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Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.





El modelo español de financiación de las artes y la cultura en el contexto europeo

La Fundación Alternativas y la Fundación SGAE presentaron el 26 de marzo el estudio ‘El modelo español de financiación de las artes y la cultura en el contexto europeo’, dirigido por Juan Arturo Rubio, director del departamento de Artes Escénicas de la Universidad Nebrija, y Joaquim Rius, de la Universitat de València. El estudio analiza las diferentes posibilidades que ofrece la situación actual en España y en el resto de Europa para un adecuado desarrollo cultural en los próximos años.

El diagnóstico de los autores del estudio es inequívoco: «la política cultural necesita un cambio estructural y adolece de creatividad y emprendimiento. Los datos confirman que tras 30 años de política cultural, se percibe un descenso en la consumo y en las prácticas culturales».

Es reseñable cierto desorden metodológico y algunos juicios emitidos sobre modelos que solo se analizan del lado de la financiación privada y, sobre todo, muletillas ideológicas como: «Asimismo, debemos ser conscientes de que el mecenazgo y otras formas de financiación pueden ser utilizados como una “salida neoliberal”» (página 74). No obstante, celebramos que, por fin, al distinguir coyuntura de estructura, se lleguen a conclusiones que insinúan cambios estructurales.

ENLACE AL INFORME COMPLETO


ENTRE REFORMAS Y CONTRAREFORMAS

      Desde Nebrija hasta las Leyes Sinde-Wert y Lassalle

P. R. Barreno - 23 de febrero de 2014

Quizá la paradoja por excelencia de este tiempo y lugar, se nos empañe por cotidiana porque, convivir con el eslogan divulgado del uno al otro confín del espectro: «sanidad y educación pública y gratuita» junto con: «hay que convencer a la gente de que la cultura no es gratis» puede producir más de un cortocircuito neuronal. Resulta bastante chusco acusar a la “gente” de simple, por creer que la cultura y el arte pueden ser gratis mientras que, al mismo tiempo y con los mismos medios, se reclaman derechos igualitarios de acceso a la cultura o se denuncian por abusivas las patentes industriales, farmacéuticas o agroalimentarias de la multinacionales. ¡Formidable monumento a la antinomia cínica!

      Un sucinto repaso sobre la propiedad intelectual

Sabemos que durante el Renacimiento, las repúblicas italianas (sobre todo Venecia) y algunos monarcas inteligentes, concedieron “patentes” (cartas abiertas o literae patentes) para explotar de forma exclusiva y por un periodo de tiempo, obras y descubrimientos de sus artistas, sabios y artesanos. Con el comienzo de la revolución industrial germina en Gran Bretaña la primera ley antimonopolios, primer hito legislativo que inaugura la transición de la economía feudal a la capitalista.

Sin embargo, ya durante el renacimiento, los adalides del llamado derecho natural, que en España lo personaliza el humanista Antonio de Nebrija, entendían que la autoría es intemporal e intransferible, mientras que los utilitaristas propugnaban un derecho temporal como estrategia para incentivar la creación artística y científica. El caso es que el litigio entre ambos argumentos sigue tan vivo como el resto de los derechos de propiedad, aunque las urgencias producidas por el desarrollo de la conocida como sociedad de la información, ha sobrepasado el mero debate ontológico. En cualquier caso, lo que parece evidente es que el principio de que «las ideas y los hechos nunca podían ser propiedad de nadie» ha sido ampliamente alterado

Con el Estatuto de la Reina Ana de 1710 vence el pragmatismo del “common law”, consagrando unos derechos temporales como instrumento de incentivación del aprendizaje y la creatividad. Al registrar su obra «Six Pence shall be Paid, and no more», el estado británico reconoce, premia y protege contra el plagio al autor, al tiempo que estimula su genio individual, otorgándole un periodo exclusivo de obtención de beneficios derivados de su obra de 14 años, prorrogable por otros 14 años si el autor aún se encontraba con vida. Con la conclusión de este periodo, la obra pasaba al dominio público como bien de la sociedad.

Las sucesivas leyes y convenios internacionales aprobados en los últimos tres siglos, máxime el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas de 1886, cuya última revisión data de 1979, junto con el Tratado de la OMPI de 1996 y siguientes, han ido incrementado el tiempo de protección exclusiva de la obra exponencialmente. Así, la Directiva 2006/116/EC para la protección del derecho de autor y de determinados derechos afines, estipula que los derechos de autor sobre obras literarias y artísticas a que se refiere el artículo 2 del Convenio de Berna, se extenderán durante la vida del autor y setenta años después de su muerte, independientemente de la fecha en la que la obra haya sido lícitamente hecha accesible al público.

