acceso sin requisitos ni académicos ni profesionales. Sin Título de Bachiller y sin Grado Medio (sólo con más de 19 años).

Como te comenté, en los Grados Bolonia existen cuatro itinerarios que son: Danza Clásica. Se requiere siempre formación previa, y un nivel técnico equivalente al Grado Medio.
Danza Contemporánea. Se requiere formación previa y un nivel técnico equivalente al grado Medio.
Danza Española. Se requiere formación previa y nivel equivalente a Grado Medio dentro de cualquiera de los itinerarios que se establecen para esta disciplina, flamenco, etc.
Teatro Físico del Movimiento, Performance y Danza Moderna. No se requiere formación previa, pero el aspirante tendrá que superar las pruebas de aptitud (expresión corporal, ritmo, ejercicio de creatividad, improvisación, etc.).

K: Con el real decreto aprobado recientemente, ¿qué diferencias van a existir entre cursar el Grado de Bolonia o el Grado Superior?

En primer lugar, no conozco el contenido del Real Decreto, por lo que mi opinión está basada en los borradores a los cuales tuvimos acceso en su momento.

En este sentido, puedo decirte que existen diferencias sustanciales. Como todos conocemos, el Tratado de Bolonia pretende crear un marco de convergencia para la creación de un Espacio Europeo de Educación Superior. Su punto de partida está en las universidades que son las que en el marco de la autonomía universitaria reconocida constitucionalmente han podido elaborar el conjunto de normas necesarias para el reconocimiento de los estudios realizados en diferentes países.

De aquí surge la Agencia Europea de Evaluación de la Calidad referenciada a través de las diferentes Agencias Nacionales y territoriales, organismos independientes cuya función es la evaluación de los títulos propuestos por las universidades desde el punto de vista de los tiempos lectivos, contenidos académicos, profesorado y competitividad. Se ha establecido que el proceso de acreditación de las titulaciones es un paso previo al análisis que deben realizar las comisiones del Consejo de Universidades antes de su aprobación. Esto es fundamental para que las titulaciones se consideren armonizadas con el Espacio Europeo de Educación Superior. Su acreditación es lo que da paso al registro por parte de los Ministerios de Educación para la emisión del Suplemento Europeo al Título.

Como observarás, los Grados Universitarios son propuestos por las universidades. Son éstas las encargadas de evaluar sus recursos potenciales, sean propios o por acuerdos con terceros. Esto supone aplicación de nuevas tecnologías de la comunicación y la información, así como el impulso de las investigaciones. Ambos aspectos se han desarrollado considerablemente gracias a la autonomía universitaria que es la piedra angular de la innovación educativa y la base de la competitividad de cara al desarrollo del conocimiento. Los Grados Superiores no universitarios no están sometidos al control de la Agencia Española de Evaluación de la Calidad, ni son informados por el Consejo de Universidades.

Los contenidos básicos son desarrollados por el Ministerio y el resto del currículo por las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas. Los Centros no participan de las propuestas y por lo tanto, dado que carecen de autonomía, no pueden incidir en el diseño de los títulos. Las dos grandes carencias de los Conservatorios y Centros Superiores de Enseñanzas Artísticas están en la ausencia de recursos para el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, tampoco se ha desarrollado la investigación, lo cual sólo pueden desarrollar por acuerdos con universidades. Se dice que podrán realizar Máster de Enseñanzas Artísticas los cuales, en efecto, pueden tener carácter profesional, pero aquellos que pueden dar paso a los programas de doctorados, los denominados académicos o de investigación, son potestad absoluta de las universidades. De aquí que tengan un reconocimiento de limitado alcance.

