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NOTICIAS

La callada por respuesta

Ya no esperamos el acuse de recibo y la respuesta de la ilustre concejala de cultura del Ayuntamiento de Madrid; Ilma. Sra. Doña Celia Mayer Duque, pues ha sido destituida por la Alcaldesa Exma. Sra. Doña Manuela Carmena. No obstante, nuestra carta abierta Registrada en la Oficina Central con el Nº de anotación: 2015/0813185 será reactivada.

ENLACE A LA CRÓNICA

Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.

ENLAZAR A OTRAS RESEÑAS

A LA ENÉSIMA BATALLA PERDIDA

¡POR UNA COMISIÓN INTERMINISTERIAL DE ARTES ESCÉNICAS!

LA ENÉSIMA BATALLA PERDIDA

17/03/2017

Pablo R. Barreno

Tras la escandalera desencadenada durante la presentación en rueda de prensa del renombrado como Centro Internacional de Artes Vivas de Madrid −por cierto, una curiosa traducción del francés que en español se evidencia aún más la tautología: “Le Centre des Arts Vivants” de Paris Bastille− por su flamante responsable Mateo Feijoo y la, hasta entonces, concejala del área de cultura Celia Mayer, la alcaldesa Manuela Carmena decidió anteayer destituir a Mayer y asumir dicha área.

Que el nombramiento de Feijoo no sería recibido por muchos con alharacas era obvio. No solo por la personalidad y trayectoria del elegido, también por las heridas sin cicatrizar tras el despótico despido de Juan Carlos Pérez de la Fuente y por la composición y fórmula ultrarrápida con que la comisión del concurso público decidió su sustituto. Fue en pocas horas de deliberación que la comisión de valoración «integrada por profesionales y expertos del tejido cultural local, nacional e internacional, de reconocido prestigio y trayectoria» formada por: Aurora de Andrés, periodista; Elena Ros, productora de compañías de circo; Juan Pablo Soler, gestor de los teatros Romea y Circo de Murcia; Chema Blanco, gestor del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla; las coreógrafas Claudia Faci y Àngels Margarit (recién nombrada directora del Mercat de les Flors de Barcelona) y Ruiz Ligero del sindicato Unión de Actores y Actrices, decidió el ganador del concurso sobre 32 candidaturas. Como puede deducirse, para los paladines de la “nueva política” los conflictos de intereses y la endogamia retroalimentada no están en su lista regeneracionista.

El pasado 6 de marzo, Mateo Feijoo presentó su proyecto ganador con el talante y la visión que demostró como director del Teatro de la Laboral, en la Ciudad de la Cultura de Gijón. Así, el renombrado como Centro Internacional de Artes Vivas será: «gran laboratorio de creación actual interdisciplinar». El problema es que la neolengua derivada del idioma español relativiza algunos conceptos tanto como absolutiza otros, en función de quién, cómo, para qué y porqué. Así, hay géneros escénicos que Feijoo no considera relevantes para su laboratorio, por lo que para demostrar preventivamente quién es el que manda, retiró los nombres de Max Aub y a Fernando Arrabal de las naves 10 y 11 del matadero. Sin dilación, presentó su programa ideológico a través de la programación. Por supuesto Feijoo prefiere a los creadores inconformistas, radicales y transgresores. Como fuente justificante de sus predilecciones, el flamante director apela a la autoridad de los marxistas freudianos de la Escuela de Frankfurt: Theodor Adorno y Max Horkheimer, reconocidos censuradores de la masificación e industrialización de la cultura. Me imagino que no se atrevió a mencionar a Gramsci o Laclau por resultar tan obvio como inoportuno. Por consiguiente, no hay trampa ni cartón, Feijoo declara que desdeña la cultura y el teatro de masas por considerarlos alienantes. Como suele ocurrir cuando alguien es señalado con bronca y repercusión mediática, Feijoo ha recibido el apoyo de sus camaradas y amigos abajo-firmantes de un manifiesto encabezado por personalidades como: Angels Margarit (Directora del Mercat de les Flors y coreógrafa, Premio Nacional de Danza), Carmen Werner (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), La Ribot (Artista, Premio Nacional de Danza y Medalla de oro de las Bellas Artes), Marcos Morau (Premio Nacional de Danza), María Muñoz y Pep Ramis (Premio Nacional de Danza y Premi Nacional de Catalunya), Mónica Runde (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), Mónica Valenciano (Coreógrafa, Premio nacional de Danza) etcétera. Los abajo-firmantes justifican su apoyo al proyecto de Mateo Feijoo por considerar que permite la continuidad y la convivencia de otras formas de creación en el contexto escénico madrileño. Además, subrayan la “pluralidad” y la “oportunidad” de incluir: «nuevos artistas, nuevas obras, nuevos mundos, nuevos espectadores».