Entre los requisitos exigidos a España para ingresar en la CEE, se incluyó la adaptación de su legislación a las normas europeas sobre la propiedad intelectual, entre otros, la eliminación del monopolio sobre la gestión colectiva de los derechos de remuneración que la SGAE disfrutaba desde 1941. A la Ley de propiedad intelectual de 1987 que reduce el periodo hereditario pero amplia los derechos morales del autor, le siguieron, entre otras, la Ley 22/1987 del canon por copia privada (última modificación RD-ley 20/2011) al que le siguen detrás de cada salto tecnológico su correspondiente disposición: Ley 20/1992 programas de ordenador 16/1993, 43/1994, Ley 27/1995 de incorporación al Derecho español de la Directiva 93/98/CEE, RD 1228/2005 regula la Comisión intersectorial contra actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual, Ley 23/2006, que modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual 1/1996 y Ley 1450/2011 que modifica el protocolo de actos y contratos de trasferencia total o parcial de derechos de autor y conexos, modificación de la compensación equitativa por copia privada 1/2012.

La Ley vigente de la Propiedad Intelectual en España (LPI 1/1996 y 23/2006) afín a las vigentes en la mayoría de los países europeos, especifica que «los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento». Por otro lado, los derechos de explotación reconocidos a los artistas intérpretes o ejecutantes, por la fijación de sus obras, tiene una duración de cincuenta años. Asimismo, la ley reconoce amplios derechos morales a los autores, mientras que a los intérpretes y ejecutantes se les reconoce el derecho de autorizar la comunicación pública de su actuación, el reconocimiento de su nombre y la posibilidad de «oponerse a toda deformación, modificación, mutilación o cualquier atentado sobre su actuación que lesione su prestigio o reputación».

Por otro lado, el presidente norteamericano B. Clinton firmó en 1998, The Copyright Term Extension Act, más conocido como “Sonny Bono Copyright Term Extension Act” y mucho más con el expresivo título “Mickey Mouse Protection Act”. Con esta ley se extendieron, con carácter retroactivo, los derechos patrimoniales de autor durante la vida del autor más 70 años y para obras pertenecientes a corporaciones “corporate authorship” durante 120 años tras la creación o 95 años tras la publicación, independientemente de la anterioridad del punto final creativo. De esta suerte, los derechos de obras que ya pertenecían al dominio público como "Lo que el viento se llevó" o "Rhapsody in Blue," recuperaron derechos por un periodo de 20 años. El mismo resultado lo obtuvo la Disney por sus “adaptaciones” cinematográficas de una parte del acervo cultural europeo de cuentos populares, o de obras literarias que, al ser de dominio público, no pagaron un céntimo por ellas: Peter Pan, La Bella Durmiente, Cenicienta, Alicia, Blancanieves, etc.

Si el argumento primigenio se basa en que la duración limitada del derecho de autor permite el equilibrio entre el interés que la sociedad tiene en promover la creación intelectual y el derecho del autor a explotar su obra durante un periodo de tiempo, es evidente que la extensión del periodo de explotación desequilibra el “pacto social”, en consecuencia, a más tiempo de restricción más coste social. Así, casi sin querer, surge la pregunta: ¿Con estas extensiones de derechos se incentiva a los creadores muertos o a las personas o empresas que heredaron o adquirieron esos derechos? Algunos datos pueden darnos la clave:
ENLACE A: Why does Amazon have more books from the 1880s than the 1980s?

Siguiendo el hilo desde las Américas, se puede entender la beligerancia de unos y la incesante actividad legislativa de los últimos años de otros, respecto a “los derechos de autor en la sociedad de la información”. Les propongo echar un vistazo a los informes anuales de la IIPA Special 301 (Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual) el potente lobby norteamericano de sus “industrias culturales” que junto a los nacionales integrados en Ibercrea pesan lo suyo. Así, desde la “disposición final segunda” de la Ley de Economía Sostenible conocida como Ley Sinde, hasta las siguientes reformas sobre el mismo tema conocidas como Wert y Lassalle, es evidente que sus reprimendas y recomendaciones son tenidas en cuenta por nuestros legisladores.
Enlace a la lista IIPA 2013
Enlace al estudio sobre España de la lista IIPA 2013


