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LOS INTERESADOS Y AMNÉSICOS CANTOS A LA JUVENTUD

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Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore

Para el estudio y la divulgación del Arte de danzar.

Para lograr que la danza, como gran arte que es, obtenga en España el reconocimiento social que merece.

Para fomentar y consolidar una gran afición de danza en nuestro país. ¡Con compañías prestigiosas de danza!

Para que los artífices de la danza, los bailarines, sean los verdaderos protagonistas del arte que cultivan.

Para impulsar la colaboración entre aficionados y los artífices de la danza.

Si estas de acuerdo con estos objetivos, te invitamos a participar en nuestra asociación, entre muchos, seguramente será más fácil lograrlos.



Coreología de la Escuela Bolera de María Jose Ruiz Mayordomo y Cristina Marinero

ENLACE A COREOLOGÍA DE LA ESCUELA BOLERA

MADRID EN DANZA 2014


Ha nacido AFOQ (Afectados por Fisioterapia, Osteopatia y Quiropráctica), una asociación dedicada a la ayuda y asesoramiento de las personas que necesitan atención fisioterapéutica, osteopática y quiropráctica con los objetivos siguientes:
Promover y garantizar la prestación de servicios de Fisioterapia, Osteopatía y quiropráctica por parte de profesionales debidamente cualificados en cada una de sus especialidades.

ENLACE A LA WEB DE AFOQ

Preguntas ante la discriminación fiscal a las artes escénicas
Enlace al foro de debate


Publicado el Anuario de la SGAE 2014

Un 46% menos espectadores de danza en 2013 que en el 2000

La Fundación SGAE ha presentado el pasado 1 de octubre en la Sala Berlanga de Madrid, el Anuario SGAE 2014 de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales, volumen que ofrece datos estadísticos básicos para caracterizar el sector cultural del año 2013.

Respecto a la danza, desgraciadamente, los datos son los esperados. En 2013 hubo un total de 2.354 funciones de danza, 279 menos que en el año anterior y la cifra más baja de la historia (1999) desde que la SGAE confecciona sus anuarios. Pero más catastrófico si cabe es el número de espectadores: 953.928, es decir, un 10,5% menos que en 2012 y un 46% inferior a la del año 2000, por lo que tras revisar algunos datos de las décadas de los 80 y 90 del pasado siglo, seguramente se trata de la cifra más baja de las últimas tres décadas.

El anuario fue presentado dentro de los Encuentros de la Fundación SGAE: Prioridades y estrategias para el desarrollo de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales. Un miembro de nuestra Asociación asistió como oyente al Coloquio sobre artes escénicas moderado por el crítico de La Razón; Miguel Ayanz y con la intervención del Presidente de la Academia de AAEE; José Luis Alonso de Santos, del Presidente de FAETEDA; Jesús Cimarro, del miembro de la junta directiva de la Red Española de Teatros; Luis Lozano y del Presidente de FECED y Emprendo Danza; Juan de Torres. Tras escuchar atentamente a los conferenciantes y las intervenciones de los asistentes, se comprende mejor porqué el sector está como está.

Quizá las frases más elocuentes de las publicadas en la sección “Una visión cualitativa” respecto a la danza sean: “Nos hemos quedado sin mercado. El mercado está absolutamente muerto”. “Saliéndonos de los grandes espectáculos que sí mueven público, el circuito de danza está prácticamente desaparecido”. “Fracaso de iniciativas para reactivar el sector como el programa Platea”.

NO HABRÁ LEY DE PARTICIPACIÓN SOCIAL Y MECENAZGO

   24/09/2014.

El director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), Miguel Ángel Recio, ha asegurado que no habrá Ley de Mecenazgo, aunque la reforma fiscal, en trámite parlamentario, incorporará «muchas ventajas» para las donaciones de ciudadanos y empresas a la cultura.

«No tendremos Ley de Mecenazgo, pero la ley de reforma fiscal tendrá muchas ventajas en este apartado. Habrá beneficios en la donaciones para potenciar el micromecenazgo, de forma que, de una donación de 150 euros, se podrá llegar a desgravar hasta el 80% y se podrá llegar al 40% en el caso sobre el impuesto de sociedades», ha señalado Recio en un encuentro con periodistas.

Tal y como anunciamos hace unos días, parece que la montaña parirá un ratón.