Sin embargo, los artistas que no son tan nuevos, tan vanguardistas, tan rompedores, tan epatadores de burgueses, tan outsiders, tan experimentales, tan eclécticos, tan postmodernos y todo lo demás, se sienten ninguneados y protestan.

Para enfatizar su protesta y la difícil situación del sector, los artífices de la danza en España en general y en Madrid en particular, se suelen reunir en jornadas y mesas para manifestar el lento declive de oferta de espectáculos y el consiguiente descenso de trabajo e ingresos. Señalan, con razón, a los responsables políticos de sus desdichas al ser las administraciones del estado las principales contratantes de las artes escénicas. También se duelen de la merma constante de las escasas ayudas del estado y de la ineficiencia de los gestores culturales. Pero a pesar de estar cargados de razones para quejarse y pedir mejoras, insisten en denunciar los fallos administrativos y, sobre todo; la falta de una «auténtica política cultural». Creo necesario señalar que el adjetivo auténtico precisa una referencia de autoridad, bien sea en la tradición o en la experiencia. En ambos casos para la práctica de nuestras artes escénicas y sobre todo para la danza, ambos referentes son ilocalizables desde que el relativismo moral y conceptual se ha impuesto en España.

Distinto es asegurar que no existe una política cultural por parte del estado español. Existe y está a punto de cumplir 40 años. El artículo 44.1 de la Constitución Española declara: «los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho». Por otro lado, el 9.2 establece; «corresponde a los poderes públicos facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social». En consecuencia, el primer gobierno de Felipe González legisló la tutela del “Sistema Teatral Español” en 1985 desde el Ministerio de Cultura, mediante la fundación del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM). Si bien en 1985 el INAEM apenas era una superestructura, enseguida aparecieron y se multiplicaron por todas las administraciones del estado superestructuras similares que, generaron cuantiosas estructuras teatrales. Incalculables son el número de funcionarios, servidores públicos y empleados al servicio de estas instituciones. Así, España es campeona del mundo de teatros de titularidad pública que; por falta de programación o por una oferta de espectáculos exquisitos, suelen estar vacíos o derruyéndose como ocurre con el Teatro Madrid de La Vaguada.

Como sabemos bien, el estado español no es dirigido por ángeles, arcángeles y querubines, sino por políticos y funcionarios instalados en cuatro niveles administrativos que, entre otras funciones, tienen la potestad de dirigir la cultura. También es archisabido, pero no publicitado, que a pesar de la crisis fiscal que sufre y sufrirá nuestro endeudado estado, la suma de lo dedicado por las cuatro administraciones, no está en la cola de gasto en cultura por habitante de Europa sino de las primeras. Por el contrario, cuando se llega a las artes escénicas, el número de funciones y espectadores de teatro y sobre todo de danza, está en la cola y en constante descenso desde 2010. De estos datos y de la penuria que padecen la inmensa mayoría de los artistas y técnicos del sector, se debería deducir que el Sistema Teatral Español es ineficiente por despilfarrador y arbitrario. Mejor dicho, que el dinero del contribuyente se esfuma en gastos varios antes de llegar al acto teatral. Empero, la inmensa mayoría del sector profesional de las artes escénicas, incluido el de la danza, no admite esta evidencia.

Estoy convencido que el Centro de Artes Vivas de las Naves del Matadero de Mateo Feijoo será todo un éxito. Lo será seguramente por motivos loables y meritorios en lo artístico, pero, sobre todo, porque su experimento de laboratorio no precisa la ratificación del espectador. Que los espectadores sean muchos o pocos, las entradas se vendan o regalen no tiene importancia alguna porque la administración municipal que nos tutela, se ha encargado de no incentivar ordinarieces como que los contribuyentes que suministran los fondos de estos centros, acudan en masa al Centro de Artes Vivas de las Naves del Matadero, por mucho que en masa estén obligados a pagar los impuestos que permiten la existencia de este centro.

Como el sector de la danza que me ocupa y preocupa ni siquiera considera alternativas al sistema paternalista miserable actual, ni entiende que la crisis fiscal se agudizará aún más, ni tiene confianza alguna en la sociedad civil y hablar de mercado es mencionarles la bicha ideológica, el callejón sin salida de la tutela en la miseria está servido.