      No solo de pan vive el autor ni el artista ni el arte

Con la extensión de derechos patrimoniales se cuelan de rondón todo tipo de restauraciones y las llamadas “obras derivadas” que engloba traducciones, adaptaciones, revisiones, actualizaciones, anotaciones, compendios, resúmenes, extractos, arreglos musicales y cualesquier transformación de obras literarias, artísticas o científicas. El coladero es un todo vale esperpéntico que alguna vez repercute en los medios cuando algún ingenuo aficionado de la lírica se le ocurre hacer una representación de “La Bohème” con sus amigos y se entera que tendrá que pagar derechos de autor a la editora de la partitura, a pesar de que Giacomo Puccini falleció en 1924. Parecida sensación tendría el Alcalde de Zalamea de la Serena cuando le exigieron el pago de los derechos de autor por la representación de un grupo de aficionados del pueblo de la obra “El Alcalde de Zalamea” a pesar de que Calderón de la Barca falleció en 1681. No son situaciones excepcionales, se trata de una pauta que siguen la mayoría de las ediciones de partituras operísticas centenarias, “ediciones críticas”, versiones escénicas y coreográficas que conocemos como obras clásicas. Esta realidad es sentida por amplios sectores de la sociedad como una usurpación de obras de dominio público, constituyendo perjuicio a terceros.

Otro perjuicio solapado provocado por la cultura maximalista de derechos para unos, se evidencia notablemente en las artes escénicas. Su peculiaridad efímera y la necesaria implicación en la representación teatral de diversas artes y artesanías muestra que, de hecho, todas las obras de las artes escénicas se realizan gracias a la colaboración y aportaciones de escenógrafos, figurinistas, iluminadores, tramoyistas, directores de escena, actores, bailarines, etc. Sin embargo, aunque las legislaciones de PI vigentes contemplan la autoría en colaboración, tanto las costumbres como las matizaciones de los sujetos y condicionantes como los derechos de los asalariados, los contratos de edición, los de representación teatral y ejecución musical junto con el acotamiento y definición de los artistas intérpretes o ejecutantes, impiden en la práctica que las aportaciones al proceso creativo de estos artistas sean reconocidas.

Aunque algunos dramaturgos, libretistas y coreógrafos reconocen las aportaciones de actores, cantantes y bailarines a sus obras, rara vez estos son reconocidos como coautores. Lo preocupante de esta realidad, no es tanto la pérdida de unos derechos patrimoniales sino la preponderancia de unos derechos del “autor” sobre los derechos patrimoniales y morales de otros. Al fin y al cabo, las artes escénicas existen solo cuando los intérpretes y artífices las representan en la escena.

Sin el desdén de muchos no es posible el arraigo de la discriminación, pero cuando al desaire se suma el privilegio, la realidad suele resultar obscena. Es lo que sucede a menudo con obras artísticas producidas con recursos públicos o empresas que reciben subvenciones. Si la mayoría de los países limitan los derechos de autor de los subalternos y funcionarios del estado, parecería lógico que también se limitaran una parte de esos derechos a favor del dominio público de las obras producidas y financiadas por el erario. Esta lógica que se aplica para unos no se hace para otros. Un ejemplo bochornoso al respecto fue la prohibición del coreógrafo Juan Ignacio Duato de bailar sus obras a la Compañía Nacional de Danza, a pesar de que fue dicha Compañía pública (financiada con los Presupuestos Generales del Estado español) quien produjo sus coreografías. Para mayor befa, Juan Ignacio Duato cedió sus derechos a la compañía privada rusa propietaria del Teatro Mijáilovski.

El estado español se tragó el sapo sabedor de que, aunque ganara el pleito respecto a los derechos de explotación de la mayoría de las coreografías de Duato, le sería materialmente imposible ponerlas en escena por la reclamación de los derechos morales del coreógrafo que le permiten impedir su representación cuando considere que su obra ha sido alterada. Un paso algo diferente, la expresión facial, o el fraseo de los pasos puede ser esgrimido como deformación, alteración y atentado que menoscaba la reputación del autor y, en consecuencia, motivo para desautorizar su representación.

La hegemonía de unos derechos sobre otros que impregna hasta la sintaxis de las legislaciones sobre propiedad intelectual, con la jerga de derechos afines, conexos o vecinos y diluyendo las autorías mixtas, no solo han generado estamentos profesionales y artísticos, también, en el caso concreto de las artes escénicas y musicales, el exagerado purito de muchos autores respecto a la integridad milimétrica de sus obras, está impidiendo la evolución natural de esas obras, como ha sucedido durante siglos con las que llamamos clásicas, a través de las aportaciones de los intérpretes y ejecutantes.