BAILE DE INTERPRETACIONES INTERESADAS

O sobre la cuerda floja de la Ley de Propiedad Intelectual y el “eminente” alumbramiento de un ratoncito por parte de la Montaña Gubernamental

   P. R. Barreno 21/09/2014

Si hay una constante periodística por estos lares es la arrimar el ascua a su particular sardina, importándole un pepino esa “objetividad” informativa que la deontología profesional declara.

Es el caso de la fanfarria multidireccional levantada sobre las preguntas realizadas por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Debido a la denuncia de varias entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual contra la fórmula utilizada por la vigente Ley de Propiedad Intelectual, el tribunal español ha preguntado al europeo si es conforme al artículo 5.2.b de la Directiva 2001/29, un sistema de compensación equitativa por copia privada que, tomando como base de estimación del perjuicio efectivamente causado, se sufrague con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, con las limitaciones temporales y circunstanciales que ello puede suponer además de tener que soportarla los ciudadanos en general, en vez de los usuarios de copias privadas y los demás posibles beneficiarios.

Como ya he expresado en varias ocasiones, por ejemplo en ENTRE REFORMAS Y CONTRAREFORMAS la Ley de Propiedad Intelectual vigente o “Ley Lasalle” es la antítesis de los conceptos y valores que el actual Secretario de Estado de Cultura dice asumir. Pero las pertinentes preguntas del Tribunal Supremo no suponen que: “El Supremo suspende la Ley de Propiedad Intelectual hasta que la UE se pronuncie” como muchos periodistas y alguna entidad de gestión de derechos han titulado durante estos días, sino el procedimiento indispensable para argumentar la futura sentencia.

Algo parecido está ocurriendo respecto a la prometida y constantemente excluida por el Ministro Montoro titulada; “Ley de Participación Social y Mecenazgo”. Si nos fiamos de algunos titulares y artículos publicados al respecto durante este verano, parecería que el ignoto anteproyecto de Ley, está cociéndose en el horno del Ministerio de Hacienda con la conocida premura de la previsible intrascendencia electoral, es decir, a firme paso de tortuga.

Por si el tortuguismo arrogante del que manda no fuera suficiente suplicio, las escasas filtraciones sobre el contenido del anteproyecto de la pomposa ley me genera una vergüenza ajena que prefiero callar por escatológica. Según dichas filtraciones y ojalá estén equivocadas, los incentivos fiscales de la refrenada ley aumentarán en un 5% de desgravación para empresas y particulares respecto a la ley vigente. Sin embargo, las alharacas oficiales y oficiosas centran la atención en las deducciones del crowdfunding para actividades sin ánimo de lucro. Al parecer, Hacienda establecerá una deducción del 75% en el IRPF para los donativos de hasta 150 euros. Sobre la cantidad que supere los 150 euros se aplicará la desgravación general del 30%, es decir, lo mismo que para el resto.

Como sabemos, antes de final de año, de un año de estos, un gobierno español, si todavía existe, presentara una nueva ley de Mecenazgo con incentivaciones fiscales que serán la mitad que en Francia, menos de la mitad que en el Reino Unido, y la mitad de la mitad de Italia y Portugal.


La Academia de las Artes Escénicas de España

   P. R. Barreno 25/06/2014

Bajo el auspicio de la SGAE, se ha fundado la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE) a imagen y semejanza de las del Cine y la Televisión. Su domicilio social se ubica en la calle Bárbara de Braganza 7 de Madrid. La Asamblea General de la AAEE celebrada en la Sala Berlanga de Madrid el pasado 23 de junio de 2014, proclamó su primera junta directiva compuesta por 15 miembros, como máximo órgano de gobierno de la institución, cuyo mandato tendrá una duración de cuatro años. Enlace a la información

Destaco que los objetivos de la AAEE se enmarcan en un decálogo de propuestas y propósitos cuya síntesis es velar por los intereses comunes de los profesionales, promocionar y fomentar «la enseñanza, experimentación y perfeccionamiento de las Artes Escénicas». Las primeras medidas que la nueva junta directiva ha tomado para desarrollar los instrumentos imprescindibles para abordar sus objetivos, es la puesta en marcha de la infraestructura y organización necesaria para la elaboración y ejecución de proyectos, por medio de: departamentos, especialidades y comisiones. Enlace al dosier de prensa

Desde sus comienzos, nuestra Asociación ha propuesto la conveniencia estratégica de aunar sinergias para mejorar la influencia social de las artes escénicas, así lo hemos plasmado en diferentes foros y documentos, entre otros, nuestra propuesta de ley de las Artes Escénicas. En consecuencia, creo que interpreto el parecer mayoritario de los miembros de la ACADT, celebrando la fundación de la Academia de las Artes Escénicas de España, esperando que sea un revulsivo potente y eficaz que mejore la profesionalidad de sus artífices profesionales y la apreciación social.