Hoy, en Madrid o en cualquier otro lugar de España, pintan oros para unos unos pocos y bastos para la mayoría, mientras dicen que volverán los liberales cuan torna la cigüeña al campanario. Contemplemos pues la enésima batalla perdida como antecedente de la cantada derrota de la dignidad de los libres, si es que para entonces queda alguno.

Al Ayuntamiento de Madrid no le interesan los teatros

21/02/2017

Teatro Madrid en mayo de 2014

El Confidencial informa que el ayuntamiento de Madrid bloquea las ayudas e inversiones presupuestadas para rehabilitar los teatros. No nos sorprende, sin embargo, consideramos que estas subvenciones a empresas privadas, estarían justificadas si antes el ayuntamiento hiciera sus deberes con respecto a NUESTRO patrimonio. Pero por los hechos, parece que esta administración municipal no tiene mucho interés por las artes escénicas por mucho que airee lo mucho que hará y nunca hace.

Desde que en el verano de 2015, pedimos formalmente y por los cauces debidos a la Concejala de Cultura una atención prioritaria a las artes escénicas que incluían la rehabilitación del Teatro Madrid, petición que la concejala ni se molestó en dar acuse de recibo, diferentes comunicados del Ayuntamiento madrileño han anunciado la próxima rehabilitación de este teatro. En 2016 anunciaron que empezarían las obras en breve. En los presupuestos para el 2017 aparece en el anexo de inversiones –sección 098- la cifra de 568.000 euros para la rehabilitación de las oficinas del Teatro de Madrid. En la zona correspondiente al distrito de Fuencarral-El Pardo se sigue anunciando que en el futuro se prepararan estudios para la rehabilitación de este teatro. Teniendo en cuenta la desastrosa situación del teatro, prácticamente en ruina,es evidente que iniciar la rehabilitación por las oficinas es como empezar una casa por el tejado.

Mientras tanto, las cuentas de la empresa municipal Madrid Destino en 2016 revelan que la empresa pública redujo en más de 500.000 euros sus ingresos por encomiendas del Ayuntamiento de Madrid y también perdió 300.000 euros en patrocinios. El importe neto de la cifra de negocios de Madrid Destino cayó en más de 300.000 euros.

Fernando Benzo sustituye a J.M. Lasalle como secretario de Estado de Cultura

19/11/2016

El Consejo de Ministros ha nombrado a Fernando Benzo Sáinz, actual subsecretario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, como nuevo secretario de Estado de Cultura en sustitución de José María Lasalle. Benzo (Madrid, 1965) es licenciado en Derecho y miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Como funcionario ha sido consejero de cooperación judicial internacional, ocupó diversos cargos en el Ministerio del Interior entre 1996 y 2001, director gerente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. En 2011 fue nombrado subsecretario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y desde entonces ha formado parte del patronato de varias instituciones, como el Teatro Real, el Museo Thyssen, la Biblioteca Nacional de España o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), entre otras.

El nuevo nombramiento, ha sido acompañado por la promesa del Ministro de Educación, Cultura y Deporte; Íñigo Méndez de Vigo, de reducir el IVA actual para los espectáculos teatrales al 10%.

Benzo Sáinz no lo tiene fácil, sobre todo en lo concerniente a las Artes Escénicas tan desdeñadas por su antecesor. Desde aquí le deseamos éxito a su gestión pues supondrá mejorar el estado catatónico actual de las artes escénicas en España.

There's No Business Like Show Business

O ¡la ocasión la pintan calva para mejorar!

Ir a la petición para una Comisión Interministerial de Artes Escénicas

P. R. Barreno. Madrid, 10 de octubre de 2016.

VER NOTA POSTERIOR A LA FORMACIÓN DEL GOBIERNO EL 03/11/2016.

¡POR UNA COMISIÓN INTERMINISTERIAL DE ARTES ESCÉNICAS!

A estas alturas de la vida, pocas cosas me parecen casuales cuando conciernen a los medios de comunicación. Es la sensación que me produce la inusitada avalancha de noticias sobre las condiciones de los profesionales dedicados a un sector, cuya atención mediática apenas toca la sección de espectáculos con algunas anécdotas livianas, mayoritariamente colaterales, y escasas críticas. Pero aunque no comparto la sentencia que asegura que lo perfecto es enemigo de lo bueno, espero que la ocasión la pinten calva y las noticias y reseñas recientemente publicadas sean útiles para mejorar el catatónico estado de las artes escénicas en España.