Los derechos instrumentalizados como privilegios, mezclados con la exageración egocéntrica o incluso el fraude de los que presumen de escupir en el altar del arte, pero protegen sus faltriqueras detrás de las fauces de la Bestia, chocan inevitablemente con la realidad del mundo globalizado por medios interactivos audiovisuales y textuales de comunicación en red. El bunkerizado establishment contempla horrorizado la proliferación de “obras derivadas” junto con las apropiaciones mediante “samplings”, “covers”, “remakes” y demás triquiñuelas y técnicas que fagocitan obras y patrimonios con la soltura de los que tienen poco que perder y algo que ganar.

La confusión y el desbarajuste que vivimos no lo origina Internet. Lo que hace la Red y sus diversos instrumentos es mostrar, a la brava, vergüenzas o triunfos. Así podemos distinguir el grano de la paja sin tener que pasar por el arbitrio de los sacerdotes del establishment. Verificar con un clic que la aportación del pianista ejecutante de la “Symphony Silent” de Cage ENLACE AL VÍDEO se limitará a cronometrar el tiempo o medir la altura y el ángulo de su mano respecto al teclado del piano.
Tampoco será fácil “samplear o “remakear” o hacer un “cover” a la coreografía “Duet” de Paul Taylor ENLACE AL VÍDEO Como verán, ejemplos notables del triunfo contra la plagio y la piratería.

Atareados en instalar válvulas de escape a cada lobby, es improbable que a los impulsores de la enésima reforma sobre la propiedad intelectual bautizada como Lassalle, tengan la tentación de elevar, mejor dicho, introducir normas deontológicas y equilibradoras en sus proyectos de reforma. Por lo divulgado por el Ministro, ahora le toca el turno a evitar que se rompa la llamada cadena de valor de algunos editores muy organizados pero inadaptados -'Tasa Google'- y sortear los revolcones jurídicos mientras se espera la correspondiente directiva armonizadora de Bruselas.

Continuará.


Anna Karenina 1: Julia Makhalina-Konstantin Zaklinsky



EL BOOM TURÍSTICO EXCLUYE A LAS ARTES ESCÉNICAS

P. R. Barreno - 23 de enero de 2014

Al parecer, 60,6 millones de turistas que visitaron España durante el año 2013, lo que supone un 5,6% más respecto al ejercicio anterior y representa un récord histórico. Según los datos oficiales, 17% de nuestros visitantes son turistas culturales, lo que supone 10,3 millones de turistas.

Además de suponer un sector fundamental para nuestra economía, el turismo, tanto el internacional como el interno, constituye un motor de intercambio cultural. El lema gubernamental: "El turismo, sector clave para reforzar la marca país" sirve de frontispicio de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que se celebra durante estos días en Madrid. En la 34º edición de FITUR participan 8.937 empresas, 6.971 son firmas españolas que incluyen miles de instituciones del estado, prácticamente todos los ayuntamientos (los grandes tienen stands separados de concejalías de turismo o cultura) comunidades autónomas, diputaciones, empresas públicas y consorcios de todo tipo llenan los stands de los pabellones 3, 5, 7, 9 y 10.

Tras repasar los stands, las áreas monográficas especializadas, los encuentros sectoriales y demás actividades de FITUR, se evidencia que los sectores culturales más promocionados por nuestras instituciones y empresas privadas son los monumentos históricos y los museos. ¿Y las artes escénicas? Prácticamente nada, la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de CyL, el Auditorio Manuel de Falla, el Teatro Real y, la italiana Arena di Verona Opera. Ni el INAEM ni otras instituciones han considerado importante presentar un stand, pero lo más decepcionante es que a excepción de Arriva Esfera, la filial española especializada en transporte escolar, profesional y turístico de la multinacional británico-alemana ARRIVA, que presenta Teatro Bus, ningún grupo privado ni organización corporativa ha tenido a bien participar en FITUR 2014.

Entre el sol y playa, la borrachera y la sicalíptica se escurren los eslóganes voluntaristas de «promocionar el turismo cultural y gastronómico». Del gastronómico ya se encargan los restaurantes pero del cultural ¿Quién?

Teniendo en cuenta que la Organización Mundial del Turismo y otras agencias como INTOURISM señalan al turismo cultural como el de mayor crecimiento, conociendo el enorme potencial que constituyen 60 millones de turistas y sufriendo la debacle de nuestras artes escénicas, me pregunto: ¿Cómo es posible que ni el sector público ni el privado de las artes escénicas de España apuesten por una estrategia de atracción turística?