Consciente de las dificultades del momento, creo que para avanzar en esta loable y hercúlea tarea parece imprescindible evitar los errores cometidos por las “hermanas mayores”, adaptando fórmulas de funcionamiento transparentes que los ciudadanos hoy y con la que está cayendo, exigen para todas las instituciones públicas y privadas. Esta precaución no aparece en los estatutos de la AAEE pues, además de pluralismo, transparencia y participación, las organizaciones democráticas de carácter corporativo como AAEE deben prevenir las incompatibilidades y conflictos de interés, tanto para sus dirigentes como para sus empleados. A estas alturas, mientras la Guardia Civil registra sedes de partidos políticos, sindicatos, fundaciones, empresas y asociaciones, es imperativo evitar conflictos entre la defensa de intereses generales como directivo de la AAEE, con la recepción de subvenciones y ayudas en la empresa propia o que pudiera estár dirigiendo en ese momento.

Aunque para algunos reclamar comportamientos transparentes e intachables solo es aplicable a los otros, mientras que reclamárselo a ellos lo toman como afrenta, creo que asumir medidas deontológicas dentro del Reglamento de Régimen Interno de la AAEE, significará un acto de ejemplaridad y buenas prácticas que la prestigiarán.


DUST PD: Tamara Rojo & James Streeter

Julio de 2014. Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Teatro de los Jardines del Generalife

ENTRE REFORMAS Y CONTRAREFORMAS

      Desde Nebrija hasta las Leyes Sinde-Wert y Lassalle

P. R. Barreno - 23 de febrero de 2014

Quizá la paradoja por excelencia de este tiempo y lugar, se nos empañe por cotidiana porque, convivir con el eslogan divulgado del uno al otro confín del espectro: «sanidad y educación pública y gratuita» junto con: «hay que convencer a la gente de que la cultura no es gratis» puede producir más de un cortocircuito neuronal. Resulta bastante chusco acusar a la “gente” de simple, por creer que la cultura y el arte pueden ser gratis mientras que, al mismo tiempo y con los mismos medios, se reclaman derechos igualitarios de acceso a la cultura o se denuncian por abusivas las patentes industriales, farmacéuticas o agroalimentarias de la multinacionales. ¡Formidable monumento a la antinomia cínica!

      Un sucinto repaso sobre la propiedad intelectual

Sabemos que durante el Renacimiento, las repúblicas italianas (sobre todo Venecia) y algunos monarcas inteligentes, concedieron “patentes” (cartas abiertas o literae patentes) para explotar de forma exclusiva y por un periodo de tiempo, obras y descubrimientos de sus artistas, sabios y artesanos. Con el comienzo de la revolución industrial germina en Gran Bretaña la primera ley antimonopolios, primer hito legislativo que inaugura la transición de la economía feudal a la capitalista.

Sin embargo, ya durante el renacimiento, los adalides del llamado derecho natural, que en España lo personaliza el humanista Antonio de Nebrija, entendían que la autoría es intemporal e intransferible, mientras que los utilitaristas propugnaban un derecho temporal como estrategia para incentivar la creación artística y científica. El caso es que el litigio entre ambos argumentos sigue tan vivo como el resto de los derechos de propiedad, aunque las urgencias producidas por el desarrollo de la conocida como sociedad de la información, ha sobrepasado el mero debate ontológico. En cualquier caso, lo que parece evidente es que el principio de que «las ideas y los hechos nunca podían ser propiedad de nadie» ha sido ampliamente alterado

Con el Estatuto de la Reina Ana de 1710 vence el pragmatismo del “common law”, consagrando unos derechos temporales como instrumento de incentivación del aprendizaje y la creatividad. Al registrar su obra «Six Pence shall be Paid, and no more», el estado británico reconoce, premia y protege contra el plagio al autor, al tiempo que estimula su genio individual, otorgándole un periodo exclusivo de obtención de beneficios derivados de su obra de 14 años, prorrogable por otros 14 años si el autor aún se encontraba con vida. Con la conclusión de este periodo, la obra pasaba al dominio público como bien de la sociedad.