El alud de noticias sobre la situación actual parece que lo ha desencadenado el estudio publicado por la Fundación AISGE el 29 de septiembre pasado titulado: “Estudio y Diagnóstico sobre la situación sociolaboral de actores y bailarines en España” del que se hizo eco el artículo publicado en El País el pasado 26 de septiembre firmado por Gregorio Belinchón con el título: «La mitad de los actores con empleo cobra menos de 3.000 euros al año» seguido de los subtítulos: «Un 48% de los intérpretes no encuentra trabajo en el sector» y «Solo el 8% vive de su profesión» que resume, por un lado el realizado por la Fundación AISGE y por otro “El Estatuto del Artista” propuesto por La Unión de Actores.

Por otro lado, en El Cultural de esta semana, Elna Matamoros firma un artículo con título inequívoco: “La danza española triunfa... fuera” donde recoge varios testimonios de bailarines españoles que han logrado el reconocimiento profesional gracias a la emigración.

Otros medios importantes han publicado reseñas sobre el lamentable estado de la situación, sin embargo, el que más me ha llamado la atención es el publicado el pasado domingo 9 de octubre por el diario ABC, con el título: “El mundo de la cultura clama por un ministerio propio” que en el formato de papel ocupa cuatro páginas completas donde, para apoyar la rotundidad del título, cuarenta personalidades de la cultura dan su opinión al respecto. Como esperable, de las cuarenta personas encuestadas, solo el director del Museo del Prado; Miguel Zugaza y el Director General en Fundación del Gran Teatro del Liceu; Roger Guasch Soler, relativizan la imperiosa necesidad del ministerio, mientras que Jesús Cimarro señala la ineficiencia experimentada con la unión de Cultura y Educación en un mismo ministerio. La nota equidistante impuesta por la corrección política en Cataluña, la expone el Director del Mercat de les Flors; Francesc Casadesús con la siguiente cavilación: «La cultura tiene que ser invitada a la mesa de los grandes debates y las decisiones públicas que nos afectan porque nos ayuda a desarrollar el pensamiento crítico». D. Francesc podría haber concluido con: manzanas traigo y probablemente le habríamos entendido mejor.

Permítanme recordarles que esta Asociación invitó en noviembre de 2011, es decir, cuando la crisis estaba cayendo a plomo sobre los españoles, al sector y a las administraciones del estado a estudiar y debatir sobre los graves problemas de las AAEE y de sus artífices cuando, sin medios económicos pero con buena voluntad, realizó un estudio comparativo con una propuesta de Ley para las Artes Escénicas. Algo ha llovido desde entonces y a pesar del desdén o la frialdad de la acogida por parte del sector y las administraciones públicas por entonces, mucho ha sido nuestro regocijo cuando, poco a poco, hemos ido comprobando la asunción de una parte considerable de nuestras propuestas por parte del sector e incluso de algunos partidos políticos. Sin embargo, ante el galimatías estructural público de consecuencias letales por la total dependencia del frágil tejido empresarial privado minifundista y descapitalizado, tanto en contratación como en incentivación, parece sensato que; además de avanzar en la consecución de las propuestas consensuadas como una la ley de artes escénicas transparente y eficaz, aprovechar el previsible gobierno minoritario necesitado de consensos, para promover la fundación de una Comisión Interministerial de Artes Escénicas, como órgano de coordinación para la investigación y estudios interdisciplinares técnicos, con la misión de armonizar e integrar la labor del estado español dentro de un Plan Nacional de Desarrollo de las Artes Escénicas, ajustado a los parámetros desarrollados por la UE para las Industrias Creativas.

Para aquellos que tuerzan el gesto por considerar que de llevarse a cabo la propuesta anterior, solo embrollarían o incluso retardarían las urgentes medidas ya consensuadas con los partidos políticos –admitiendo que entre el dicho y el hecho no hubiera un milímetro de distancia- alego que sin una desburocratización radical y una centralización de los recursos disponibles poco se avanzará. Para que se me entienda mejor lo que quiero decir, acudo a un cálculo elemental que demuestra que el principal problema no es la cantidad del erario dedicado a la cultura. Si ese fuera el quid de la cuestión, hoy estaríamos mejor que Alemania que con sus 82 millones de habitantes destinó el pasado ejercicio un total de 9.500 millones de euros a la cultura, mientras que España con 45 millones dedicó 5.700 millones de euros. Es decir, 116 euros por habitante dedicados por Alemania con una renta per cápita de: 37.100 euros, mientras que España dedicó 136 euros por habitante con una renta per cápita de: 23.200 euros.