ENLACES A LOS ARTÍCULOS DE ESTA PÁGINA:

UN RESUMIDO REPASO

Presupuestos del INAEM 2014 - Proyecto PLATEA y ley de mecenazgo

DE LOS INTERESES CREADOS EMANA LA MALA EDUCACIÓN



      ENLACE A RECIENTES ARTÍCULOS DE OPINIÓN     

UN RESUMIDO REPASO

P.R. Barreno, 8 de diciembre de 2013

En la edición de papel de El Cultural de esta semana, Ignacio García May, en su sección de opinión “Portulanos”, pegaba un repaso a las “plataformas” para la defensa de la cultura y las artes que proliferan por doquier. Con la franqueza e insólito coraje que le caracteriza, el dramaturgo madrileño señala: «El conflicto empieza cuando nos dejamos de vaguedades y empezamos a concretar». Así, García May inicia un atisbo de concreción diferenciando el grano de la paja y rematando con una frase que ha sido recibida por la congregación oficial y el Ministerio del Amor con fastidio: «Si de lo que se trata es de seguir regalándole dinero público a cualquier prójimo que pase por allí que le den a la cultura». (Quizá sea solo casual, pero en el momento de insertar este escrito El Cultural no ha publicado el artículo de García May en su web.)

En un país lastrado por la demagogia, el populismo y la corrupción más que por la economía, denunciar los intereses espurios de los zánganos, sin contar con tribunales imparciales y avispados jueces, como sucede en la fábula de La Fontaine, suele zanjarse con el banquete de los zánganos. Sin embargo, me parece reduccionista achacar el declive que sufrimos exclusivamente al juego de la oca clientelar. A fuer de pesado, reitero mi convencimiento sobre la conveniencia de no confundir la parte con el todo, en realidad, el paquidermo se mueve. El problema no es tanto su exasperante pachorra sino su rumbo, mejor dicho, verificar que a pesar de los cambios de domines, la nomenclatura instalada desde hace décadas impone sus ensoñaciones, su proclamación ideológico-estética totalitaria, máxime su demonización obsesiva hacia los aspectos divulgativos y comerciales de las artes escénicas.

Uno de los mantras correctísimos más difundidos durante, al menos, el último decenio, es la “dinamización de prácticas artísticas innovadoras y el desarrollo de nuevos públicos. Algunos, llevados por la obsesión neoromántica hablan de “creación” de nuevos públicos. Así, no son pocos los teatros de titularidad pública y compañías que, desde hace décadas, incluyen ciclos y programas didácticos de introducción al teatro y la danza a niños y jóvenes, todos ellos estimulados con tarifas reducidas o incluso entradas gratuitas. Sin embargo, estas consignas y presupuestos nunca están configurados en planes con objetivos en plazos y cifras, por lo que sus responsables nunca rinden cuentas. De esta suerte, se puede seguir desarrollando estrategias comunes en busca del nuevo público y bla bla, bla, in saecula saeculorum o hasta que el presupuesto aguante.

Otra letanía socorrida es culpar al modelo educativo de la falta de interés de los jóvenes. Por supuesto, ni los modelos caducados ni la LOMCE que se avecina son ejemplos de agudeza al respecto. Pero conviene no cargar demasiado en las alforjas de la acémila cuando no se sabe si quien debe ir montado en ella es el viejo o el niño. Esperemos, por el bien de nuestros jóvenes, que un día no lejano, la neosofística sistémica sea por fin destronada.

Mientras que las consignas “holísticas” intentan camuflar una realidad mediocre, creo conveniente que para evitar caer en la melancolía, además de avistar el extrarradio del paisito, echemos un vistazo a la cartelera de espectáculos de danza de estos lares que, un año más, en navidades se presenta elocuente. Tras la gira del Ballet Nacional de Cuba, son los Lagos y Cascanueces bailados por compañías medianas procedentes de Rusia y Europa del este, los que copan la programación de los teatros activos y, lo más significativo, endulzarán las estadísticas respecto a representaciones, público y recaudación en taquilla.