Las sucesivas leyes y convenios internacionales aprobados en los últimos tres siglos, máxime el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas de 1886, cuya última revisión data de 1979, junto con el Tratado de la OMPI de 1996 y siguientes, han ido incrementado el tiempo de protección exclusiva de la obra exponencialmente. Así, la Directiva 2006/116/EC para la protección del derecho de autor y de determinados derechos afines, estipula que los derechos de autor sobre obras literarias y artísticas a que se refiere el artículo 2 del Convenio de Berna, se extenderán durante la vida del autor y setenta años después de su muerte, independientemente de la fecha en la que la obra haya sido lícitamente hecha accesible al público.

Entre los requisitos exigidos a España para ingresar en la CEE, se incluyó la adaptación de su legislación a las normas europeas sobre la propiedad intelectual, entre otros, la eliminación del monopolio sobre la gestión colectiva de los derechos de remuneración que la SGAE disfrutaba desde 1941. A la Ley de propiedad intelectual de 1987 que reduce el periodo hereditario pero amplia los derechos morales del autor, le siguieron, entre otras, la Ley 22/1987 del canon por copia privada (última modificación RD-ley 20/2011) al que le siguen detrás de cada salto tecnológico su correspondiente disposición: Ley 20/1992 programas de ordenador 16/1993, 43/1994, Ley 27/1995 de incorporación al Derecho español de la Directiva 93/98/CEE, RD 1228/2005 regula la Comisión intersectorial contra actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual, Ley 23/2006, que modifica el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual 1/1996 y Ley 1450/2011 que modifica el protocolo de actos y contratos de trasferencia total o parcial de derechos de autor y conexos, modificación de la compensación equitativa por copia privada 1/2012.

La Ley vigente de la Propiedad Intelectual en España (LPI 1/1996 y 23/2006) afín a las vigentes en la mayoría de los países europeos, especifica que «los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de fallecimiento». Por otro lado, los derechos de explotación reconocidos a los artistas intérpretes o ejecutantes, por la fijación de sus obras, tiene una duración de cincuenta años. Asimismo, la ley reconoce amplios derechos morales a los autores, mientras que a los intérpretes y ejecutantes se les reconoce el derecho de autorizar la comunicación pública de su actuación, el reconocimiento de su nombre y la posibilidad de «oponerse a toda deformación, modificación, mutilación o cualquier atentado sobre su actuación que lesione su prestigio o reputación».

Por otro lado, el presidente norteamericano B. Clinton firmó en 1998, The Copyright Term Extension Act, más conocido como “Sonny Bono Copyright Term Extension Act” y mucho más con el expresivo título “Mickey Mouse Protection Act”. Con esta ley se extendieron, con carácter retroactivo, los derechos patrimoniales de autor durante la vida del autor más 70 años y para obras pertenecientes a corporaciones “corporate authorship” durante 120 años tras la creación o 95 años tras la publicación, independientemente de la anterioridad del punto final creativo. De esta suerte, los derechos de obras que ya pertenecían al dominio público como "Lo que el viento se llevó" o "Rhapsody in Blue," recuperaron derechos por un periodo de 20 años. El mismo resultado lo obtuvo la Disney por sus “adaptaciones” cinematográficas de una parte del acervo cultural europeo de cuentos populares, o de obras literarias que, al ser de dominio público, no pagaron un céntimo por ellas: Peter Pan, La Bella Durmiente, Cenicienta, Alicia, Blancanieves, etc.

Si el argumento primigenio se basa en que la duración limitada del derecho de autor permite el equilibrio entre el interés que la sociedad tiene en promover la creación intelectual y el derecho del autor a explotar su obra durante un periodo de tiempo, es evidente que la extensión del periodo de explotación desequilibra el “pacto social”, en consecuencia, a más tiempo de restricción más coste social. Así, casi sin querer, surge la pregunta: ¿Con estas extensiones de derechos se incentiva a los creadores muertos o a las personas o empresas que heredaron o adquirieron esos derechos? Algunos datos pueden darnos la clave:
ENLACE A: Why does Amazon have more books from the 1880s than the 1980s?

