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 ASOCIACIÓN CULTURAL AMIGOS DE LA DANZA TERPSÍCORE

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar


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¡ES TIEMPO DE HACER, NO DE DEJAR HACER!

Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.





DEBATE SOBRE LA GESTIÓN CULTURAL PÚBLICA Y SUS ALTERNATIVAS

A.C.A.D.T. Agosto de 2010

Por una ley de Artes Escénicas del siglo XXI para España

Antecedentes que justifican la creación de una nueva Comisión ad hoc para impulsar una ley de Artes Escénicas adecuada para afrontar los retos actuales y encarar los futuros.

Hace apenas tres años, nuestra Asociación organizó una comisión ad hoc, con el objetivo de analizar la situación estructural de las Artes Escénicas en España. Ante las evidentes debilidades encontradas en el conjunto del sistema, estimulamos los trabajos de investigación de la comisión que concluyeron con una propuesta de ley para las Artes Escénicas.

Aunque estos trabajos tuvieron repercusión en el sector y se lograron cientos de adhesiones individuales y colectivas reclamando una ley de artes escénicas, la aparente receptividad del ministro Molina no se tradujo en diligencia mientras que, la ministra actual: Ángeles González-Sinde, no ha tenido a bien el pronunciarse.

No obstante, en diciembre de 2008 el Ministerio de Cultura aprobó el Código de buenas prácticas del INAEM para, según sus impulsores, «fomentar la transparencia mediante la información y la difusión del nivel de calidad ofrecido a los ciudadanos». Este código parecía un primer paso hacia objetivos más ambiciosos. Así, meses más tarde, el entonces director del INAEM; Juan Carlos Marset, anunció la fundación de una nueva compañía de danza de amplio repertorio, mediante una esotérica simbiosis entre la Compañía privada de Ullate, subvencionada por la CAM, y el INAEM.

La tozuda realidad se impuso y el sucesor de Marset en el INAEM; D. Félix Palomero, anunció la anulación del proyecto de la compañía “clásica” por falta de recursos. Dejando al margen los propósitos de los actuales responsables en el Ministerio de Cultura, sus explicaciones revelan el reconocimiento de que la crisis ha llegado para quedarse y, con ella, reducciones considerables en los ya escasos recursos del estado para las Artes Escénicas, de siempre muy escuálidos para la danza. La confirmación del deterioro presupuestario se concretó con una reducción de recursos en los presupuestos de 2009, que ni siquiera se pudieron cumplir ante la imposición del tijeretazo de la U.E.

Los efectos negativos de las reducciones presupuestarias para un sector netamente dependiente del estado, no han hecho más que empezar. Si en épocas de prosperidad la danza era el patito feo de las Artes Escénicas ¿Cuál será su devenir si la crisis persiste durante varios años?

Nuestra Asociación denunció esta situación mediante un manifiesto publicado el día de la danza de 2010. En dicho documento, expresábamos nuestra preocupación ante las actuaciones parciales o inconexas y la falta de criterios claros de las administraciones públicas que, de hecho, no estimulan la conversión de la danza en una parte sustancial de la industria cultural. Además, apuntábamos varias medidas que, desde nuestro punto de vista, podrían aportar dinamismo a la deteriorada situación actual.

La Constitución Española en el artículo 44.1 dispone que «los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho» ello no significa que el estado deba monopolizar la acción cultural ni sus industrias, como bien señala la propia constitución en el artículo 9.1: «corresponde a los poderes públicos facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social», por lo tanto, la dejación acaparadora a los poderes públicos de la actividad cultural significa, de hecho, una renuncia de derechos civiles. Si a ello añadimos los previsiblemente persistentes límites organizativos y presupuestarios del estado, el ejercicio de los derechos participativos parece imprescindible para superar las dificultades.

Convencidos de los beneficios al interés general de los planteamientos alternativos surgidos de la sociedad civil, nuestra Asociación ha considerado emprender una puesta al día de su propuesta para una Ley de Artes Escénicas, con objeto de adaptar su contenido a las actuales circunstancias y afrontar los retos de sostenibilidad de la danza para el siglo XXI.

Para ello, ha convocado una nueva comisión ad hoc con mayor participación de profesionales de la danza. Esta comisión comenzará sus trabajos en octubre de 2010 con el objetivo de concluirlos lo antes posible y presentarlos a la sociedad española.