Para el año a punto de empezar queda por comprobar el alcance del programa Platea del INAEM, cuyo objetivo es incrementar funciones de artes escénicas en los espacios teatrales municipales de titularidad pública, alicaídos por falta de presupuesto. Teniendo en cuenta que este programa no ha articulado incentivos para incrementar la asistencia, es probable que el aumento de representaciones –para danza se estima alrededor de 90- no tenga su correspondencia en aumento de público. Otra cosa es el aumento de contratación, tras el filtro de secreto “Comité Asesor del INAEM, puede suponer un respiro para una decena de compañías que suelen dominar en el circuito Danza a Escena.

Mientras tanto, debido al “razonable” ritmo con que avanza la elaboración de la prometida Ley de Mecenazgo, en el proyecto de ley de presupuestos de 2014 se han incluido como actividades prioritarias de mecenazgo a las Artes Escénicas, lo que supone un incremento de las desgravaciones del 5%. Espero que la futura ley aparezca un día y responda a las necesidades reales de las industrias creativas donde se encuadran las artes escénicas.

Presupuestos del INAEM 2014 - Proyecto PLATEA y ley de mecenazgo

ACADT - 03/11/2013.

Secretario de cultura Lassalle

Durante la celebración de la sesión informativa sobre los presupuestos generales del estado de 2014, de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados celebrada el martes 8 de octubre de 2013, el Secretario de Cultura J. M. Lasalle aclaró que los presupuestos del INAEM para 2014 incorporan por primera vez las operaciones comerciales, en consecuencia, la magnitud bruta que se refleja en los presupuestos generales de 146.133.240 euros para el ejercicio 2014 no puede ser comparada con la de 2013, que supone 36,5 millones de euros menos.

Al descontar el efecto derivado de las operaciones comerciales, esos crecimientos se quedan en un aumento del 0,6% para el programa 335A de música y danza y del 9,5% para el 335B de teatro. Dentro de las operaciones comerciales se financiarán, con cargo a las partidas presupuestarias 18.201.335A.280 y 18.201.335B.280 el nuevo programa PLATEA.

PLATEA es, según el director general del INAEM Miguel Ángel Recio «un programa para compartir riesgos» con el objetivo de incrementar funciones de artes escénicas en los espacios teatrales municipales de titularidad pública. PLATEA fue formalizado el 8 de octubre de 2013 mediante la firma de un protocolo de colaboración entre el INAEM y la Federación Española de Municipios y Provincias. Los contratos artísticos derivados de la ejecución del programa PLATEA tienen un presupuesto máximo de seis millones de euros.

El fundamento de PLATEA se instaura mediante un catálogo de espectáculos seleccionados por el propio INAEM a través de un «comité asesor formado por expertos independientes de reconocido prestigio y representantes de las entidades locales» Enlace a la documentación oficial

Requisitos y limitaciones

Recio-INAEM

Entre los requisitos para adherirse al plan nos llaman la atención algunas limitaciones: Un espacio escénico por municipio, un mínimo de cuatro y un máximo de quince funciones (teatro 65%, danza 25% y circo 10%) en el espacio escénico adherido, un único espectáculo por cada compañía o empresa productora y que un mismo espectáculo no tenga más de doce funciones en el conjunto del programa. Además, ninguna de las funciones podrá haber percibido subvención del INAEM ni de cualquier otra administración Pública a través de circuitos o ayudas a giras. Asimismo se exige a los municipios adherentes al plan la acreditación, mediante certificado del interventor local, de estar al corriente del pago de todas las obligaciones contraídas por la programación de espectáculos de artes escénicas y musicales con vencimiento transcurrido de más de seis meses, y no tener deudas pendientes.

Una vez conformado el catálogo de espectáculos-compañías, los municipios adheridos a PLATEA comunicarán al INAEM los espectáculos elegidos. Tras consultar al Comité Asesor, el INAEM autorizará o desestimará la propuesta del municipio. Una vez aprobado el espectáculo, las compañías escogidas deberán firmar dos contratos diferentes, uno con el municipio o el teatro y otro con el INAEM. En el primer contrato la compañía percibirá el 80% de la recaudación de taquilla (el 15% irá para el Ayuntamiento y el 5% para el INAEM). El segundo contrato actuará como colchón o seguro: la compañía se asegura cobrar hasta el 65% del caché fijado o 12.000 euros -en cualquier caso, será la menor cantidad.

Platea-INAEM

Es evidente que los requisitos establecidos en el programa PLATEA limitan la cantidad de municipios que podrán adherirse, los más optimistas estiman alrededor de doscientos. Sin embargo, si los condicionantes financieros son comprensibles, otros no lo parecen tanto. Así, en el mejor de los casos, una compañía logrará doce funciones con un caché máximo garantizado de 12.000 euros. Es evidente que estas limitaciones penalizan a las compañías medianas, puesto que transportar, hospedar y alimentar a, por ejemplo: veinte bailarines y otras doce personas más entre maestros, técnicos y dirección, supera con creces el caché máximo estipulado. No hablemos ya del absurdo del programa en el caso de que en España hubiera grandes compañías. En España no las tenemos y programas como PLATEA pueden explicar por qué.