Respecto a que los Grados Superiores adquieran la condición de Grados Bolonia existen serias dudas, ya que no está claro que titulaciones que no han sido acreditadas desde el punto de vista de contenidos, profesorado y competitividad por la Agencia Nacional de Evaluación puedan formar parte del Libro Blanco de titulaciones europeas. Por otra parte, es difícil de entender que existan en Europa dos raseros para la emisión del Suplemento Europeo al Título, lo cual supone certificarle a los países de la Unión que sí han cumplido con los requisitos necesarios para la homologación europea. La adopción de la unidad que mide los tiempos lectivos o sea los créditos transferibles (ECTS), representa los aspectos cuantitativos del proceso de acreditación, asumir este único factor supone ignorar los cualitativos que al final son los que tienen que ver con el conocimiento y las destrezas que deben adquirir los estudiantes. Son muchas las incógnitas con relación a la promulgación del nuevo Decreto y a su desarrollo posterior, pero fundamentalmente en lo que respecta a la autonomía de los centros, lo cual limitará sin lugar a dudas la movilidad de estudiantes y profesores.

En la actualidad existe otro problema no resuelto a día de hoy, los estudiantes de los Grados no Universitarios no tienen derecho a las becas de excelencia académica ni a la devolución de las tasas de matrícula a pesar de que se dice que estos estudios son "equivalentes a todos los efectos". Tampoco existen iguales competencias académicas en lo relativo a reconocimiento de créditos, convalidaciones parciales, grados interuniversitarios o propuestas de másteres conjuntos dentro del programa Eramus-Mundus, por citar algunos ejemplos. No obstante, aquellos que cursen los Grados Superiores no universitarios asegurarán la reválida de sus titulaciones si en el marco de la formación de postgrado realizan un Máster Universitario de orientación Académica o de Investigación, accediendo además de forma directa a los programas de Doctorado. En mi opinión, ambos vías pueden ser válidas para los estudiantes, aunque el margen de competitividad dado por las opciones de los Grados Universitarios parecen mayores en cuanto a salidas profesionales.

K: ¿Para quién está indicado cursar el Grado de Danza o el Grado Superior de Danza?

A.G.C.; Los Grados Universitarios en Artes Visuales y Danza están orientados al igual que los Grados Superiores a personas con formación de Grado Medio en Danza o equivalente. Sin embargo, el cuarto itinerario de los Grados Universitarios añade otras posibilidades de formación orientada a personas con vocación por otras áreas de las artes escénicas y la comunicación audiovisual, lo que atrae a estudiantes con bachillerato en Artes o en Humanidades por una parte, y por otra también proporciona una vía de continuidad desde la formación profesional en estudios como técnico superior en imagen, producciones audiovisuales, radio y espectáculo, realización de audiovisuales y espectáculo, técnico superior en sonido, técnico superior en animación de actividades físicas y deportivas, etc.

K: Según tu opinión, ¿en qué se debería fijar un estudiante a la hora de elegir un centro para cursar Danza?

A.G.C: A mi juicio, la elección de un estudiante debe pasar por saber cuáles son las competencias que quiere adquirir en base a su proyecto de futuro. Sin embargo, no podrá obviar el analizar algunos elementos como son la proyección artística del Centro partiendo del nivel de vinculación de éste con compañías, centros de producción o investigación donde pueda vincularse a las actividades profesionales, tanto desde el punto de vista de la interpretación como de la creación artística, así como su vinculación con las tecnologías escénicas de la comunicación y la información. En fin, aspectos que definan un mayor número de salidas profesionales dentro de su ámbito vocacional.

K: Visión sobre el mercado laboral para los profesionales de Danza

El mercado laboral puede ser muy amplio si el aspirante desarrolla las competencias adecuadas y la principal es el desarrollo de su propia autonomía profesional, pues será esto lo que le permita generar y desarrollar iniciativas dentro de un inmenso abanico de posibilidades. No podemos perder de vista el desarrollo de las industrias culturales que en países como Estados Unidos ya constituyen el segundo nivel de ingresos por concepto de exportaciones. Las Artes Escénicas en general y en particular la Danza, constituyen una parte importante de la columna vertebral de este comercio. Esto obliga a que el profesional no sólo sea versátil dentro de la rama artística en la que se ha formado, es necesario algo más, ya que su ubicación depende en gran medida de su capacidad de gestión y del manejo que posea de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Es evidente que en España, donde sólo existen dos compañías nacionales y una autonómica, la posibilidad de un empleo estable como bailarín no es muy amplia, ya que la oferta pública no satisface la demanda. En este sector, los profesionales empleados pueden tener un salario medio aceptable. Sin embargo, no ocurre así en la esfera privada, donde los contratos en compañías tienen un amplio margen de temporalidad, lo cual ya supone precariedad económica.