EL MODELO DE GESTIÓN CULTURAL BRITÁNICO

Se preguntaba uno de los conferenciantes franceses, durante la conferencia sobre su país, si existía el modelo francés. Con los mismos criterios, le pregunté su opinión al director del Director del British Council en España Rod Pryde, quien, con la sinceridad que ya tuve la ocasión de comprobar durante la Jornada sobre inclusión social y educación en la música del pasado febrero, respondió que en su país hay costumbres más que leyes y que por no tener, no tienen ni constitución escrita.

Sin embargo, esa aparente sencillez burocrática esconde estructuras asentadas en principios inequívocos. Quizá sea la asimilación, por parte de los británicos, de que la universalidad de su cultura es un hecho y como tal lo asumen con naturalidad y pocos remordimientos. Desde esa perspectiva, la asunción del arte y la cultura como “lo mejor que se hace o se ha hecho en el mundo” implica una declaración de principios integral. Supone, de hecho, el reconocimiento del arte como el mejor sistema de comunicación y placer de la sociedad.

¡Lo que hace que la vida valga la pena! es todo lo contrario a un canto hedonista y poco tiene que ver con los cantos patrióticos y los enaltecimientos al terruño y sus aborígenes. No fue por casualidad que la primera piedra del actual sistema británico fuera puesta durante la segunda guerra mundial con el nombre de “Consejo para el Desarrollo de la Música y las Artes” (CEMA) siendo John Maynard Keynes su primer presidente (ver otros detalles interesantes en “La Bailarina y el Economista”.

Poco mas tarde, cambió su nombre por el actual “Arts Council of Great Britain”. Institución del estado (con algún parecido a una fundación pública española) dentro del “Royal Charter”, carta de origen medieval que otorga prestigio a la institución que la posee pero, al mismo tiempo, le procura la gran responsabilidad   del honor de poseerla. Las instituciones de prestigio como la BBC y las reconocidas  universidades británicas funcionan dentro del  Royal Charter. En 1994, para dar mayor funcionalidad a su funcionamiento interior, el Art Council GB se dividió en tres: Arts Council of England, Scottish Arts Council y Arts Council of Wales. Además, se ampliaron para Irlanda del Norte y las Islas Caimanes.

Sin tratar de menospreciar la importancia de los Arts Council en Gran Bretaña, es necesario advertir que el sistema se basa en un eslogan sintetizador: “Arts and Business”. El reconocimiento del mercado y el negocio en los asuntos del Arte y la Cultura puede parecer una perogrullada pero, como sabemos por aquí, no siempre es tan obvio. Lo cierto es que las industrias culturales o creativas facturaron en 2008, 16.600 millones de libras esterlinas (6,5% del PIB) y el 4,5% de las exportaciones.


Si nos atenemos a las Artes escénicas (danza, teatro y música) en 2009 superaron los 3.600 millones de libras esterlinas (0,5% del PIB), cerca de 300.000 puestos de trabajo - 31.200 empresas (incluye empresas uninominales).

     Las tres patas de la mesa.

Para obtener semejantes cifras, la industria cultural, en general y la de las Artes Escénicas en particular, se basa en tres recursos fundamentales: Un tercio proviene de la venta de entradas, otro tercio del patrocinio y mecenazgo privado y el tercer tercio de las ayudas suministradas por el Art Council que corresponda. Naturalmente, las proporciones varían en función de cada circunstancia pero constituye una regla bastante aproximada. También es necesario indicar que, al igual que sucede en Madrid y Barcelona (no en el resto de España donde han desaparecido los teatros privados) hay teatros privados y productores (sobre todo los de los musicales) cuya fuente principal de ingresos es la taquilla.

La venta de localidades de los teatros no precisa mucha explicación, quizá sea justo comentar que, tras la devaluación de la libra esterlina de 2009, los precios de los teatros londinenses se parecen bastante a los madrileños y barceloneses.

Además de pertenecer al “Royal Charter”, los Arts Council británicos están sometidos a otro principio: el “Arms length” que consiste en separar, a la distancia debida, el día a día de la política de las decisiones de incentivación y subsidios a la cultura y las artes. Aunque son las administraciones del estado (centrales y locales) quienes determinan los recursos monetarios de los Arts Councils, corresponde a los consejeros (los directivos son escogidos entre personas relevantes por el secretario de estado o por el alcalde, en el caso del Council de Londres. Los consejeros son elegidos y se pueden presentar voluntariamente.

Declaración pública sobre conflictos de interés.