Evitar los agravios comparativos

Un punto peliagudo de la confección del catálogo es la valoración de cada presupuesto “a precio de mercado” que incluye información artística y técnica de los espectáculos, así como el presupuesto y caché de los mismos, teniendo en cuenta que cada compañía o empresa productora sólo podrá optar a la inclusión de un único espectáculo. Es evidente que la divulgación de estos datos puede generar conflictos y agravios comparativos. ¿No sería más lógico que, cumpliendo los requisitos del programa, cada teatro contrate directamente con cada compañía? Además, si la composición del Comité Asesor no es objetivamente neutral respecto a las compañías que deben evaluar, los conflictos de interés están servidos.

Entre los elementos positivos de PLATEA destaca la fórmula de pago a la compañía productora del espectáculo en un plazo máximo de 30 días naturales. También nos parece positiva la constitución de una tarifa de precios mínima entre 6 a 12 euros, para evitar la devaluación demagógica de las AAEE.

Aumentar la oferta para incrementar espectadores y aficionados

Es un dato objetivo que, incluso antes de la crisis, la mayoría de los teatros públicos municipales estaban infrautilizados. La crisis redujo la oferta aún más pero, mientras que en el teatro, que acapara el 92,8% de las funciones de las AAEE, la reducción de funciones desde el 2008 ha sido del 25,9% y la de asistencia se redujo en el 30,7%, mientras que en la danza, cuya cuota de funciones es del 4,8%, la caída de las funciones durante el mismo periodo ha sido del 43,4% y la de asistencia es un 34,5% (Anuarios SGAE). Estas diferencias indican que el aumento de la oferta no generará automáticamente la asistencia y, por lo tanto, lo lógico sería implantar mecanismos incentivadores de la concurrencia del público. Con la doble contratación, PLATEA reduce riesgos de cobro, pero un 15% de la taquilla parece poco estímulo para los teatros, sobre todo si gestionando por reparto obtendrían hasta el 50% con el mismo riesgo y menos obligaciones.

Nueva ley de mecenazgo

Tanto el Secretario de Estado de Cultura como el Ministro Wert han confirmado que la negociación de la Ley de Mecenazgo avanza a un ritmo «razonable». Así, el Ministro ha prometido que el borrador de la nueva ley será presentado a finales de 2013. Por otro lado, el Consejero de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía D. Luciano Alonso, también ha prometido una ley de mecenazgo para Andalucía, por considerar que el modelo actual está superado.

Celebramos que las promesas electorales salgan del cajón del olvido y celebraremos mucho más que, mediante las incentivaciones fiscales y de participación, los ciudadanos y empresas puedan contribuir en un desarrollo más armónico y eficaz de la cultura y las artes de nuestro país. No se trata solamente de incentivar fiscalmente las donaciones, aunque la experiencia en países como Austria, Reino Unido y EEUU demuestre que debería deducirse el 100% de la donación. También es indispensable favorecer el desarrollo de estructuras mancomunadas artísticas y culturales sin ánimo de lucro y plenamente transparentes, en el seno de la sociedad civil.

DE LOS INTERESES CREADOS EMANA LA MALA EDUCACIÓN

P. R. Barreno. 27/10/2013

Estrenada en 1907, “Los intereses creados” fue considerada obra “progresista” hasta que el Benavente de 81 años acudió a una manifestación en la Plaza de Oriente, con el único objetivo de que el régimen le reconociera sus derechos de autor. Desde entonces, se le adjudicaron las etiquetas de autor burgués y convencional. Sin embargo, el teatro de fantoches es tan clásico como la tragedia o las danzas dionísiacas. Su itinerario pasa por el Cervantes de “El Retablo de las Maravillas” y “El Coloquio de los perros”, la Comedia del Arte, el esperpento Valleinclanesco y Els Joglars de Boadella. El impulso catártico que engrana este modelo de representación teatral, es la farsa ridiculizadora de los fantoches del poder.