TAREAS URGENTES DE UNA COMISIÓN INTERMINISTERIAL DE ARTES ESCÉNICAS

Una vez formado el nuevo gobierno central de España el pasado 3 de marzo, tras diez meses de interinidad, deberíamos informar a quienes corresponda y les importe sacar del atolladero actual a las artes escénicas, acerca de los urgentes trabajos que una Comisión Interministerial para las artes escénicas debería abordar. Obviamente, es una sugerencia al tiempo que un por si acaso al probable despiste o indecencia que pretendiera o pretendiese que todo está bien y, por tanto; a cuento de qué viene pedir semejante Comisión con lo agustito que estamos dejando todo como está.

Sin meterme en camisa de once varas, parece imprescindible que la futura Comisión Interministerial de Artes Escénicas esté presidida por la Vicepresidenta del Gobierno, vicepresidida por el el Ministro de Educación –ya que no hay ministerio de cultura- coordinada por el Secretario/a de Estado de Cultura y la correspondiente participación del INAEM. Además, incluiría un Consejo Asesor representativo de cada una de las artes escénicas.

Las funciones de la Comisión Interministerial de Artes Escénicas serían:

I. Programación y coordinación de todas las actividades relativas a las artes escénicas dependientes de los distintos ministerios y organismos públicos españoles.

II. Elaboración y evaluación de un Plan Nacional para el Desarrollo de las Artes Escénicas.

III. Seguimiento, coordinación y control de los programas de incentivación y desarrollo de las Comunidades Autónomas y Municipios.

Tareas urgentes:

1) Evaluación de las estructuras, retornos e indicadores de rendimiento de los teatros públicos, tanto los de centralidad como los de proximidad.

2) Evaluación de las estructuras, retornos e indicadores de rendimiento del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música.

3) Evaluación de las estructuras, retornos e indicadores de rendimiento de las ayudas públicas.

4) Evaluación de estímulos para el incremento la participación de la sociedad civil en el desarrollo de las artes escénicas a través del patrocinio, mecenazgo y otros medios, incluyendo el desarrollar incentivos fiscales adecuados, desde el principio de la pertenencia de las artes escénicas al resto de las industrias creativas.

5) Dentro del plan Nacional para el Desarrollo de las Artes Escénicas planificar la urgente introducción de asignaturas específicas; música, teatro o danza, en la educación primaria y secundaria.

Son solo unas pinceladas de lo mucho por hacer.

Ir a la petición para una Comisión Interministerial de Artes Escénicas

"Paquita" Variación por Ekaterina Kondaurova

Carta abierta de la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore a:

Celia Mayer Duque, Concejala Delegada del Área de Gobierno de Cultura y Deportes de la Villa de Madrid

Ilustrísima Concejala:

El motivo de esta carta es hacerle algunas consideraciones sobre un sector de la cultura y las artes que padece en España y, en consecuencia, también en Madrid, incomprensiones y falta de reconocimiento por parte de las administraciones públicas, cuyas secuelas se evidencian en falta de oportunidades laborales, depresión y baja autoestima de sus artífices junto con la pérdida de aficionados y público. Nos estamos refiriendo a la Danza.

Le aclaramos de antemano que no pretendemos apelar en esta carta a los artículos 29 y 44.1 de la Constitución Española ni a la Ley Orgánica 4/2001, por entender que los conoce y, sobre todo, porque lejos de reclamar, nos atenemos al programa de Ahora Madrid que dice «garantizar la participación plena y equitativa» de los ciudadanos. Comprenderá, por tanto, que el verbo tutelar empleado en el mencionado 44.1 de la Constitución, nos provoque desazón. Incluso por lo leído en el programa electoral de su organización y escuchado a sus líderes, tenemos la impresión que Usted tampoco debe estar de acuerdo con que el estado tutele nuestra cultura. Al menos es lo que deducimos del capítulo 3.4.2. de su programa electoral: «Democratización de la cultura. Crear una Concejalía de Cultura, independiente de otras áreas, como turismo y deportes, y dotada de un presupuesto suficiente, y adaptar los órganos de gobierno de las artes existentes a una gestión transparente y democrática». Página 34 del programa municipal

Por supuesto, tampoco está en nuestro ánimo reprocharle que la concejalía que dirige siga aunando cultura y deportes, al fin y al cabo, la multiplicación de negociados no garantiza mayor eficacia. El asunto principal que impulsa esta misiva es llamar su atención sobre las barreras que impiden el florecimiento profesional del arte de danzar en España, aunque centrándonos en las trabas que concurren en Madrid.