El periodo de consejero es de cuatro años para los consejeros nacionales y tres años para los regionales, ambos pueden ser renovados por un solo periodo. Para ser consejero, uno de los requisitos imprescindibles es la firma de una declaración pública donde el futuro consejero jura que no tiene ninguna actividad, pecuniaria o no pecuniaria, en los asuntos que conciernen a las decisiones que tomará en nombre del Art Council.

         "El Arts Council of England"

Partiendo del hecho de que Inglaterra tiene 50 millones de habitantes, el Arts Council of England puede ser un buen ejemplo para nosotros. Se compone por un consejo nacional   y nueve regionales. El nacional lo integran 15 consejeros, el presidente y siete directores de área componen la ejecutiva. Cada “Council” regional está compuesto por entre 15 a 20 consejeros. Todas las decisiones son públicas y argumentadas.

El Arts Council of England cuenta con los recursos que le otorga cada contrato programa acordado con el “Department for culture media and Sport” que proceden de una pequeña parte de los presupuestos del estado y una parte de los beneficios procedentes de la lotería nacional. Para el periodo 2008 a 2011, tiene unos recursos de 1.600 millones de libras esterlinas.

Para la obtención de ayudas del Art Council, es imprescindible presentar un proyecto que abarque un periodo considerable de actividad, incluya los objetivos a corto, medio y largo plazo, se especifiquen los recursos obtenibles, plazos de amortización, etc. los criterios fundamentales de evaluación los determinan el éxito de público, la excelencia objetiva determinada por la repercusión social y docente, la estabilidad de la compañía y la crítica sobre las obras.

Una vez aprobadas las ayudas, el Art Council somete a cada beneficiario a un control anual de seguimiento de objetivos. Un desvío importante puede suponer la cancelación de la ayuda. En los últimos años, para mejorar la objetividad de los controles de evaluación y seguimiento, el Art Council of England ha establecido un grupo consultivo externo compuesto por 20 miembros a quienes se consulta de forma individual.

Las cuentas claras.

Todas las decisiones son públicas y accesibles a todos los ciudadanos. Así, con acceder a la página WEB del Art Council of England, se puede saber las ayudas  concedidas. Por ejemplo, a la danza se conceden ayudas a 50 compañías con menos de 10 artistas, 30 compañías que tienen entre 10 a 19 artistas y 8 compañías que sobrepasan los 20 artistas.

Así, al Royal Opera House (incluye la compañía de Royal Opera con su orquesta sinfónica y el Royal Ballet con su orquesta sinfónica) se le concedieron £26,961,420 en 2008/2009, £27,689,378 en 2009/2010 y £28,436,991 para 2010/2011.

Al Birmingham Royal Ballet se le concedieron £7,777,162 en 2008/2009, £7,987,146 en 2009/2010 y £8,202,799 para 2010/2011.

Al English National Ballet £6,537,949 en 2008/2009, £6,714,474 en 2009/2010 y £6,895,765 para 2010/2011.

Al Rambert Dance Company £2,119,299 en 2008/2009, £2,176,520 en 2009/2010 y £2,235,286 para 2010/2011.

Al Northern Ballet Theatre £2,692,486 en 2008/2009, £2,765,183 en 2009/2010 y £2,839,843 para 2010/2011.

Como la regla de los tres tercios se aplica en estos cuatro casos, es fácil deducir los presupuestos anuales de estas compañías de ballet.

Patrocinio y mecenazgo privado: grandes fortunas y modestos aficionados.

El mecenazgo es sin duda una tradición afianzada en el mundo anglosajón, pero las tradiciones hay que protegerlas e incluso favorecerlas. Las compañías de ballet hacen campañas para lograr ayudas de los aficionados que abarcan incentivos en la obtención de localidades, cenas con las estrellas de la compañía y todo tipo de merchandising, sin embargo, el incentivo más eficaz es el fiscal.

«El mecenazgo a las artes debe de ser una parte importante de nuestras vidas. Es una buena acción al suponer que la gente devuelve parte de lo que recibe de la sociedad y, quizá  la más importante, el sostén a las artes es vital para que el presente y el futuro sea más alentador. Por supuesto, cada ayuda debe tener su correspondiente estímulo fiscal. Arte e industria deben garantizar que cada donación supone una ganancia mutua» Discurso de Mr. Hon Margaret Hodge, diputado y ministro de Cultura, Industrias Creativas y Turismo (2007-2008).

