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 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


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“Una Ley de Artes Escénicas para España” en libro

“Una Ley de Artes Escénicas para España” es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.

Nuestra propuesta incluye una estrategia regeneradora que aliente la participación social y el mecenazgo, sobre la base de la imprescindible acción estimuladora del estado, a través de órganos independientes y transparentes que garanticen la seguridad jurídica.

PVP incluido envío por correo: 10 €

Conoce nuestro estudio sobre seguridad de los suelos de Danza


Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Por el humo de las siete chimeneas se sabe dónde está el fuego
Consideraciones sobre los vericuetos de la Ley Sinde

P.R. Barreno. 5 de diciembre de 2011.

Quizá nos falte la perspectiva que concede el tiempo para poder valorar, en sus justos términos, la labor de Ángeles G. Sinde como ministra de un gobierno que pretendió instaurar un nuevo régimen, pero cuyo resultado se parece a una infección de salmonelosis mal curada. Palmaria es la querencia de Sinde por proteger a sus colegas y pasar por el rodillo postergador a quienes no comulgan con las ruedas de molino de su credo. Sus últimos movimientos operativos confirman su resolución atormentada de pasar a la historia como hada madrina posmoderna de la propiedad intelectual, concebida como derecho fundamental con el mismo rango que el derecho a la vida y a la integridad física o la libertad de pensamiento y conciencia.

Semejante desvarío es incomprensible desde cualquier opción social o incluso civilizatoria. Su inclusión dentro del paquete de una peculiar ley de economía voluntarista, es la mejor pista para distinguir remordimientos y, sobre todo, el "cui prodest scelus, is fecit" verbigracia: ver las cabeceras airadas de los grupos multimedia del pasado sábado 3 de diciembre, por ejemplo: La Razón, del grupo Planeta-De Agostini, calificaba de «acto irresponsable» que el gobierno en funciones no aprobara el reglamento de la llamada Ley Sinde.

Por desdicha, la miope codicia que incapacitó a nuestras elites políticas y económicas comprender la dinámica de la ciencia y la economía durante los tres últimos siglos, parece que vuelve por sus viejos fueros a principios del siglo XXI. Si las revoluciones burguesas e industriales nos llegaron mal y tarde, la eclosión científico-técnica generadora de nuevos medios de intercomunicación y producción de bienes tangibles e intangibles parece sobrepasar las seseras de los poderes actuales.

Si aquellos industriales decimonónicos asustados ante el empuje de las industrias europeas optaron, a contra corriente de la dinámica mercantil e industrial de la época, por el proteccionismo, provoca desazón comprobar el gremialismo cortoplacista de la mayoría de los grupos multimedia que operan en España, cuyo poder político-mediático no es necesario describir. Recordemos que estos grupos multimedia son fruto del desarrollo de lo que hoy se llaman tecnologías de la información y la comunicación que arrancan con Gutenberg y discurren por la planografía, el huecograbado, el cine, la radio, la televisión, el microsurco, el casete y el CD. Pero lo que de verdad explica su sustancia es el oligopolio mutante actual, generado por el reparto de la tarta mediática a través de las “concesiones y permisos de explotación” de los gobiernos centrales o autonómicos.

Estos bailongos agarraos con el poder, lejos de potenciar empresas competitivas y capitalizadas, han generado burocracias, corruptelas e ineficiencias. En consecuencia, deudas financieras astronómicas y su control por holdings multinacionales como los italianos Mediaset (Berlusconi), RCS Group y De Agostini, del gigante mejicano Televisa, de las agencias WPP, RCS, y, recientemente, del grupo norteamericano Liberty Acquisitions Holding en PRISA. Que el malo de esta película sea para muchos internautas la SGAE, es un indicador de los intereses espurios que han determinado la estrategia de esta sociedad privada de gestión de los derechos de autor, cuyos escándalos de corrupción son la síntesis de su trayectoria. Con parecida vehemencia en la criminalización indiscriminada de los usuarios de redes P2P se han situado Promusicae y FAP quienes, a pesar de que La Agencia Española de Protección de Datos primero y la Audiencia Nacional después, les prohibió la divulgación de listas negras y denuncias masivas, siguen más empeñados en la persecución que en su adaptación a los nuevos tiempos.

Mucho se ha escrito sobre los cables de la embajada norteamericana y las cifras manipuladas sobre la piratería española en Internet, pero muy poco sobre la deuda de los grupos multimedia que operan en España cuya cifra supera los 10.000 millones de euros. Sin este dato y la constatación de los desastrosos resultados obtenidos con la apuesta futbolera y la degradación paulatina de ingresos por publicidad, sobre todo en la radio cuya cifra de negocio es ya inferior a los ingresos del sector en Internet, la Ley Sinde parecería el guión de una españolada posmoderna.