Podríamos extendernos intentando exponer, mediante los típicos catalizadores, singularidades y reconfiguraciones, las potencias del arte de la danza para estimular el pensamiento creativo y crítico de artífices y ciudadanos, además de sus demostrados atributos pedagógicos y terapéuticos. Incluso nos apetecería evocar las diversas reivindicaciones de los artífices de la danza, sus distintas opiniones sobre la función del arte y el artista, la dialéctica entre diferenciación o tradición académica, cuya consecuencia no es solo el eclecticismo estilístico sino también la necesidad de medios y espacios específicos que abarcan desde el arte de calle, a las salas y teatros con medios, versatilidad y aforos adecuados a sus propuestas y a sus espectadores.

Sin embargo, por mor integrador preferimos señalar que por conocimiento directo o por sus manifestaciones, la inmensa mayoría de bailarines y coreógrafos quieren profesionalizar su vocación igual que el médico, el arquitecto o el cineasta. Esta justa aspiración es asumida con vehemencia por los artífices de la danza cualquiera que sea su ideología o estilo de vida. Por desgracia, distinguida Concejala, los datos e informes sectoriales demuestran, desde tiempo inmemorial pero mucho más durante el último lustro, que cada día son menos los profesionales de la danza residentes en Madrid que encuentran en las artes escénicas su medio de vida. De hecho, el número de bailarines que viven en situación de riesgo vital y tienen que, por ello, abandonar su vocación es muy superior a los que logran profesionalizarse.

De ser cierto el aserto que asegura que es la existencia social de la persona quien determina su conciencia, la conciencia emanada del trabajo alienado o el paro que sufren la mayoría de los artífices de la danza en España, al no poder expresarse y comunicar su arte a la sociedad, quien seguramente mejor lo expresa es César Vallejo en su poema «Parado en una Piedra».

Como sabe, el hecho teatral solo es posible cuando artistas: actores, músicos, cantantes o bailarines, realizan la ceremonia de la representación de una obra frente al público, en el correspondiente espacio simbólico establecido por la sociedad. Aunque una función de danza puede realizarse en cualquier espacio público, las características técnicas, los requerimientos físicos del arte de danzar y la prevención de riegos de lesiones de los bailarines, precisan los suelos y escenarios adecuados que, en general, proporciona el teatro.

En Madrid, desde antes de la crisis económica, el cierre de teatros públicos y privados es continuo y sin visos de frenado. Si bien es cierto que como consecuencia de la crisis se han establecido micro-salas de teatro, donde la sombra de la precariedad y el amateurismo es evidente, dichas salas y otros centros culturales surgidos desde diversas visiones sociales, suelen ser inadecuados para la danza profesional por carecer de espacio escénico suficiente y los mencionados requerimientos técnicos.

Desde principios de siglo hasta hoy, se han cerrado en Madrid 14 teatros históricos y muchas salas más de uso polivalente con espacios escénicos suficientes para representar obras de danza o ballet. La proporción del desastre es tal que no son pocos los madrileños que designan a Madrid como el cementerio de teatros.

La causa de los primeros cierres fue achacada a la vetustez, por lo que se divulgó que serían rehabilitados. Sin embargo, solo el Teatro de la Comedia propiedad del INAEM, tras 13 años cerrado, parece que reabrirá el próximo otoño. La mayoría fueron transformados en tiendas, discotecas o gimnasios, mientras que el resto permanecen cerrados a cal y canto hasta que sean declarados en estado ruinoso, para luego demolerlos y construir en su lugar shopping malls.

Esta triste realidad es aún más hiriente cuando se comprueba que los teatros de titularidad pública cerrados siguen la misma senda de elefantes. Si el cierre del Teatro Albéniz en 2009 fue escandaloso, desde nuestro punto de vista lo es más el del Teatro de Madrid, prácticamente el único en Madrid dedicado a la danza, propiedad del Ayuntamiento madrileño, inaugurado en 1992, cerrado en 2011 por evidente deterioro de sus instalaciones y hoy en alarmante proceso de ruina.