La ley “Gift Aid” de 1990 estipula un sistema acumulativo de deducciones fiscales para el mecenazgo, considerables para las empresas privadas pero sustanciales para los particulares. Permite la incentivación directa mediante la deducción de impuestos sobre entradas y otras interesantes posibilidades. No obstante, un ejemplo puede mostrar como se incentiva el mecenazgo privado en Gran Bretaña:

El caso de una persona adinerada: Además de necesitar gracia, agilidad y resistencia, las bailarinas de ballet necesitan zapatillas de puntas. Las bailarinas del Royal Ballet necesitan cientos cada año, para aminorar la factura, la compañía lanzó una campaña de ayuda. Mr Smith, un abogado de Manchester apasionado del ballet, donó este año 500 libras al The Royal Ballet Pointe Shoes Appeal para comprar 20 pares de puntas. Gracias a las fórmulas previstas por la ley, el Royal Opera House Foundation (al ser una fundación sin ánimo de lucro) pudo reclamar a la oficina de impuestos las 141 libras que Mr. Smith pagó de impuestos sobre los 500 euros de donación. Además, como Mr. Smith tributa en la franja alta puede deducirse un 25%  con lo que una percepción total para el RB de 641 libras esterlinas costó a Mr Smith 375 libras.

El caso de una persona asalariada la ley dice que para donar 100 libras tiene que disponer de, al menos, 125 libras y que puede hacer su donación a través de su nómina. Como 25 libras son impuestos, cuando la donación es a una empresa sin ánimo de lucro esta recibe 125 libras y, al serle deducidas de su salario las 125 libras, su base imponible baja, con lo que su donación puede salirle incluso gratis.

En el periodo 2007/2008 el mecenazgo a la cultura supuso 687 millones de libras esterlinas, es decir, algo más que el presupuesto de nuestro ministerio de cultura para el mismo periodo.

Los artistas en Gran Bretaña están preocupados ante la merma de recursos causada por la crisis y las demandas de las olimpiadas del 2012. Las olimpiadas han sustraído 2.200 millones de libras  de la lotería nacional (que podrían haber ido a las artes) y otros 161 millones de los Arts Council, pero sus críticas suelen orientarse hacia la profundización democrática en la elección de los consejeros y la transparencia.

P.R. Barreno. Mayo de 2010 

EL MODELO FRANCÉS

Parece que la precaria situación económica está poniendo en cuestión lo que hasta hace muy poco tiempo, parecía incuestionable: ¿hay alternativas plausibles a nuestro modelo cultural? Ante el dilema, varias organizaciones privadas están proponiendo encuentros de debate sobre el asunto.

Uno de estos encuentros ha sido organizado por la “Fundación Contemporánea”, una iniciativa de la empresa privada La Fábrica, cuyos fines son: «promover la creación contemporánea, impulsar el trabajo de los jóvenes talentos y difundir y fomentar la cultura como uno de los grandes bienes colectivos de nuestro tiempo». En consecuencia, en noviembre de 2009 presentó los resultados de una encuesta profesional llamada; "Observatorio de la Cultura", como antesala de una serie de encuentros sobre modelos culturales en diferentes países. El primero, con el título «Modelo de gestión cultural en Francia» tuvo lugar el pasado 22 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, siendo sus ponentes Antonin Baudry, consejero de Cooperación y Acción Cultural y Jean-Luc Blouët, agregado cultural de la Embajada de Francia.

No es sencillo resumir (la conferencia duró más de dos horas) un modelo que se remonta a la configuración de la nación francesa y que, desde su primera ordenación constituida por el rey bailarín Luis XIV y su ministro Jean-Baptiste Colbert, ha digerido revoluciones, imperios y repúblicas sin que la divisa colbertista del perfecto burócrata: «Pro rege, saepe, pro patria semper » (« Por el rey muchas veces, por la patria siempre») se haya resentido. Si acaso, el matiz de cambiar rey por republica.

Algunos paisanos creen que la consigna: “El estado es el garante de la Cultura” es un invento moderno, incluso unos cuantos politicastros vivillos se lo apuntan a su cosecha. En realidad, es un concepto tan viejo como el estado nación y, por ende, en Europa se remonta al siglo XVI y en España al despotismo ilustrado. La dialéctica entre el estado concebido en la triada “nacional”: «una lengua, un territorio, una cultura» y la libertad del artista para realizar su obra y ofertarla a la sociedad está viva desde hace, al menos, tres largos siglos. En España, la cuestión fue debatida con vehemencia durante todo el periodo romántico, siendo el hoy relegado erudito Francisco María Tubino, quien mejor estudió y diagnosticó las relaciones del Arte y los Artistas con el estado moderno.