De aquí la necesidad de replantearse los proyectos de estudios de grado en las disciplinas artísticas, es necesario no encerrarse sólo en desarrollar intérpretes, es preciso explorar en la dimensión tecnológica, de gestión, etc. No se trata ahora de lo que el profesor quiere enseñar, sino de lo que el estudiante necesita aprender para potenciar su actividad creativa dentro de la economía global. Por todo esto, es necesaria una formación que tenga en cuenta las tecnologías de la información y la comunicación, así como la investigación. El éxito depende de la innovación y de la difusión que de ella se haga.


CUESTIONES ANTE EL GALIMATÍAS ACTUAL EN LA ENSEÑANZA

Cuando Ignacio de Loyola aconsejaba a sus seguidores no hacer mudanzas en tiempos de tribulación, se refería al peligro que suponía cuestionar principios morales mientras se litigaba  con el poder terrenal. Lo curioso es que, la máxima de la táctica jesuítica, haya derivado en justificadora de inmovilismos y pusilanimidades ante la necesidad de cambiar usos, leyes o estructuras injustas u obsoletas. 

En realidad, lo que ahora se lleva es la combinación del desfigurado tactismo jesuítico con el conocido estilo del príncipe de Lampedusa; parecer que se cambia todo  para no cambiar nada, eso si, aparentando la participación social y corporativa para que, si nosotros metemos la pata, parezca que todas están dentro. Desde que se conocieron los resultados de la LOGSE, el baile de leyes y sopas de letras han inundado los numerosos boletines oficiales. Ahora mismo, quien da vueltas y revueltas por despachos y boletines son los flecos de la LOE, Bolonias y derivadas.

La Ley Orgánica 2/2006 de Educación, establece como educación secundaria postobligatoria el bachillerato, la formación profesional de grado medio, las enseñanzas profesionales de artes plásticas y diseño de grado medio y las enseñanzas deportivas de grado medio, mientras que la educación superior, la constituyen la enseñanza universitaria, las enseñanzas artísticas superiores, la formación profesional de grado superior, las enseñanzas profesionales de artes plásticas y diseño de grado superior y las enseñanzas deportivas de grado superior. El séptimo  artículo del párrafo II de la ley determina que: «La enseñanza universitaria se regula por sus normas específicas». Esta organización que parece clara, se ha ido oscureciendo mediante un galimatías ordenancista de decretos y reglamentos inacabados e inacabables, que se contradicen con frecuencia.

Trajín que se convierte en incertidumbre cuando llega la hora de decidir. Ya que el muchacho está acostumbrado al palizón cotidiano,  la primera pregunta es cual es la rama de bachillerato que más le conviene estudiar. Lo lógico para este caso sería escoger el bachillerato artístico pero ¿será lo más conveniente? Si como ocurre en demasía, el muchacho cambia de vocación la pregunta viene rodada: ¿el bachillerato artístico tiene el mismo reconocimiento de hecho (de derecho si pero…) que los bachilleres en humanidades o en ciencias? La respuesta está tan al aire como las preguntas que se hacía Bob Dylan y, si no me creen, comprueben los requisitos de acceso a los diferentes grados de las universidades más importantes del país.

Lo incomprensible es que para acceder a los grados superiores, universitarios o no, se exige una prueba de acceso, prueba que para el caso que nos ocupa, es tan accesible para el bachiller en ciencias como en arte, siempre y cuando supere la prueba práctica de danza.