Aunque la Comunidad de Madrid justificó el cierre del Albéniz apelando a la inauguración de los Teatros del Canal y el Ayuntamiento hizo otro tanto respecto al Teatro de Madrid con la inauguración del Matadero, la realidad y los datos, por ejemplo; los anuarios de la SGAE, muestran que el coctel infernal conformado por el cierre de teatros, la reducción de la inversión pública, la crisis y la subida del IVA, ha producido que la oferta de espectáculos de danza haya sufrido en Madrid una caída abismal en todos sus géneros. Desastrosa en el ballet clásico y el flamenco y escalofriante para la danza contemporánea y la danza clásica española.

Con razón, nos puede responder que Usted no es responsable de esta situación e incluso que las políticas del Consistorio, por limitadas, solo lo son parcialmente. Sin embargo, entendemos que desde hace unas semanas sus decisiones primero y las decisiones que tome el equipo de gobierno del Ayuntamiento de la Villa de Madrid al que pertenece, pueden mejorar o empeorar esta lamentable situación.

También puede Usted alegar que los recursos de su área son escasos y las necesidades muchas, seguramente, pero también es cierto que las prioridades deben justificarse por la justeza de las necesidades y no, como Ustedes bien denuncian en su programa, por las políticas clientelares. Así, tras repasar el presupuesto vigente de su área y compararlo con el de los correspondientes de otras ciudades y capitales europeas, debemos indicarle que el suyo no es, ni mucho menos, de los peores.

LAS CÁTEDRAS EN LAS ENSEÑANZAS SUPERIORES DE DANZA

Rosario Rodríguez Lloréns. 21/07/2015.

El grado superior de danza, nacido bajo el amparo de la LOGSE en 1990, lleva arrastrando un grave problema desde el mismo momento en el que se instauró a principios de este siglo XXI en el que nos encontramos. Este problema no es otro que la indeterminación en cuanto a su consideración de estudios superiores. En otras ocasiones se ha tratado en este mismo foro diferentes temas relacionados con esta indeterminación como podrían ser la batalla librada y perdida acerca de la denominación de las titulaciones: Grado sí, Grado no; o la equivalencia a todos los efectos de estas enseñanzas a los estudios universitarios, pero sin ser universitarios. De lo que hoy queremos hablar es de cómo afecta este estar en tierra de nadie al estatus del profesorado de los Conservatorios Superiores de Danza que, por lo demás, es idéntico al de los Conservatorios Superiores de Música.

Tras quince años largos desde que se implantaran estos estudios, el profesorado de los centros sigue en su gran mayoría sufriendo una inestabilidad laboral inexplicable. Primero la LOGSE y después las siguientes leyes de educación LOE y LOMCE, establecieron dos vías de acceso a los puestos docentes de los centros superiores artísticos: el concurso-oposición libre y el concurso de méritos para los profesores de Conservatorios Profesionales, funcionarios de carrera con una experiencia mínima de ocho años. Estos últimos debían asimismo “acreditar la formación y capacidad de tutela en las investigaciones propias de las Enseñanzas Artísticas”, según reza el artículo 39.1 del Real Decreto 276/2007, de 23 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de ingreso, accesos y adquisición de nuevas especialidades en los cuerpos docentes a que se refiere la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

A fecha de hoy, no se ha convocado en ninguna de las Comunidades Autónomas proceso de oposición libre alguno, siendo el motivo principal de que esto haya sido así la ausencia de Temarios Oficiales publicados para poder realizar las oposiciones. Los sucesivos responsables del Ministerio de Educación, que se han sucedido desde el año 1990, o bien no han encontrado el modo de redactar dichos Temarios, o bien no le han concedido ni la más mínima importancia a este asunto. Como consecuencia, el altísimo porcentaje de profesorado interino de los Conservatorios Superiores que es el que, sin duda, ha desarrollado estos estudios desde su despegue, sigue a la espera de poder opositar, aunque ya casi desde la desesperanza.

En cuanto al concurso de méritos, tres son las Comunidades Autónomas que han iniciado este proceso, todas ellas en el último año: Asturias, Andalucía y la Comunitat Valenciana. Sólo en esta última se han ofertado plazas de danza, en las otras dos la convocatoria se ha planteado sólo para plazas de música. Todas ellas han levantado protestas de lo más variadas en los diferentes colectivos afectados, que han llevado incluso a paralizar los procesos iniciados:

    - El alumnado de los centros superiores se opone a que les den clase los profesores de los Conservatorios Profesionales, en parte porque opinan que su experiencia laboral es ajena al nivel superior, y en parte porque preferirían que el profesorado pasara por una prueba práctica de ejecución virtuosa, y no sólo acreditara méritos, máxime cuando los méritos artísticos están infravalorados en estas convocatorias de acceso.