La formidable y rápida expansión del streaming, el intercambio de ficheros, las redes P2P, la piratería al uso, y las recientes programas de reproducción de imagen y sonido, exigen una agilidad de adaptación que la industrias del ocio y los grupos multimedia no parecen capaces de seguir. El conflicto de intereses y derechos entre usuarios, industria, autores, etc. precisa una armonización que no puede centrarse solo en la represión y menos mediante la inseguridad jurídica impuesta por la Ley Sinde. La modernización de los derechos de propiedad intelectual precisa de un debate abierto y de la intersección de técnicos y científicos. Todo lo contrario a la ley del embudo.


Wishful thinking

P. R. Barreno, 30 de noviembre de 2011

De la ensoñación adolescente se suele salir mediante estacazos de realidad, pero cada vivencia es individual y, por lo tanto, cada cual trata de adaptar su existencia como buenamente puede, afrontándose a la desarmonía vital sintetizada por Ortega con la repetida y muchas veces incomprendida frase: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo». Encarar las circunstancias individuales y colectivas que nos tocan, nos pone con frecuencia en la tesitura de acoquinarnos ante la maldita losa del destino, a la que todavía mucha gente le pone velas de histeria colectiva, o asumir nuestro libre albedrio pagando con ello el tributo de la hostilidad del poder establecido.

Faltos de arúspices fiables, las dificultades actuales nos están exigiendo, ante todo, madurez para entender lo que ocurre, las consecuencias que comportan y algo de coraje para asumirlas. La otra alternativa es situarse al otro lado del espejo para volar al País de Nunca Jamás y practicar el angelismo oportunista con la mano extendida pensando que la pesadilla desaparecerá con el abracadabra del redentor que nos envíe Zeus. Entre tanto, contemplemos que es gerundio.

«La gente va ahora más al teatro que antes» Consigna goebbeliana del departamento que dirige la guionista de “Mentiras y gordas” y que esparcen medios tan objetivos como el Informe Semanal de TVE-1. Por si no fuera bastante constatar lo contrario cada día, las estadísticas de la SGAE confirman los descensos de espectáculos y espectadores desde 2008.

«El Público» Volver a pensar para el respetable, tratar de que las obras sean entendibles. Profundidad no es sinónimo de oscuridad, por el contrario, las grandes obras de arte han perdurado por ser accesibles.

«Comercial» ¿Pero hubo alguna vez 11.000 vírgenes? “El Lago de los Cisnes” es comercial pero pedir una subvención del erario y repartir invitaciones entre familiares y amigos, para que soporten tu obrita infumable es: ¡patético!

«La Taquilla» Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, pero aquellos cachés con las butacas del teatro vacías, ¡esos … no volverán!

«El Mercado» ¡Vadre retro Satana Sunt Mala Quae Libas! Sobre todo si no lo manipulo yo, si no lo manipula mi amigo, si es mercado.

«Subvención» Indicada para dinamizar las Artes Escénicas y facilitar sinergias y aliviar las insuficiencias del mercado. Antes de suministrarse es imprescindible valorar objetivamente cada caso y evitar interacciones provocadas por amiguismos, nepotismos y conflictos de interés. Como ocurre con preparaciones tópicas del erario, la transparencia es la condición sine qua non para ser administrada democráticamente. Informe a todo el mundo si comprueba un mal uso, una infección gangrenosa aguda, nepotismo vomitivo, endogamia venérea y cualquier otra alteración o uso indebido. Se han descrito los siguientes efectos secundarios: lloriqueo, indignación por evidente mamoneo, apoltronamiento y anquilosamiento artístico, estrías y sarpullido ético, ablandamiento moral con el correspondiente endurecimiento facial. Si observa cualquier otra reacción adversa no descrita anteriormente consulte a su siquiatra urgentemente.

«Programadores» Extraña profesión muy afincada en la función pública de los municipios españoles. Dícese de aquella profesión destinada a contratar, de vez en cuando, espectáculos en teatros de titularidad pública al menor caché posible y a pagar ad kalendas graecas. Como al rinoceronte negro, la crisis de la deuda soberana española lo está poniendo en serio peligro de extinción.

«Bailarines» «A cada cual según su capacidad y a cada uno según su trabajo» podría ser un buen principio. En la danza quien representa la obra es el bailarín y es con él con quien el público se identifica. Quienes han suplantado a los bailarines del frontispicio del Arte de danzar deberían mirárselo en el diván y, tras la cura correspondiente, cambiar el néctar y la ambrosía por una de calamares.

«Creadores» Ver el párrafo anterior y sálvese quien pueda.


	  
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