Otro problema y no menor, son los requisitos de acceso que imponen la mayoría de las universidades públicas españolas al equiparar el título de bachiller con el título superior de enseñanzas artísticas profesionales. ¿Pero no van diciendo y publicando directivos de conservatorios y autoridades del ME que los títulos de los conservatorios superiores son o serán equivalentes, a todos los efectos, a la licenciatura universitaria?

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) contempla  tres ciclos: grado, máster y doctorado, y se basa en la autonomía de cada universidad para ofertar los estudios que crea conveniente. Cada estudio o título, debe ser aprobado por una agencia de calidad (en España es la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación - ANECA) y rubricado por los respectivos gobiernos nacionales. Para el reconocimiento de los estudios (no necesariamente para el ejercicio profesional) se implanta el sistema Europeo de transferencia de créditos "European Credit transfer and Accumulation System").

El suplemento Europeo al título (SET) es una acreditación anexa al título, que especifica los créditos cursados y las competencias y habilidades que con esos estudios ha adquirido su titular.Lo fundamental es entender que el SET es un certificado pero no está claro que permita el ejercicio profesional del titulado en cualquier país del EEES, de hecho, mientras que hay profesiones como enfermería, dentista, matrona, veterinario, farmacéutico, arquitecto, etc. que gracias a directivas y reglamentos comunitarios, sus titulados pueden ejercer su profesión en todo el espacio europeo, otras como abogacía o algunas ingenierías superiores no tanto. Todavía queda por ver que incluso teniendo un SET, por ejemplo: en pedagogía de la danza, pueda su titular enseñar danza en muchos países de la UE. El problema concreto en este caso es que en no pocos países, para ejercer como profesor de danza hay que acreditar una experiencia mínima profesional y pedagógica que los planes de estudios superiores equivalentes en España, no han contemplado.

El SET, por tanto, es un certificado universitario que explica unos conocimientos que son reconocidos por sus iguales, siempre que sean equivalentes a los que se imparten o certifican por dichos iguales, es decir, por las universidades correspondientes. ¿Quiere esto decir que un grado en artes escénicas de la universidad de Worcester será igual al de la Complutense? Pues seguramente no.

El debate sobre la integración de las enseñanzas artísticas superiores en la universidad sobrepasa el ámbito profesoral y corporativo. Lo fundamental, señoras y señores, es el futuro de los jóvenes de hoy y de mañana, no tanto el de los profesores de hoy o de ayer.

Son las cuestiones concretas tales como: ¿Si al comenzar estudios superiores de danza en un conservatorio, decido cambiarme a una universidad española o europea dentro de la misma rama? ¿Reconocerán mis ETCS?

¿Se seguirán usando las actuales pasarelas universitarias y serán posibles entre conservatorios superiores y universidades?

Los muñidores de la contrarreforma educativa actual, en vez de adaptar nuestro sistema educativo a los modelos eficientes de agregación de grados y elevación del conocimiento y la especialización, están parcheando nuestra sempiterna rigidez. Es muy simple señores, traduzcan el significado de « European Credit Transfer and Accumulation si, sistema de transferencia y acumulación de créditos donde el estudiante puede estructurar sus conocimientos mediante el acceso libre a los estudios.

Mientras algunos países nos llevan años de ventaja, no es sensato encajonar la formación de los jóvenes españoles, cuyo horizonte profesional mayoritario no es el corralito endogámico habitual por estos lares, sino esos mundos de Dios. El eslogan ignaciano; «alcanza la excelencia y compártela» no parece estar de moda por aquí.

ACADT, 2 de mayo de 2010


"De los estudiantes" ¿quien se acuerda?

De los estudiantes y, claro está, de los futuros profesionales de la danza cuya formación en España, en estos momentos, se ha convertido en un galimatías generador de problemas (ver http://www.amigosdeladanza.es/articulos.htm.)

En la mencionada crónica comentaba la información recogida durante el primer día de las Jornadas de Formación del Profesorado de Enseñanzas Artísticas Superiores, organizadas por CCOO, donde intervinieron varios directores y profesores de varios conservatorios superiores y el subdirector general de Ordenación Académica del Ministerio de Educación; D. Juan López.