Obviamente el pensamiento de Tubino, liberal y federalista, profundo y meticuloso, no está de moda. Su apuesta por un Arte equilibrado, sin intervencionismo del poder, libre pero no ensimismado, lejos del absolutismo del Arte por el Arte, basado en la investigación libre del artista que, como ciudadano «debe de contribuir al perfeccionamiento físico y moral del hombre» es la antítesis del intervencionismo elitista que considera al estado como supremo rector del Arte y la Cultura. El problema es que bajo el estado padre y patrón se está más calentito aunque se esté más encerrado.

LEY FRANCESA DE MECENAZGO Y ESPONSORIZACIÓN. 

El modelo francés se encuentra cuestionado permanentemente por la sociedad, por ello, se renueva y hasta se reinventa. Ante los evidentes limites financieros del estado y la contestación de una parte considerable de la población a un modelo convertido en sector público cada día más deficitario,  Francia instauró en 2003 una ley de mecenazgo, con el objetivo de implicar a toda la sociedad civil francesa en la vida cultural y artística del país. Esta ley concede reducciones en el impuesto sobre la renta de las personas físicas y sobre los beneficios empresariales de entre el 60%  hasta el 90%, para las donaciones a empresas y fundaciones sin ánimo de lucro de reconocido carácter cultural y artístico. 

¿EXSISTE EL MODELO FRANCÉS?

Lo puso en duda incluso el consejero de Cooperación y Acción Cultural Antonin Baudry al comienzo de su disertación aunque, en el trascurso del debate posterior, matizó la cuestión. Si me hubieran hecho esta pregunta hace 12 años, cuando volví de mis tres años de experiencia en la Francia profunda, mi respuesta hubiera sido rotundamente afirmativa. Hoy, no estoy tan seguro. El omnipotente y centralizado estado francés no es lo que era y la potencia de la cultura francesa no puede depender solamente del estado. La conciencia social de que una industria cultural potente debe de poder acceder a los recursos de toda la sociedad, ha sido asumido por la mayoría de los franceses.   

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA 

El debate y la duda permanente también son señas de identidad de una sociedad viva. El muermo reinante producido por los PER culturales y otras migajas parecidas parecen tener los días contados. Esta semana retrataba la situación en El Cultural, Ignacio García May quien, con el título sugerente de “La Hipótesis” denunciaba la situación y el miedo paralizante que reina en el sector de las Artes Escénicas (enlace al artículo)

Mientras que un sector mayoritario de la sociedad española ha comenzado a poner en solfa el opaco sistema asistencial de la cultura y las artes, el estado español se enfrenta a una larga marcha de recortes y ajustes financieros. Va siendo hora de profundas reformas estructurales, no solo en la economía, también en las balbuceantes industrias culturales y, sobre todo, en la danza.

La Marianne

ALGUNOS DETALLES DEL ACTUAL "MODELO FRANCÉS":

"LES INTERMITTENS" 

Mientras que el estado español copió, durante la transición y la primera época de Felipe González, las estructuras más intervencionistas del modelo francés, se olvidó y se sigue olvidando de uno de los logros más relevantes de ese modelo; la protección social de los “intermittens” del espectáculo. Un seguro especial de desempleo, accidentes, pensión, etc. para los artistas, técnicos y autores que, debido a su profesión, trabajan intermitentemente.

El mecenazgo en Francia

Las cifras del mecenazgo en Francia publicadas por ADMICAL (Association pour le développement du mécénat industriel et comercial) para el año 2008:

•    2.500 millones de euros recaudados por mecenazgo.

•    El 16% de los contribuyentes franceses declaran como mecenas.

•    23% de las empresas de más de 20 empleados practican el mecenazgo, es decir, cerca de 30.000 empresas.

•    47% de las empresas donan cantidades solidarias.

•    63% del total es donado por empresas de más de 200 empleados.

•    64% del total proviene del sectro servicios.

•    73% de los mecenas son pequeñas empresas de entre 20 à 99 empleados.

•    54% de las empresas se benefician de deducciones fiscales por mecenazgo.





	  
      ACADT                   
                        ACADT


La Asociación Cultural Amigos de la Danza Tepsícore está inscrita en el RGA, grupo 1, sección 1, Número Nacional: 586287