Hoy gozan de popularidad las trapisondas conspiparanóicas, esas ficciones sobre omnipotentes asociados en el Club de Bilderberg, las teorías de Zeitgeist y demás elucubraciones sobre poderes ocultos que controlan el mundo. Semejantes sandeces generan a quienes las creen la impresión de vivir dentro del gran teatro del mundo cuan marionetas manipuladas. Nada nuevo bajo el sol, hace no tanto, los conspiradores eran los judíos o los masones. Sin embargo, creer, porque se trata de creencias místicas, que la partida está echada ya que estamos en manos de poderes ocultos que determinan nuestra vida, produce esterilización crítica y analítica.

Algo parecido ocurre con el llamado “estado del bienestar”. Con tan complaciente denominación se formula una Arcadia que sobrepasa, siempre y en cualquier lugar, las capacidades de los presupuestos estatales para redistribuir, ayudar y procurar la salud, la educación y la justicia de todos los ciudadanos de la nación. La experiencia, aquí y allá, evidencia infinitas contradicciones e ineficiencias entre el discurso paternalista y los choques de intereses entre burocracias, corporaciones y partidas. Mientras la coherencia y la justicia indican que la función social del estado moderno, en una sociedad abierta, es cubrir los riesgos de exclusión, la demagogia rampante proclama garantizar el acceso a la vivienda, salud pública, educación, seguridad jurídica y empleo. ¡Ahí es nada! Y sin embargo, a pesar del notorio incumplimiento, la tabarra continua abanderada en el “principio de subsidiariedad”, interviniendo en todo menos en lo sustancial. Así se logra “el bienestar del estado” cuyo ejemplo de apoteosis falsaria es el delirante y cursi “Viceministerio para la Suprema Felicidad Social” de Venezuela.

Els Joglars Ubu President

Aunque los gobernantes de estos lares no se atreven todavía a prometernos la suprema felicidad –rectifico, en algunas autonosuyas afirman que llegará a todos con la independencia- hace tiempo que los intereses creados alrededor del bienestar del estado se han enrocado en su bunker burocrático, mientras vocean que el que se mueva no sale en la foto. No hay más verdad ni realidad que sus intereses que se sintetizan en la famosa frase de John D. Rockefeller: “Yo no quiero ser dueño de nada sino tener el control de todo”.

La educación es una inversión en capital humano cuyo plazo de amortización está determinado en cada generación, por lo tanto, cada persona instruida gracias a la aportación pecuniaria de los ciudadanos al erario, tiene la obligación de devolver a sus compatriotas el capital que le anticiparon. Solo con el atracón de dopamina que otorga el discurso de los viceministerios de la suprema felicidad social, se pueden admitir consignas como Sanidad, Educación y Cultura gratuitas. El gratis total es el culmen de la mentira y su proclamación subliminal o descarada debería constituir crimen de lesa ciudadanía, sobre todo para quienes, tras proclamarlo y abanderarlo, llevan a sus retoños a colegios y universidades privadas y les operan sus averías en clínicas privadas.

Igual trato deberían sufrir los promotores de la mediocridad que hacen verosímil la diatriba de Bill Keller: Those who can, do. Those who can’t, teach. And those who can’t teach, teach teaching. «Los que saben, hacen. Los que no saben, enseñan. Y los que no saben enseñar, enseñan a enseñar».

Por mucho que nos indigne la brutalidad de quienes imponen a sus alumnos ser analfabetos en la lengua franca o inglés. Por mucho que las acémilas demagogas ignoren los estudios de Michael Young sobre la meritocracia y escupan igualdad cuando quieren decir que hay de lo mío. Por mucho que comprobemos cada día esa necia pretensión de modificar la realidad sin tener en cuenta la realidad, creo que no es sensato generalizar ni caer en la trampa de abanderarnos en esta lucha entre hienas, donde los Tirios renuncian al espacio español de educación obligatoria y a unas enseñanzas artísticas rigurosas y dignificadoras, mientras los Troyanos solo inciden en conservar las vetustas regalías del lobby pedagógico-sindical.

Son los intereses creados los principales causantes de nuestras crisis y del negro panorama para nuestra manipulada juventud. Por ello me alegran las iniciativas derivadas del análisis de la realidad y la razón, por ejemplo la de los alumnos del Conservatorio Superior de Danza de Málaga, constituyéndose como Asociación para pedir la adscripción de estas enseñanzas a la Universidad de Málaga. De esta forma, se unen a las acciones ya emprendidas por el Claustro de profesores y, el Consejo Escolar de dicho centro. ¡Que su ejemplo cunda!.


A: SOBRE LA “FUTURA” LEY DE MECENAZGO



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