No se prodigó en sus aportaciones el Sr. López, sobre todo acerca del contenido final del decreto Enseñanzas Artísticas Superiores, pero se permitió, como reseñé, asegurar a los atónitos escuchantes que, el Ministerio de Educación se encargaría de frenar los intentos de creación de grados artísticos superiores por parte de las universidades.

No creo que nadie de los que escuchábamos al Sr. López se tragara su envido de farol, sin embargo, debo reconocer que no me esperaba que un desmentido por  hechos consumados llegara tan pronto. En efecto, la Universidad Europea de Madrid acaba de presentar el Grado de Ciencias de la Danza con el informe positivo de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA) y la posterior aprobación del Consejo de Universidades del Ministerio de Educación.

Que el Arte de la Danza tenga reconocimiento de estudios universitarios, como ocurre en la mayoría de los países desarrollados, me parece un logro necesario. También creo que es saludable la competencia en la oferta de los estudios de danza y que la  valoración de los centros formativos, corresponda a la categoría de los profesionales que gradúa. Pero lo que no me parece ni sano ni admisible, es la confusión y la injusticia que los intereses corporativistas y las posturas de unos cuantos, están generando a los jóvenes y no tan jóvenes, cuya vocación es la danza.

Sin abarcar cada detalle, ya se evidencian claramente varios desatinos, por ejemplo:

Los eufemismos de los títulos universitarios (vislumbro antologías como: “Encaje de bolillos, vainicas y danza”) forzados por la situación esquizofrénica actual, degradarán los títulos y generarán confusión durante años.

Mientras unos exigirán pruebas de acceso otros exigirán una buena cuenta corriente.

El estudiante universitario de danza podrá cambiar de facultad (por ejemplo a periodismo) en segundo de carrera sin problemas, incluso convalidando asignaturas mientras que, el alumno de un conservatorio superior no podrá cambiar de carrera como su semejante universitario (podrá empezando de nuevo ya que sus estudios no serán reconocidos por las universidades).

Similar trato tendrán respecto a las becas, devoluciones, convalidaciones, etcétera.

Me pregunto como es posible tanto despropósito. Seguramente Ustedes también.

P.R. Barreno

14 de julio de 2009.


EL GALIMATÍAS DE LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS EN ESPAÑA

Reflexiones de un observador sobre unas Jornadas de Formación del Profesorado de Enseñanzas Artísticas Superiores

Organizadas por CCOO, estas jornadas tenían el atractivo de un programa que abordaba el “Proyecto de decreto marco de las Enseñanzas Artísticas”, donde se anunciaba la presencia del nuevo Ministro de Educación, del subdirector general de Ordenación Académica del Ministerio de Educación; D.Juan López, así como otras personalidades del mundo académico de la danza.

El ministro no apareció y algunas personalidades tampoco. Sin embargo, se trataron asuntos muy importantes sobre el inmediato futuro de las enseñanzas artísticas que trataré de sintetizar mediante frases telegráficas que espero sean comprensibles.

El lema más repetido: "Del saber al saber hacer”

Recordemos:

El ESPACIO EUROPEO DE ENSEÑANZA SUPERIOR firmado en Bolonia en 1999 es un convenio entre estados y, en consecuencia, su cumplimiento está sujeto a las normas de derecho internacional y de la U.E. Debe ser, por lo tanto, escrupulosamente respetado por los estados firmantes en sus leyes, reglamentos y prácticas. Su objetivo es “incrementar la competitividad internacional del sistema europeo de enseñanza superior”. Sus principios son: La libertad de investigación y enseñanza, la selección del profesorado, las garantías para el estudiante y el intercambio entre universidades: Para lograr los objetivos que se propone implementa los siguientes instrumentos:

"Un sistema de títulos de sencilla legibilidad y comparabilidad”, inspirado en el sistema anglosajón de estudios superiores donde, la competencia entre centros y universidades es el fundamento de la excelencia académica y el prestigio de sus diplomados.