Siguiendo el hilo desde las Américas, se puede entender la beligerancia de unos y la incesante actividad legislativa de los últimos años de otros, respecto a “los derechos de autor en la sociedad de la información”. Les propongo echar un vistazo a los informes anuales de la IIPA Special 301 (Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual) el potente lobby norteamericano de sus “industrias culturales” que junto a los nacionales integrados en Ibercrea pesan lo suyo. Así, desde la “disposición final segunda” de la Ley de Economía Sostenible conocida como Ley Sinde, hasta las siguientes reformas sobre el mismo tema conocidas como Wert y Lassalle, es evidente que sus reprimendas y recomendaciones son tenidas en cuenta por nuestros legisladores.
Enlace a la lista IIPA 2013
Enlace al estudio sobre España de la lista IIPA 2013


      No solo de pan vive el autor ni el artista ni el arte

Con la extensión de derechos patrimoniales se cuelan de rondón todo tipo de restauraciones y las llamadas “obras derivadas” que engloba traducciones, adaptaciones, revisiones, actualizaciones, anotaciones, compendios, resúmenes, extractos, arreglos musicales y cualesquier transformación de obras literarias, artísticas o científicas. El coladero es un todo vale esperpéntico que alguna vez repercute en los medios cuando algún ingenuo aficionado de la lírica se le ocurre hacer una representación de “La Bohème” con sus amigos y se entera que tendrá que pagar derechos de autor a la editora de la partitura, a pesar de que Giacomo Puccini falleció en 1924. Parecida sensación tendría el Alcalde de Zalamea de la Serena cuando le exigieron el pago de los derechos de autor por la representación de un grupo de aficionados del pueblo de la obra “El Alcalde de Zalamea” a pesar de que Calderón de la Barca falleció en 1681. No son situaciones excepcionales, se trata de una pauta que siguen la mayoría de las ediciones de partituras operísticas centenarias, “ediciones críticas”, versiones escénicas y coreográficas que conocemos como obras clásicas. Esta realidad es sentida por amplios sectores de la sociedad como una usurpación de obras de dominio público, constituyendo perjuicio a terceros.

Otro perjuicio solapado provocado por la cultura maximalista de derechos para unos, se evidencia notablemente en las artes escénicas. Su peculiaridad efímera y la necesaria implicación en la representación teatral de diversas artes y artesanías muestra que, de hecho, todas las obras de las artes escénicas se realizan gracias a la colaboración y aportaciones de escenógrafos, figurinistas, iluminadores, tramoyistas, directores de escena, actores, bailarines, etc. Sin embargo, aunque las legislaciones de PI vigentes contemplan la autoría en colaboración, tanto las costumbres como las matizaciones de los sujetos y condicionantes como los derechos de los asalariados, los contratos de edición, los de representación teatral y ejecución musical junto con el acotamiento y definición de los artistas intérpretes o ejecutantes, impiden en la práctica que las aportaciones al proceso creativo de estos artistas sean reconocidas.

Aunque algunos dramaturgos, libretistas y coreógrafos reconocen las aportaciones de actores, cantantes y bailarines a sus obras, rara vez estos son reconocidos como coautores. Lo preocupante de esta realidad, no es tanto la pérdida de unos derechos patrimoniales sino la preponderancia de unos derechos del “autor” sobre los derechos patrimoniales y morales de otros. Al fin y al cabo, las artes escénicas existen solo cuando los intérpretes y artífices las representan en la escena.

Sin el desdén de muchos no es posible el arraigo de la discriminación, pero cuando al desaire se suma el privilegio, la realidad suele resultar obscena. Es lo que sucede a menudo con obras artísticas producidas con recursos públicos o empresas que reciben subvenciones. Si la mayoría de los países limitan los derechos de autor de los subalternos y funcionarios del estado, parecería lógico que también se limitaran una parte de esos derechos a favor del dominio público de las obras producidas y financiadas por el erario. Esta lógica que se aplica para unos no se hace para otros. Un ejemplo bochornoso al respecto fue la prohibición del coreógrafo Juan Ignacio Duato de bailar sus obras a la Compañía Nacional de Danza, a pesar de que fue dicha Compañía pública (financiada con los Presupuestos Generales del Estado español) quien produjo sus coreografías. Para mayor befa, Juan Ignacio Duato cedió sus derechos a la compañía privada rusa propietaria del Teatro Mijáilovski.

El estado español se tragó el sapo sabedor de que, aunque ganara el pleito respecto a los derechos de explotación de la mayoría de las coreografías de Duato, le sería materialmente imposible ponerlas en escena por la reclamación de los derechos morales del coreógrafo que le permiten impedir su representación cuando considere que su obra ha sido alterada. Un paso algo diferente, la expresión facial, o el fraseo de los pasos puede ser esgrimido como deformación, alteración y atentado que menoscaba la reputación del autor y, en consecuencia, motivo para desautorizar su representación.