    - El profesorado interino de los Conservatorios Superiores ve cómo sus posibilidades de consolidar una puesto de trabajo se esfuman al no haberse convocado simultáneamente oposiciones libres.

    - Por último, son muchos los profesionales y los propios profesores de los Conservatorios Profesionales que están en contra de que se les exija como requisito para optar al acceso una titulación de Doctorado o, en su defecto, la de Máster o DEA, para poder acreditar el requisito de capacidad y tutela investigadora, citado anteriormente en este texto.

Como en cualquier situación conflictiva, es posible que algo de razón tengan todos y cada uno de los interesados, aunque, posiblemente, nada de esto estaría pasando si las cosas se hubieran hecho de otro modo desde el principio. Volviendo a enlazar con la afirmación inicial, este problema tiene su origen en la indeterminación. Si los estudios superiores artísticos estuvieran integrados en la universidad, marco idóneo, natural e innegable de la educación superior, a nadie se le ocurriría pensar que un profesor de Conservatorio Profesional, tras ocho o más años de experiencia docente en este nivel medio, iba a tener la posibilidad real de pasar a ser catedrático en un Conservatorio Superior, pues sería como poder pasar directamente de ser profesor de instituto a catedrático universitario. En este sentido, lo que urge es la creación del Cuerpo de Catedráticos de Enseñanzas Artísticas Profesionales, pues es una aspiración lógica y deseable el querer ascender en el escalafón, pero del mismo nivel educativo, no del siguiente.

Si las enseñanzas superiores artísticas fueran universitarias tampoco debería disgustar a nadie que se le exigiera la titulación de Doctorado, pues de todos es sabido que la investigación es el eje principal de la universidad. Por otra parte, se podría alcanzar el Doctorado en Danza o en Música, lo cual es muy difícil en la actualidad. Y, por último, tampoco los alumnos de los centros superiores estarían reivindicando la exigencia de que sus futuros profesores tuvieran que demostrar su virtuosismo, ya que los procesos selectivos universitarios priman la excelencia en otro tipo de capacidades docentes y de investigación, junto con el currículum en el que, por supuesto, se exigiría la formación y valía artística pertinente. Sería como exigir que un profesor tuviera que obtener su plaza en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte compitiendo en una carrera de salto de vallas, por ejemplo.

La equivocación de partida, ya desde la LOGSE, fue entender el Grado Superior como una continuación del Grado Profesional, y situarlo en la misma Ley de Educación que rige la enseñanza primaria y secundaria. Numerosas voces han reclamado y reclaman la adscripción universitaria de los centros superiores artísticos, entre ellas esta Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsicore junto a la Plataforma por la Integración Universitaria de las EEAASS a la que apoya, porque, aunque parezca increíble, llevamos ya veinticinco años ¡Indeterminados!

A: SOBRE LA “FUTURA” LEY DE MECENAZGO


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“Una Ley de Artes Escénicas”

Es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.
 El contenido de la obra se divide en dos grandes bloques que llevan los títulos Antecedentes y Propuesta de Texto Normativo: Ley de Artes Escénicas.

Ambos bloques, pese a ser muy diferentes entre sí, están íntimamente relacionados. Mientras el primero se divide en diversos apartados que tratan sobre temas relevantes acerca de la problemática del sector, el segundo contiene la Propuesta de Ley de Artes Escénicas que da título a la obra.


Estudios Musicales del Clasicismo

Editorial Arpegio ha publicado el volumen I de Estudios Musicales del Clasicismo, con un artículo de María José Ruiz Mayordomo y Aurelia Pessarrodona titulado "Aproximación 'corporal' al pensamiento coréutico-musical de Luigi Boccherini a partir del célebre minueto".


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Suelos de danza y riesgos laborales

Mejorar la salud de los bailarines, su rendimiento y evitar lesiones mediante la investigación y desarrollo de métodos preventivos y curativos basados en las evidencias de la ciencia médica. 

El logro de estos objetivos será un avance significativo para el Arte de la danza en España en todos sus aspectos; los que afectan profundamente la vida de los bailarines, la disminución de bajas de accidentes, la consecuente reducción de los costes de seguros, la mejora de la eficiencia de las compañías de danza y el desarrollo del sector en general



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