Dos ciclos: primero y segundo. El acceso al segundo ciclo precisa de la conclusión satisfactoria de los estudios de primer ciclo (grado), que duran un mínimo de tres años. El título otorgado al final del primer ciclo será utilizable como cualificación en el mercado laboral europeo. El segundo ciclo debe conducir a los títulos de master y al posterior doctorado.

El establecimiento de créditos ECTS como medio para promover la movilidad de los estudiantes. Los créditos también pueden adquirirse en otros contextos, como la formación permanente, siempre que estén reconocidos por las universidades receptoras en cuestión; El reconocimiento está regulado por el ECTS (European Credit Transfer System) que debe estar generalizado entre las universidades europeas en 2010.

El control de programas y la evaluación de la calidad de los estudios debe ser ejercido por un órgano independiente. En España, dicho órgano es la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).

Para facilitar el reconocimiento entre universidades de diversos países se adaptó el Suplemento Europeo al Título (SET) documento que proporciona la información sobre la titulación obtenida por un graduado de una forma comprensible y fácilmente comparable.

Panorama:

Juan López dio algunas pistas sobre el proyecto de real decreto de Enseñanzas Artísticas Superiores, pero no tuvo la gentileza de hacerlo público con el pretexto de encontrarse en proceso de tramitación en el Consejo de Estado. Extraña excusa teniendo en cuenta que otros proyectos de decretos son publicados en las páginas web de las administraciones del estado cuando conviene y no digamos en los medios de comunicación. ¿A que viene tanto secretismo?

Según D. Juan, el proyecto de real decreto regula la adaptación de las enseñanzas superiores artísticas dentro del Espacio Europeo de Educación Superior. Sin embargo, los centros no podrán impartir doctorados. Para hacerlo, los conservatorios e institutos superiores deberán convenirlo con las Universidades que son las que tienen la potestad de hacerlo. Al parecer, el decreto pasará al Consejo de Ministros el próximo otoño. Pero claro, quien lo tiene que presentar es el actual Ministro de Educación quien era, hasta hace unos días, el rector de los rectores universitarios.

En román paladino, café para todos pero parece un tanto descafeinado.

Mientras los conservatorios superiores tendrán que llegar a acuerdos con universidades para que sus títulos tengan el verdadero reconocimiento que supone la culminación de estudios superiores, algunas universidades están ofertando grados y postgrados artísticos.

Juan López, incomprensiblemente, antes de marcharse con su señora al Auditorio de la calle Príncipe de Vergara, amenazó a las universidades con un supuesto frenazo del Consejo de Ministros. ¡Más madera para la fogata de la confusión!

Como son las universidades, con la potestad que les otorga su autonomía y libertad de cátedra,  quienes reconocen los grados (No es el Ministerio de Educación) ¿quién garantizará a los alumnos de un conservatorio concreto que sus estudios de grado serán reconocidos, por ejemplo: por la Middlesex University para hacer un master en coreografía o por la Complutense para el nuevo master en Arte, Creatividad e Investigación?

¿Estarán las Universidades dispuestas a llegar a convenios con los conservatorios teniendo en cuenta que no los necesitan y serán competencia?

¿Es posible que algunos conservatorios sean absorbidos por las Universidades mediante un decreto autonómico? Como los pimientos de Padrón puede que unos si y otros no.

Apenas se habló del reconocimiento de la experiencia, cuando la experiencia es el meollo de las Artes, nada sobre el reciclado de los bailarines y del consiguiente aprovechamiento de su experiencia. Esta cuestión, junto con la formación integral de grado medio deberían ser; reivindicaciones prioritarias para estudiantes y profesionales.

Mientras tanto, se puede dar la paradoja de que un conservatorio que otorga hoy los módulos de homologación de títulos anteriores a la LOGSE con el remoquete: “equivalencia, a los efectos de docencia” los rechace para hacer el master pero sean aceptados por una universidad.

Cosas veredes amigos.

P.R. Barreno

Junio de 2009.

	  
                         
                        


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