La hegemonía de unos derechos sobre otros que impregna hasta la sintaxis de las legislaciones sobre propiedad intelectual, con la jerga de derechos afines, conexos o vecinos y diluyendo las autorías mixtas, no solo han generado estamentos profesionales y artísticos, también, en el caso concreto de las artes escénicas y musicales, el exagerado purito de muchos autores respecto a la integridad milimétrica de sus obras, está impidiendo la evolución natural de esas obras, como ha sucedido durante siglos con las que llamamos clásicas, a través de las aportaciones de los intérpretes y ejecutantes.

Los derechos instrumentalizados como privilegios, mezclados con la exageración egocéntrica o incluso el fraude de los que presumen de escupir en el altar del arte, pero protegen sus faltriqueras detrás de las fauces de la Bestia, chocan inevitablemente con la realidad del mundo globalizado por medios interactivos audiovisuales y textuales de comunicación en red. El bunkerizado establishment contempla horrorizado la proliferación de “obras derivadas” junto con las apropiaciones mediante “samplings”, “covers”, “remakes” y demás triquiñuelas y técnicas que fagocitan obras y patrimonios con la soltura de los que tienen poco que perder y algo que ganar.

La confusión y el desbarajuste que vivimos no lo origina Internet. Lo que hace la Red y sus diversos instrumentos es mostrar, a la brava, vergüenzas o triunfos. Así podemos distinguir el grano de la paja sin tener que pasar por el arbitrio de los sacerdotes del establishment. Verificar con un clic que la aportación del pianista ejecutante de la “Symphony Silent” de Cage ENLACE AL VÍDEO se limitará a cronometrar el tiempo o medir la altura y el ángulo de su mano respecto al teclado del piano.
Tampoco será fácil “samplear o “remakear” o hacer un “cover” a la coreografía “Duet” de Paul Taylor ENLACE AL VÍDEO Como verán, ejemplos notables del triunfo contra la plagio y la piratería.

Atareados en instalar válvulas de escape a cada lobby, es improbable que a los impulsores de la enésima reforma sobre la propiedad intelectual bautizada como Lassalle, tengan la tentación de elevar, mejor dicho, introducir normas deontológicas y equilibradoras en sus proyectos de reforma. Por lo divulgado por el Ministro, ahora le toca el turno a evitar que se rompa la llamada cadena de valor de algunos editores muy organizados pero inadaptados -'Tasa Google'- y sortear los revolcones jurídicos mientras se espera la correspondiente directiva armonizadora de Bruselas.

Continuará.




      ENLACE A RECIENTES ARTÍCULOS DE OPINIÓN     

A: SOBRE LA “FUTURA” LEY DE MECENAZGO



LECTURAS RECOMENDADAS

“Una Ley de Artes Escénicas”

Es un estudio impulsado por la Asociación Cultural Amigos de la Danza Terpsícore, basado en la recopilación de datos, la indagación sobre indicadores de rendimiento y el examen de la realidad de las artes escénicas en España.
 El contenido de la obra se divide en dos grandes bloques que llevan los títulos Antecedentes y Propuesta de Texto Normativo: Ley de Artes Escénicas.

Ambos bloques, pese a ser muy diferentes entre sí, están íntimamente relacionados. Mientras el primero se divide en diversos apartados que tratan sobre temas relevantes acerca de la problemática del sector, el segundo contiene la Propuesta de Ley de Artes Escénicas que da título a la obra.


Estudios Musicales del Clasicismo

Editorial Arpegio ha publicado el volumen I de Estudios Musicales del Clasicismo, con un artículo de María José Ruiz Mayordomo y Aurelia Pessarrodona titulado "Aproximación 'corporal' al pensamiento coréutico-musical de Luigi Boccherini a partir del célebre minueto".


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Suelos de danza y riesgos laborales

Mejorar la salud de los bailarines, su rendimiento y evitar lesiones mediante la investigación y desarrollo de métodos preventivos y curativos basados en las evidencias de la ciencia médica. 

El logro de estos objetivos será un avance significativo para el Arte de la danza en España en todos sus aspectos; los que afectan profundamente la vida de los bailarines, la disminución de bajas de accidentes, la consecuente reducción de los costes de seguros, la mejora de la eficiencia de las compañías de danza y el desarrollo del sector en general



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